Aborto legal


Carlos R. Aguilar Jiménez

Todo tiene su respectivo tiempo y forma según las tendencias sociales y directrices políticas actuales del mundo, quedándose en general atrasados los países tercermundistas frente a las naciones desarrolladas donde los derechos, obligaciones y libertad de ciudadanos para elegir lo que quieren suceda, prohíba o legalice donde viven, son cada vez mayores, como ocurre en países de Europa o EU donde las mujeres pueden decidir sin condena legal y social o sanción penal si abortan, suspenden un embarazo en cierto período o no lo hacen y dan a luz a un nene no deseado.

En México, país tercermundistas pero con perspectiva de modernidad fue CDMX la primer ciudad en despenalizar el aborto, la interrupción del embarazo antes de cierto tiempo estudiado por biólogos y médicos, siendo sorpresiva y hasta increíble la decisión de Oaxaca de ser el segundo estado en el país en permitir sin condena ni sanción que las mujeres decidan si quieren tener un nene o no, sin que se inmiscuyan religiosos y recalcitrantes que quieren imponer su credo a las mujeres, condenándolas a tener que mantener, cuidar, educar y proteger a un niño o niña que no deseaban y que, por un momento de irreflexión, arrebato, sicalipsis o pasión extrema se embarazan y deben cargar después, toda la vida y, obviamente, sin recibir ayuda o apoyo de quienes se oponen al aborto, por lo que Oaxaca, ciudad a la que quiero pero que difícilmente hace me sienta orgullosa de ella y sus gobernantes, con esta decisión ha hecho que si me siente orgulloso; y es que para los religiosos que creen que la vida es un milagro sobrenatural, un prodigio divino que Dios da al nuevo ser o algo mágico que sucede porque si, al tener los humanos alma, espíritu o chispa sobrenatural derivada de un Dios, sin entender la evolución darwiniana, lo cierto es que para la ciencia la vida es resultado o expresión máxima de procesos naturales químicos, bioquímicos y biológicos que, donde se den condiciones, existan ciertos elementos como aminoácidos, proteínas, ADN o ARN y fuentes de energía, esta puede surgir sin requerir explicaciones religiosas o divinas, siendo entonces, en función de que la ontogenia refleja la filogenia y de que la fecundación no genera instantáneamente un ser humano, sino que primero son células en proceso de evolución para después de varias semanas ya ser un proto humano y luego ser humano, antes de alcanzar su identidad, es factible interrumpir, ahora legalmente y sin prejuicios religiosos obsoletos, suspender el embarazo y con ello permitir que las mujeres en lugar de cargar una pañalera, lleven un portafolio, continúen su vida, concluyan una carrera y sean libres e independientes, evitando también el impacto ecológico, económico y social que representa cada recién nacido para el mundo y la sociedad, niños que por supuesto quienes se oponen necia y religiosamente al aborto, no cuidaran ni procurarán su bienestar y felicidad.