Traición al progreso


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Casi toda tradición es una traición al progreso, siendo una forma reaccionaria de pensar porque si bien nos complacen los rituales, ceremonias, cultos, ritos y aniversarios, festejando cada año determinadas ceremonias que con el tiempo se convierten en tradiciones o costumbres, lo cierto es que para el pensamiento conservador y mentalidad ortodoxa aplica bien, como son la mayoría de oaxaqueños apegados a sus costumbres y adheridos a rituales empecinados en que no cambie nada, que todo se quede como está y como ha sido, no obstante la modernidad, actualidad y nuevas formas de convivencia y costumbres hagan que lo que para algunos es tradición, para otros, especialmente para las nuevas generaciones, sean practicas obsoletas o inadecuadas, cosas de viejos tradicionalistas.

Como ejemplo de una tradición traición al progreso, inadecuada que perjudica a miles de personas al obstaculizar la circulación, es la infame tradición de la gente de Santa Lucia del Camino, avalada seguramente por gente mayor, el cabildo y su nefasto presidente municipal, cuyo nombre no quiero ni saber, quien fiel a los abusos y malas costumbres de su pueblo cierra Camino Nacional para instalar  juegos mecánicos riesgosos para la seguridad, puestos de fritangas y toda clase de estorbos en una calle de gran importancia y circulación para miles de automovilistas que entran y salen de la ciudad o circulan por el rumbo del Rosario y la URSE, quienes ahora deben dar vueltas buscando atajos porque al presidente municipal del pueblo de Santa Lucia no le importan los demás, no le incumbe la gente, lo único que le interesa son sus abusos y malas costumbres, especialmente las que proporcionen dinero para su bolsillo, desde las decenas de tugurios y cantinas que promueve, hasta el abuso infame de mujeres y trata de personas que es normal en Santa Lucía. No se puede circular por Camino Nacional y, si por alguna circunstancia a algún grupo de resentidos sociales se les ocurre bloquear la carretera, no habrá forma de circular excepto por avenida Ferrocarril causando estragos entre la pobre gente que tiene que llegar a tiempo a su trabajo, cumplir una cita o lo que sea pretendan hacer, porque la maligna tradición de Santa Lucía de cerrar calles sin consideración alguna por los demás y el abuso de poder sustentado en tradiciones obsoletas de un pueblo antes marginal de salida de la ciudad, ahora plagado de antros que es parte de la ciudad y en consecuencia debería tener respeto a los conductores de vehículos que ahora no saben por donde circular debido a que el presidente municipal del pueblo de Santa Lucia decide cerrar la calles para que continúe una tradición que si bien quiere conservar, por lo menos debería tener la atención de instalar puestos y juegos mecánicos en las calles aledañas y no en la calle principal de un lugar que si antes era una aldea o caserío y no pasaba nada si cerraban calles, hoy forma parte de la ciudad y todo cierre constituye un perjuicio a la dinámica social de la ciudad, incluidos los pueblos grotescos que hoy la rodean.