Faltan 100 sacerdotes


Carlos R. Aguilar Jiménez.

En pleno siglo XXI cuando los descubrimientos científicos confirman la auto consistencia de la evolución biológica darwiniana que incluye al hombre como un primate erguido; no un muñeco de barro insuflado de vida, y la cosmología además de la mecánica cuántica indican que el universo es eterno siendo que el Big Bang fue una transición de fase o cambio de estado de algo que ha existido siempre, circunstancia de eternidad e infinitud que cancela el requerimiento de un Creador, porque todo ha existido eternamente, en este contexto (como si estuviéramos en plena Edad Media y no existiera la ciencia), el escepticismo, las conjeturas y refutaciones, del arzobispo de Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, quien llamó hace unos días a su rebaño a incrementar su oración para que más adolescentes y jóvenes asuman la vocación sacerdotal y así se siga anunciando la palabra de Dios. “Necesitamos que nos ayuden con sus plegarias” dijo al reconocer que la iglesia católica oaxaqueña presenta un déficit de al menos 100 curas, situación que si bien para el Vaticano y jerarcas religiosos debe resolverse ordenando más sacerdotes, para la educación laica y pensamiento científico, resulta afortunado porque mientras menos curas haya, más oportunidad hay para entender el universo, la naturaleza, la vida y todo, desde la perspectiva de lo demostrable objetiva, racional o experimental, y en consecuencia habrá más ingenieros, mecatrónicos, médicos, físicos, geólogos, agrónomos, químicos, biólogos, arquitectos y más especialistas en disciplinas del conocimiento que son indispensables para mejorar la calidad de vida, la salud, comunicaciones y entender sin dogmas ni fanatismos religiosos o credos indemostrables, quienes somos, de donde venimos y a donde probablemente vamos. La religión católica cristiana desde que tuvo poder político, confesional y económico, se dedicó a extirpar de toda sociedad o nación bajo su control, a la ciencia, quemando, encarcelando o excomulgando y expropiando bienes a todo aquel que pensara o dudará respecto de los dogmas religiosos, enviando a la hoguera o cárcel a miles de hombres (herejes) y mujeres, (brujas) y ahora en pleno siglo XXI en medio de miles de denuncias de pederastia y abusos sexuales (¿cómo sería este abuso hace un siglo o más?) la iglesia se opone a preferencias sexuales, negándose recalcitrantemente a que se ordenen sacerdotes mujeres, permitiendo únicamente monjas, en plena actitud de exclusión y sexismo, porque la evolución darwiniana demuestra que hombres y mujeres somos iguales y tenemos casi los mismos derechos, menos en la Iglesia Católica, donde el arzobispo de Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos se atreve (como si viviéramos en la Edad Media), a pedir que los jóvenes se conviertan en sacerdotes y pregunto ¿ y las mujeres, qué no existen? Para la Iglesia Católica cristiana no, no existen, fueron hechas de la costilla de un monigote de arcilla y son inferiores al hombre, por lo que no pueden ser sacerdotes. No obstante, Darwin dijo: “El Hombre, (y la mujer) provisto de excelsas facultades, lleva impreso todavía en su estructura corporal el sello indeleble de su humilde origen”