Mujeres valiosas


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Arrastrando un prejuicio y superstición milenaria iniciada por la religión cristiana respecto de la inferioridad y sumisión de la mujer derivada de la Biblia, que de manera segregacionista afirma que Yahvé la creó para acompañar al Hombre, que se aburría en el Paraíso; presentó a Adán varias figuras de arcilla, y las animó sin obtener resultado: Entonces Yahvé sumió al hombre en un sueño, le arrancó una costilla, borró la cicatriz y creó a la mujer con aquel hueso. Al despertar, el Hombre expresó de modo inequívoco su admiración por la obra de Dios, achacándole después a Eva la caída conocida como pecado original, condición de desliz y culpa que sirvió y sirve bien a sacerdotes, gobernantes y hombres ignorantes para arrinconar y rechazar a la mujer de la vida pública, decisiones comunes y aportación política o económica.

“Siempre ha sido útil y agradable -dijo Thomas Carlyle – hallarse durante algún tiempo en compañía de un gran hombre” filósofo y escritor quien como hombre de su tiempo consideraba al hombre grande, grandioso e inteligente, por lo que ahora a muchos, como a mí, hombres de nuestro tiempo, me parece más agradable e interesante aún, y sin dudarlo igualmente útil, encontrarnos por uno o muchos momentos junto a mujeres listas, inteligentes, sutiles, trabajadoras, talentosas e interesantes, célebres quizá no, porque cuando se trata de definir la palabra respecto de la mujer, la etimología: “Céleber” que significa, frecuentada, podría considerarse políticamente incorrecto, así que mejor es decir ‘Mujeres Valiosas’, porque todas lo son; dado que tienen todas y cada una de las capacidades y habilidades intelectuales y emocionales de la especie humana, incluido un genio intelectual femenino diferente y más apto para entender o abstraer al pensar en redes, no linealmente como hombres, y además el privilegio de dar vida, de crear nuevos seres, dar a luz, ser madres, circunstancia por la que en el pensamiento religioso original antes de Cristo, Dios nació mujer, no hombre, como macho. Ese Dios Semejante al hombre vengativo y cruel es invento de sacerdotes hombres, y si bien en la historia humana ha habido hombres ilustres, estos nunca fueron despreciados como las mujeres y, aunque la iglesia quemó a hombres que llamaba herejes, lo que es peor, condenó, quemó y violó a millones de mujeres-brujas, mujeres que hubieran cambiado el curso de la historia, como lo hicieron, por ejemplo: Juana de Arco, Malitzin (la malinche), Mari Curie, Isabel la Católica, Remedios Varo, Leonora Carrington, Josefa Ortiz, Eva Perón, Sor Juana Inés de la Cruz, María Antonieta, Virginia Wolf, Gabriela Mistral, Rosario Castellanos, María Montessori, Simone de Beauvoir, Valentina Tereshkova, Rosalind Franklin, Ada Lovelace, Mary Leakey, Dian Fossey o Jane Goodall, entre muchas mujeres que aunque no han alcanzado el reconocimiento de mujeres valiosas, en sus chozas, casas, oficinas, negocios, escuelas, el campo o puestos , todos los días trabajan, cargan, limpian, venden y afanan para triunfar en vida, muchas madres solteras que fueron desamparadas y con hijos por hombres ruines que se fueron a EU o a cualquier lugar eludiendo compromisos, amparados en la injusta sociedad actual que no reconoce aún el mérito de mujeres valiosas

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