Caída de Tenochtitlan


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Este 2021 es el año en que los mexicas ––hoy chilangos––, conmemoran el aniversario 500 de la caída de Tenochtitlan ante lo conquistadores españoles un 13 de agosto, correspondiente al día 1 Coatl del año 3 Calli del mes Xocotlhuetzi, por pueblos quienes después de formar alianzas guerreras con las poblaciones sometidos por el imperio azteca, estaban ansiosas por apoyar a Hernán Cortes o a quien fuera prometiera liberarlos del yugo mexica que exigía tributos excesivos, impuestos monstruosos y especialmente cuotas de prisioneros o doncellas para realizar sus bestiales sacrificios; extrayendo corazones palpitantes para ofrendar a los dioses prehispánicos para asegurar la salida del sol su Dios.

El episodio final de la Conquista luego de las batallas ocurridas con anterioridad incluida la de la Noche Triste; en la que a punto estuvo el imperio azteca de matar o apresar y luego sacrificar a los españoles incluido Cortez, tuvo lugar en Tenochtitlan, batalla que marcó la caída del imperio Azteca y el surgimiento de lo que sería y es el México mestizo de hoy, y señala el principio de la transformación ––por la fuerza–– de las armas de la religión verdadera (como se dicen todas) de los pueblos prehispánicos, siendo la victoria de los aliados parte de la colonización española de América, que si bien los chilangos  recordarán con tristeza, los demás pueblos de México, todos, incluidos: zapotecos, mixtecos, mazahuas o tlaxcaltecas, debemos celebrar, porque fue gracias a Cortez que estos pueblos se liberaron del sometimiento azteca, aunque luego caeríamos en el español por casi tres siglos, hasta la Independencia, pero más allá de esta situación que es efímera como nación o respecto de la duración de la vida humana, en general a nivel nacional, en este 2021 cuando se conmemora la caída del Imperio Azteca, lo que deben hacer todos los cristianos católicos es festejar efusivamente y celebrar con toda su alma que gracias a la Conquista los mexicanos se convirtieron en cristianos católicos, adoradores de la virgen María en su advocación de MORENA, de Guadalupe, salvándose así todos los creyentes en la nueva religión impuesta de irse derecho al infierno después de la muerte, asegurando un lugar en el Habitáculo del Dios Cristiano y sus elegidos, garantizando en el Cielo una inefable beatitud eterna propia de devotos cristianos y no irse después de muertos al Infierno por venerar a Tonatiuh, Huitzilopochtli, Tlaloc o Cosijo, los dioses verdaderos de mexicas y zapotecos, que luego de la Caída de Tenochtitlan fueran dados de baja por falsos para imponer al verdadero Dios: Jesucristo, Jehová o como se llame, realizándose la verdadera Conquista, la espiritual, la que mantiene sometidos a los mexicanos a los credos, dogmas y mandamientos derivados de concilios y cónclaves realizados por jerarcas católicos en oriente medio, Europa y en especial el Vaticano, desde donde hoy un argentino, se tiene que vacunar contra el covid, porque su Dios del que se dice es su representante en la Tierra no lo puede ayudar, ni tampoco a los mexicas que se convirtieron y van casi 150 mil muertos y, lamentablemente contando… porque en lugar de construir una fábrica de vacunas se hace una obsoleta refinería. 

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