Amartizaje exitoso


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Después de 7 meses desde su lanzamiento en Cabo Kennedy el 30 de julio del año pasado, y luego de recorrer casi 500 millones de kilómetros, este jueves 18 de febrero amartizo o aterrizo en Marte el robot Rover Perseverance de los E.E.U.U., construido y lanzado por la NASA, con la misión de recoger rocas y “tierra” (debe decirse recoger marte) y que debido a la sofisticación y avance tecnológico de los instrumentos y aparatos que lleva el robot podría por fin saberse si alguna vez existió vida en el planeta rojo o, si aún existe algún tipo de organismo marciano, porque al margen de lo que creen devotos religiosos según dicen sus obsoletos libros sagrados respecto de conceptos científicos, lo que hoy sabemos es que la vida no es el resultado de un soplo o capricho divino, sino la expresión máxima de las leyes de la naturaleza, que por procesos químicos, bioquímicos, genéticos y biológicos sujetos a evolución darwiniana de selección natural, la vida surge natural no divinamente, así que, si en la Tierra se dieron las condiciones para que naciera la vida, también podría haber surgido en Marte, donde está a la espera que los terrícolas la encuentren y reconozcan.

Desde las naves Mariner, Viking, Surveyor y otros robots que se han enviado a Marte, la pregunta que más inquieta, interesa y quieren responder los científicos, es si somos los únicos seres vivos e inteligentes en el universo o si hay extraterrestres. En principio ya descubrimos que existen miles de exoplanetas y de ellos muchos tienen condiciones que los convierten en posibles mundos donde podría haber vida, siendo más probable únicamente haya microbios, alguna forma de insectos o quien sabe qué clase de bichos, como estuvo la Tierra durante casi 3 mil 500 millones de años, hasta que apareció por evolución nuestra especie, los humanos, Homo Sapiens,  hace 500 mil años, esos seres que piensan y con su gran cerebro e intelecto superior consiguen enviar naves al especio exterior y robots con inteligencia artificial para buscar vida en Marte, mientras en la Tierra, en un fragmento del continente americano que se conoce como México, al margen de todo avance científico y tecnológico, ajenos a la investigación biomédica, bioquímica o farmacéutica, exigimos gimoteando a los países desarrollados nos vendan sus vacunas en equidad, aunque no hayamos apoyado en nada ni invertido un peso en la investigación, y mientras descaradamente se postula como gobernador un violador, estamos en contra de  energías limpias, nos quedamos sin electricidad aunque digamos a Texas: “Houston, tenemos un problema”, y no únicamente uno, sino miles de dificultades más las que se acumulen, porque somos un país del tercer mundo donde el gobierno disminuyo el apoyo a la ciencia al 02 por ciento, mientras en países donde si importa la ciencia es casi 5 por ciento, pero así somos y por eso que bueno que como México no hay dos, si no pobre planeta Tierra y después pobre Marte. 

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