Argumento de democracia


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Si bien en democracia política en la que por medio de elecciones con voto secreto se elige a una persona para que ocupe cierto cargo público, se elige casi siempre a alguien que con más carisma, persistencia, demagogia y promesas asegura que si gana mejorará al país o lo transformará, resultando al final que poco de lo que prometen resulta posible realizar porque la combinación de la servidumbre caprina que sigue ciegamente al del cencerro, con la incapacidad de duda y refutación, incluida la paupérrima realidad del `país, inevitablemente lleva al desastre.

Todos los desastres: económicos, de seguridad, polarización social y ahora de salud por la pandemia, como los cometidos el siglo pasado por regímenes totalitarios o populistas, pudieron haberse evitado si la masa sumisa de creyentes en promesas de razas superiores o de acabar con la pobreza e injusticia que siguieron a Mao, Hitler, Castro, Stalin o Chávez, se hubieran preguntado, ¡por qué debo votar u obedecer a tal persona? Si la sociedad estuviera informada y fuera escéptica sería relativamente fácil detectar a déspotas y populistas en potencia y así evitar llegaran al poder, porque generalmente se conoce se niegan a rendir cuentas, no justifican sus decisiones, tienen sus propios datos y no escuchan opiniones de nadie, descalificando a quienes llama sus adversarios y denostando a los medios, además de culpar al pasado de todos los desastre pasados, actuales o por haber, y porque nunca reconocen su responsabilidad en los desastres nacionales, así que si queremos que en las próximas elecciones 2021, el virus de la paternidad moral, del autoritarismo omnímodo por tener control mayoritario -democrático- de diputados y senadores, incluida la Tremenda Corte y hasta el INE, vuelva a obtener el triunfo por mayoría democrática, deberíamos comenzar a preguntarnos: ¿Cómo es que llegamos a ser gobernados por un poder ideológico populista y mesiánico? ¿En que se funda su popularidad bovina? ¿Cuál será la mejor estrategia para que haya contrapeso político? No lo sé, pero se supone que la sociedad puede corregir sus errores y aunque su decisión haya sido la que mejor les parece, debe entenderse que el poder absoluto y autocrático, aunque se haya obtenido democráticamente, es letal y pernicioso para las naciones tercermundistas y para todas, porque quien gobierna sabiéndose o creyéndose popular, líder moral y guía mesiánico capaz de inmiscuirse incluso en asuntos de ética y moral que son competencia exclusiva de la familia o pedagogía a nivel cívico o de la religión a nivel moral, se excede en sus funciones porque se sabe omnímodo y todopoderoso argumentando que democráticamente fue elegido por la mayoría y que eso le da Todo el Poder para hacer lo que se le ocurra sabiendo que no existe contrapeso a su inmenso poder con el argumento de la democracia, bondad y santidad.

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