No es indispensable, dice


Carlos R. Aguilar Jiménez.

En contra de lo que se ha demostrado estadística y científicamente el presidente de México, sustentando su palabras en el médico que hoy dice una cosa y mañana otra, el individuo que dijo en marzo que si México llegaba a 6 mil muertes sería un desastre, luego que 10 mil y así hasta los 110 mil que según cifras oficiales (los datos que convienen al gobierno que dice tiene otros) han muerto por covid, y seguirán acumulando hasta que inicie la vacunación masiva, que únicamente será posible gracias a los esfuerzos de médicos e investigadores de países de primer mundo, no del tercero donde somos una nación cuyo gobierno desprecia la ciencia, descalifica las energías limpias, relega la cultura en todas sus manifestaciones y lo único que le importa es su popularidad, popularidad sustentada en promesas de acabar con la corrupción, pobreza, injusticia y por supuesto, con la ciencia.

Para el actual gobierno al que únicamente le quedan tres años y medio, (porque un año antes que concluya habrá presidente electo y al que aún esta se ignorará) la ciencia es maligna, perversa y neoliberal, una actividad de capitalistas rapaces, porque el evangelio dice que la ciencia causa hinchazón, pero la caridad edifica. San Agustín creía que la ciencia engendraba en el sabio una soberbia diabólica. Pero como sabemos, cuando la sabiduría se oculta o se estorba su función social propicia el encumbramiento de la mediocridad, hoy llamada austeridad, porque nadie puede saber si su presunto dueño la posee de verdad o finge tenerla, como sucede con la Guía Ética de la 4t, donde algunos tipos que se asumen como morales y éticos, sin ninguna autoridad al respecto, anodinos individuos que escribieron lo que dicta el gobierno, pretenden de forma paternalista y soberbia imponer a los demás lo que para ellos es caritativo bueno y santo, y si bien no es una guía obligatoria, si es un intento de moralizar, catequizar y sermonear a gente que busca guía, un patriarca o guía espiritual que le diga cómo comportarse, aunque por un lado diga que hay que obedecer normas y por otro se niegue a utilizar cubrebocas, dando ejemplo a sus devotos seguidores para que se sientan con autoridad sagrada para tampoco usarlo dado que su prelado así lo indica, en una dinámica en que por cada persona que siguiendo  su ejemplo contagia a alguien y muere, la pérdida de esta vida podría haberse evitado, pero eso no importa porque lo que vale es que en todas las esferas del gobierno esta incongruencia se repite una y otra vez, ya sea en la cámara de diputados o senadores, en las oficinas del INE, en las giras, porque si la gente es ignorante por naturaleza, por qué tomarse la molestia de instruirlos, para que dar ejemplo de respeto a la vida si el líder piensa que protege más una estampa religiosa que un cubrebocas, que no es indispensable, dice.   

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s