No a las noticias y opinión

Carlos R. Aguilar Jiménez

Interesante y representativo respecto de la realidad cotidiana, sintomático también de lo que sucede en México o el universo más allá de las preferencias políticas de cada quien, lo que expresa el presidente en conexión con los medios, periodistas, reporteros analistas y columnistas a quienes acusa de ataques sistemáticos, agresiones permanentes y embestidas diarias y a toda hora en cada noticiero y periódico, principalmente en estos días próximos a la elección para revocar o confirmar su mandato, descalificando el trabajo de dueños y concesionarios de radiodifusoras, televisoras y periódicos, en especial reporteros que ahí trabajan y quienes en uso todavía de la libertad de expresión, reportean e informan de los acontecimientos cotidianos, que obviamente no le gustan al presidente quien prometió cambiar el país para el bienestar de los mexicanos y no sucede así.

Todos los días se informa de matanzas, asesinatos de periodistas, se reporta que el precio de la gasolina, gas doméstico y electricidad incrementa, documentan casos de corrupción, se dice que el aeropuerto que inauguró no está terminado, el avión ex presidencial no se rifó ni vende y cuesta millones en mantenimiento y resguardo, además se publica carencia medicamentos en hospitales, murieron casi medio millón de personas por la Covid-19, se publican sus ataques al INE, la destrucción de la selva en Yucatán con su tren, su enfado con ecologistas y descalificación a artistas e intelectuales y, en general las circunstancias, acontecimientos y sucesos que ocurren o como suceden y que, gracias a las redes sociales, las personas se enteran, en unos casos en función de imágenes o audios del acontecimiento, en otros, por la opinión y comentarios de locutores, columnistas y analistas que, en su inmensa mayoría no gustan al gobierno, al presidente y sus devotos que quisiera, todos hablaran bien de lo que hace o deja de hacer, sin embargo, lo que la prensa y redes sociales hacen es informar, comunicar, avisar, convertirse en medio de expresión de la sociedad, no del gobierno que tiene a sus gacetilleros y medios oficiales, como canal 11 y 22 donde los directores deben publicar e informar únicamente lo que conviene al gobierno, como el otrora programa crítico del estado hoy adulador del gobierno: El Chamuco, porque es un hecho que ningún subordinado se enfrentara o discutirá con el jefe porque será despedido y, también es un hecho que ningún funcionario del gabinete, militantes del partido oficial o empleado del presidente le contradecirá o refutará, ya sea por sumisión, fanatismo ideológico, conveniencia o temor de perder su empleo, de la misma forma que sucede en cualquier empresa o negocio; nadie contradice el jefe. Así que, si no fuera por los noticieros, reporteros, analistas, columnistas y redes sociales, viviríamos en un país de irrealidad y fantasía, como Cuba, Rusia, Corea del Norte, Venezuela o Nicaragua, donde no existe la libertad de expresión ni prensa libre e incluso ni internet. Así que militantes de Morena y devotos del presidente es mejor no escuchen noticieros de radio o televisión, no consulten redes sociales ni consulten periódicos para no enojarse.        

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