Ficticia contaminación


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Durante las semanas que se mantuvo sobre el valle de Oaxaca una inmensa capa de vapor de agua proveniente del agua gasificada en el Atlántico y Pacifico y que por ubicarse nuestra ciudad en el istmo de Tehuantepec nos alcanza el aire marítimo tropical, esta nube de vapor opaco sirvió para que sensacionalistas ecológicos y fanáticos ambientalistas señalaran apocalípticamente que todo estaba contaminado por humo de coches, y  tenían razón respecto del humarada de incendios forestales, pero no en relación de la calina que confunden con emisiones de vehículos de combustión interna, exactamente igual que en cdmx, Puebla o Tuxtla donde sucedió lo mismo, y ahora, cuando el vapor se condensó por las lluvias y el sol se desplaza para alcanzar el trópico de cáncer, el aire vuelve a ser transparente, diáfano, las nubes blancas y el cielo azul, siendo el mismo número de autos y las mismas circunstancias de tránsito vehicular, pero atmosfera sin calina o niebla.

Para el gobierno que aprovecha pretextos ecológicos o ambientales para prohibir un día sin autos o más y cobra impuestos alegremente a propietarios de vehículos, le conviene promover la falsa contaminación atmosférica, y si bien es real en el valle de México donde circulan millones de vehículos y no hay casi vientos alisios que la ventilen como en Oaxaca, de cualquier forma ahora tienen de nuevo un cielo relativamente transparente porque el vapor de agua se condensó, pero bien sirvió la ficticia contingencia para asustar más a la gente mintiendo al decir que era humo con partículas venenosa y mortíferas que causarían la gente moriría como insectos fumigados. El aire en la ciudad de Oaxaca hoy y durante los próximos cinco meses será de azul celeste, de cielo de zafiro, debido a que el inmenso vapor proveniente del océano Pacifico y Atlántico al tener la radiación solar en el meridiano, alcanzó el punto de licuefacción o condensación que convirtió la “olla de vapor” en que estábamos, en celajes y nubes blancas. Nimbos, Cumulonimbos, Cirros y todas las formas nubosas previas a la formación de huracanes, ciclones, tormentas tropicales y demás fenómenos meteorológicos que convierten el vapor del aire en lluvias a partir de junio y hasta octubre. ¿Dónde esta esa supuesta contaminación del aire si los coches son los mismos? ¿Por qué de repente después de las primeras lluvias se limpió el aire y así sigue? La actividad industrial, el número de coches en circulación es el mismo y ahora el aire es transparente. Había, por supuesto, humo de incendios y aunque algunos siguen activos, para todos es evidente que el aire se limpió e hizo transparente; no porque se halla detenido la circulación de autos o apagado las deflagraciones, sino sencillamente porque comenzó a llover y, las lluvias son condensación del vapor de agua que sirvió a los apocalípticos ambientalistas para decir que el mundo se va acabar y a los fanáticos verdes para seguir creyendo la vida se terminará, aunque sigan utilizando todo lo que la industria proporciona y vehículos que los transportan.