Se fue una leyenda


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Ayer lunes por la mañana, cuando la mayoría despertábamos para iniciar las obligaciones diarias, revisaba mis redes sociales cuando una noticia de verdad me sorprendió e hizo que entristeciera. Varios medios digitales anunciaban el fallecimiento del gran Max von Sydow, que había sucedido la noche del 08 de marzo; el legendario actor sueco que hizo cine en prácticamente todo el mundo y en varios idiomas, que incluyeron su natal sueco, noruego, inglés, italiano, francés y danés; bueno, puede que se escape algún otro idioma en los que actuó. 

Nominado al Oscar en dos ocasiones una Mejor Actor por la cinta “Pelle el conquistador” en 1989 y la otra en 2012, en la categoría de Mejor Actor de Reparto por “Tan fuerte y tan cerca”, donde Sandra Bullock llevó el rol protagónico. Max von Sydow es conocido por ser uno de los actores recurrentes del fabuloso cineasta Ingmar Bergman, pues protagonizó cintas para él como “El séptimo sello” de 1957, cuando su personaje llamado Antonious Block, un caballero cruzado, juega una partida de ajedrez con la muerte por su alma. Otras cintas donde actuó bajo la dirección de Bergman fueron: “Fresas salvajes”; “El umbral de la vida”; “El manantial de la doncella” y “El rostro”, por citar algunas. Y esos trabajos fueron los que le dieron reconocimiento, pero déjenme contarles cómo conocí yo a Max von Sydow y estoy seguro, es de la misma manera que muchos lo hicieron. 

En los años ochentas, cuando yo era niño vi una película que quizá sigue impactando a más de uno. En efecto, contando con siete años de edad y siendo la primera vez que la veía, las noches se convirtieron en algo perturbador para mí. Se trataba de “El exorcista”, película de 1973 que dirigió William Friedkin y se basaba en el libro de William Peter Blatty y donde von Sydow interpretó de manera gloriosa al padre Lankaster Merrin; según la película y la novela, un sacerdote jesuita que ya se había enfrentado a la entidad demoniaca venciéndola, años atrás. Y ahí fue donde supe del actor sueco, alguien que al paso de los años, me convencía que además de ser un extraordinario actor de método y talentoso, era un intérprete a quien no le importaba sacrificar su físico por un personaje.  

“El exorcista” se ha convertido al paso de los años en una de mis películas predilectas de todos los tiempos; no solamente por el contenido y la historia, sino todo el esfuerzo cinematográfico que se realizó para la época, pues en esos años, no había efectos realizados por computadora o digitales, sino que se filmaba lo que cámara captaba en realidad. Uno de los grandes logros de la cinta es precisamente el maquillaje. Y cuando nos referimos a ese rubro, inmediatamente nos enfocamos en el personaje de Linda Blair, cuando interpretó a Regan McNeill y al demonio mismo con aquellos prostéticos en la cara, los ojos y los dientes; pero nos olvidamos del personaje del padre Merrin. Y es que me quiero detener en ese personaje, porque cuando Max von Sydow interpretó al exorcista, en realidad tenían 44 años de edad, su cabello era rubio y él tenía pocas arrugas en el rostro; muy diferente a su personaje. 

La misma Ellen Burstyn, quien interpreta a Chris McNeill, la madre de Regan, hacía algunos comentarios sobre la personalidad imponente y lo atractivo que le resultaba Max von Sydow antes de entrar a sus largas sesiones de maquillaje para caracterizarlo como el decano sacerdote. Pocos saben también, que el estudio, es decir, Warner Bros., en realidad quería a Marlon Brando para el papel del atormentado exorcista; sin embargo, fueron el director Friedkin y el mismo Blatty quienes rechazaron la idea, pues el gigantesco ego que tenía el célebre actor en esos años les hubiera limitado en realizar algunas escenas: “no quería que la película, se convirtiera en un capricho de Brando”, comentó años más tarde el mismo director además, argumentando que la elección de von Sydow para interpretar al sacerdote, no había podido ser mejor. 

Siendo adolescente y ya viendo “El exorcista” con más madurez y menos miedo, seguí la trayectoria de von Sydow, quien ha dejado una marca en el cine de todos los tiempos. Un actor que no le temía a los géneros cinematográficos, pues lo mismo fue Ming el Despiadado en la cinta ochentera “Flash Gordon”, sí, aquella a la que Queen le hizo su banda sonora o  realizaba la obra de Arturo Ripstein, una cinta mexico-británico que se llamó “Foxtrot”, al lado de otra desaparecida leyenda del cine: Peter O’Toole. Estelarizó también películas en español como “Jugando con la muerte” dirigida por José Antonio de la Loma en 1982. Lo mismo drama, cine histórico, ciencia ficción, horror, acción, fantasía o clásicos; lo mismo fuera el director del tamaño que fuera como Sydney Pollac; Steven Spielberg; Martin Scorsese; Darío Argento; J. J. Abrams o Lars von Trier; Max von Sydow siempre brillaba de manera intensa en cada una de sus actuaciones. Lo mismo fuera “El exorcista” que “La guerra de las galaxias: el despertar de la fuerza”, “Minority Report: Sentencia previa” o “Game Of Thrones”. Se fue una leyenda de la actuación; se fue uno de los pilares del cine. Se fue uno de los más grandes actores de todos los tiempos y la pantalla de plata, seguro extrañará al actor cuya silueta se ha convertido en una de las imágenes más afamadas del planeta, pues el póster de la también legendaria “El exorcista”, es su figura de espaldas la que vemos. 

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