¿Quién me ha robado el mes de abril?


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Del título de una canción interpretada por Joaquín Sabina: ¿Quién me ha robado el mes de abril, lo guardaba en el cajón donde guardo el corazón? deriva el tema de esta entrega en la que, si para mal por la propagación del virus Covid-19 debemos aislarnos durante abril, excepto por asuntos urgentes que nos obliguen a salir, el mes de abril será robado y las actividades o rutinas de siempre serán robadas por el Covid-19 que luego de mutar, pudiendo infectarnos, nos roba el mes de abril.

Los virus nos robaran el mes de abril porque no lo tendremos condicionándonos a quedar en casa, situación que podría ser útil y trascendente si conspiramos a nuestro favor, como dice mi amigo el artista pintor Rubén Osio, cuando algo imprevisto sucede al pintar sus obras: “ No lo veas como error o pérdida, sino, como recurso” y así en analogía, este mes no debemos verlo como robo o pérdida, sino como recurso, oportunidad o encrucijada y en congruencia dedicarlo para algo útil, porque según los psicólogos, un hábito se adquiere en 29 días y ese es el tiempo que tiene abril para los que al no salir de casa de manera normal; podríamos dedicarnos a aprender algo o establecer rutinas que mejoren nuestra calidad de vida, porque si bien el ocio (que es negación de negocio) es indispensable como vacacionar, también lo es el trabajo o negocios y actividades que realicemos para vivir mejor, de tal forma que para que no nos roben el mes de abril, podemos decidir leer uno o dos libros, aprender algunos conceptos científicos, iniciar el aprendizaje de algún instrumento musical, establecer rutina de ejercicios que proporcionen temple muscular, iniciar aprendizaje de un idioma en línea, además de reflexionar respecto de la importancia de la salud y vida, porque es un hecho que en cualquier perspectiva vivimos poco y, siempre las pérdidas, robos, descalabros o en este caso, pandemia, deben ser recurso para cambiar y mejorar, porque si bien en la historia humana hemos fabricado dioses a nuestra imagen y semejanza, aplacando su ira con sacrificios, hoy cuando entendemos que la pandemia no es castigo ni ira de Dios, -lo que ha sido fuente de injusticias y abusos indecibles-  por fin empezamos a saber cómo es que suceden las cosas, entendiendo que la naturaleza no es ni buena ni mala, sino simplemente, es, y así nosotros sabiendo que la pandemia es un fenómeno natural recurrente, el tiempo de abril robado, puede convertirse en recurso para saber que pasa dentro de uno mismo desechando todo aquello que nos hace perder el tiempo creyendo que somos inmortales y que nunca now sucederá. Sobrevivimos, existimos, porque absolutamente todos nuestros ancestros dejaron un hijo, del que somos descendientes, otros no tuvieron esa suerte y no solo les robaron el mes de abril, sino la posibilidad de existir, existencia que ahora debemos ver como recurso y no como un robo o pérdida del mes de abril porque seguiremos vivos, si no llega el contagio y no únicamente nos roban abril, sino todo la existencia, la vida.

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