«1899»: una serie de alto impacto

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Creí que este año, no habría una serie que me sorprendiera más que “La casa del dragón” de HBO Max, aunque desde hace unos meses, sabía que Netflix estrenaría la nueva producción de Baran bo Odar y Jantje Friese, el mismo equipo creador de la obra maestra llamada “Dark”, y que llevaría por nombre “1899”, a la que, en efecto esperaba con cierto interés, pero que supuse, no estaría a la altura de “Dark” por obvias razones. Gran equivocación. 

Y voy a comenzar explicando por qué no tenía tantas expectativas con “1899”. Para mí, “Dark” es una verdadera obra maestra de principio a fin. Es una serie que no deja un cabo suelto, además de que presenta una historia consistente y llena de sorpresas, una fotografía impecable y bellísima, sin pasar por alto el desarrollo de cada personaje que simplemente es uno de los mejores elementos de la serie, reconociendo además, la increíble dirección de ‘cast’ pues los actores son prácticamente idénticos en sus versiones infantiles, adultos y ancianos. También, porque manejó de forma sumamente inteligente el tema de los viajes en el tiempo, vamos, lo hizo como ninguna otra producción televisiva o cinematográfica lo había hecho hasta ese momento, presentando esos acontecimientos hasta ahorita imposibles, con un argumento científico que al menos a mí, me voló la cabeza por semanas. “Dark” no es una historia fácil y que requiere de toda la atención y concentración del espectador, pero que actualmente es reconocida como una de las mejores series televisivas de todos los tiempos. 

Mi afirmación obvia por ello era: ¿qué de novedoso me puede ofrecer “1899”, cuando su hermana “Dark” ya hizo que me sorprendiera como hacía mucho no lo hacía una serie? Y quizá esa fue la pregunta que hizo que en realidad esperara la serie con cierto entusiasmo, porque ya vimos la capacidad de los esposos Baran bo Odar y Jantje Freise para desarrollar una historia compleja, pero no tenía mayores expectativas. Y mi sorpresa fue mayor, “1899” resultó ser una serie de tan alto impacto, que sí puede estar a la altura de su antecesora. Esta vez, la historia se desarrolla en el barco “Kerberos”, que realiza un viaje de Europa a América. Desde el inicio, nos encontramos con la noticia de que otro barco, llamado “Prometheus” tiene cuatro meses desaparecido con todo y los pasajeros y tripulación; de pronto, el “Kerberos” recibe un mensaje de auxilio nada menos que del “Prometheus”, por lo que el capitán Eyk Larsen (Andreas Pietschmann), decide ir en su ayuda pese a la negativa de sus pasajeros. 

Y a partir de ese acontecimiento, “1899” comienza a tener un proceso monumental. Nos encontramos prácticamente la misma fórmula de “Dark”: muchos personajes, frases profundas, detalles que cobran importancia en el desarrollo, símbolos y elementos que se convierten en clave para el desenlace; y aunque esto nos suene familiar, bo Odar y Freise comienzan a separarse del estilo de la serie que los encumbró para ofrecernos una narrativa aún más vertiginosa y presentando personajes que se despliegan a lo largo de la trama justificando los motivos para actuar como lo hacen. Y ese es un punto digno de reconocer de los cineastas, pues desde “Dark” siempre han apostado por la inteligencia de su audiencia y el desarrollo de los personajes en “1899” sin duda, lo hace patente. Poco a poco, esos elementos y los protagonistas con todo y sus miles de secretos comienzan a hilvanar la historia que se va tornando más sugestiva y misteriosa, hasta llegar a un final de temporada que los dejará con las emociones a flor de piel y con la cabeza dando vueltas. Sí, realmente es impactante, de lo mejor. 

Los hechos vinculados con ambos barcos, así como los simbolismos que se desarrollan a lo largo de la historia, recrean un conflicto personal y filosófico, donde se plantea que la mente y las emociones, juegan un papel fundamental en la toma de decisiones de todas las personas, y esos juegos mentales de los cuales, somos presas como seres humanos, están bien representados por el “Kerberos” y el “Prometheus”, como el equilibrio de lo que la mente y las creencias trascienden en el comportamiento humano. Y esta historia de misterio y ciencia ficción, realiza una certera metáfora de las personas y la sociedad, que parece ser, puede estar más desequilibrada que cuerda. De ese tamaño resulta “1899”, una producción imperdible. 

Disponible en Netflix, la serie es protagonizada por Emily Beecham (Maura Franklin), Andreas Pietschmann (capitán Eyk Larsen), Lucas Lynggaard Tønnesen (Krester), Aneurin Barnard (Daniel), Miguel Bernardeau (Ángel), Maciej Musiał (Olek), Anton Lesser (Henry),  Jonas Bloquet (Lucien), Rosalie Craig (Virginia), Clara Rosager (Tove), Yann Gael (Jérôme),  Mathilde Ollivier (Clémence), José Pimentão (Ramiro), Isabella Wei (Ling Yi), Gabby Wong (Yuk Je), Tino Mewes (Sebastian), Isaak Dentler (Franz), Cloé Heinrich (Nina), Alexandra Gottschlich (Karina), Joshua Seelenbinder (Eugen), Niklas Maienschein (Wilhelm) y Maria Erwolter (Iben). Ya está cerca el fin de semana y no se pueden perder esta increíble serie. 

Mi Twitter: 

@iorcuevas 

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