Finaliza funesto 2020


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Si para mal en el transcurso de la historia la humanidad ha sufrido todo tipo de epidemias con devastadoras consecuencias, siendo famosa la de peste bubónica que como consecuencia dio origen al Renacimiento y también la que sufrieron nuestros antepasados por la viruela traída por españoles, lo cierto es que ninguna de estas epidemias –porque fueron relativamente locales–, tuvieron el efecto devastador global del covid-19 que en el planeta ha causado la muerte de millones y decenas de miles que sufrieron, sufren y sufrirán dolencias, afortunadamente la mayoría sin fallecer, convirtiendo al 2020 en el año más funesto y nefasto, únicamente superado por los muertos y daños causados por la primera y segunda guerra mundiales.

Termina 2020 y a diferencia de los años anteriores en que como rutina o tradición deseábamos un feliz año lleno de prosperidad y éxitos, al terminar este año y década, gracias a la ciencia que en tiempo récord inventó la vacuna contra el covid y que luego inocule a la población, para mediados del año próximo habrá terminado por fin esta pesadilla, prometiendo 2021 ser quizá también inicio de la Nueva Era, como fue el Renacimiento en su tiempo al terminar con la Edad Media y comenzar la Era de la Ciencia que con el descubrimiento de textos científicos antiguos que se encontraban guardados en Constantinopla se impulsa la invención de la imprenta que democratiza el conocimiento a través de los libros, siendo también importantes en este periodo los descubrimientos geográficos, siendo una de las disciplinas científicas que más se desarrolló la astronomía gracias a la publicación de la teoría heliocéntrica de Copérnico, las leyes de Kepler y los experimentos de Galileo comenzando ese proceso de pensamiento científico en el que lo que se buscaba no era vivir mejor en otra vida, el Cielo, el habitáculo de Dios y su elegidos o lo que sea han inventado las religiones para convencer a la gente crea en sus dogmas, sino para vivir mejor en esta vida que es la única que tenemos, porque vida después de muertos, no existe evidencia o prueba alguna exista, así que al iniciar 2021 es probable que por fin la humanidad se de cuenta de la importancia y valor de la ciencia y su método para resolver problemas y mejorar la calidad de vida, reivindicando el trabajo de científicos, investigadores, exploradores y de todos aquellos que han inventado, además de todos los satisfactores que a diario utilizamos, en especial los fármacos, medicamentos, anestesias, vitaminas y muchas sustancias sintéticas, además de las vacunas nos han librado de todo mal, aumentando el promedio de vida casi hasta 80 años gracias al trabajo de científicos que no creen en milagros o prodigios divinos, sino en la validez del estudio, trabajo, compromiso y ética de la ciencia al someter todo lo que hacen a la falsación y refutación, no a la fe, creencias divinas o dogmas o pedimentos que en esta pandemia no han servido para nada.  Alabada sea la ciencia médica y su resultado: La vacuna contra el covid. En 2021 pongamos sobre las estrellas a los médicos y a todo el personal de salud y reclamemos o demandemos a los dioses que no hicieron nada por acabar con el mal.

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