“Diálogo entre justicias”, y la otra cara de la luna

Date:

Antonio Gutiérrez

A tono con los acontecimientos humanos del momento, diremos que en México los pueblos y comunidades indígenas están dejando de ser la cara oculta de la luna.

Como un acto de justicia es preferible no olvidarlo, la aparición de la otra cara de la luna inició el 1 de enero de 1994 y nos sorprendió su gran esplendor durante la “Marcha del Color de la Tierra” en el año de 2001.

La “Marcha del Color de la Tierra”, cargada de esperanzas, nos mostró los rostros indígenas que vinieron caminando sobre el suelo de México, su suelo; y desde entonces se inició un diálogo formal entre nosotros, y de ellos con los demás habitantes de la faz de la Tierra. 

Por eso, Diálogo entre justicias no es otra cosa, sino la continuación de un diálogo que inició por iniciativa de los pueblos y comunidades de México, hace ya mucho tiempo, sólo que ahora, a diferencia de los viajes a la luna, aquí y ahora estamos pasando del mero reconocimiento, de la simple coexistencia, a la realización de acciones concretas. 

Con los diálogos entre justicias convocados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estamos presenciando el renacer de nuevas y verdaderas relaciones sociales entre la población general y los pueblos indígenas, a través de la conversación entre operadores de justicia del Estado y operadores de justicia de los sistemas normativos indígenas.  

Para ilustrar el hecho, basta un esbozo. Durante el cuarto “Diálogo entre justicias” realizado en San Cristóbal Suchixtlahuaca el pasado 20 de marzo de 2026, dichos operadores se reencontraron y entraron en amena conversación. 

Y es que como ha dicho el Ministro Presidente de la Corte, Hugo Aguilar Ortiz, “nuestro origen nos marca”. 

Volvemos pues a la comunicación tradicional cara a cara y de boca en boca, hasta que las formas de justicia lleguen a estar en boca de todas y todos, para que juntos mejoremos nuestras formas de sociabilidad. 

Ilustran la renovación de estas viejas formas de sociabilidad la presencia y participación de las magistradas y magistrados: Mónica Zárate Apak; Celia Aspiroz García; Rocío Chong Velázquez; Brisa Albores Medina; Luz Idalia Osorio Rojas; Jahaziel Reyes Loaeza; Víctor Hugo Sibaja, ellas y ellos, con sus intervenciones, aquel día dejaron de ver la justicia indígena como un horizonte y sentaron, tal vez sin proponérselo, un nuevo precedente. 

Operadores de justicia de los sistemas normativos indígenas y operadores de justicia del Estado empezaron a reconocerse cada vez más, tras dialogar sobre un tema concreto que nos es común: la justicia vista por ambos.   

Lo mismo hicieron los jueces federales aquel día: Guadalupe Patricia Juárez Hernández; Guadalupe Servando Quiroz Ayuso; Álvaro Niño Cruz; Ulises Cuauhtémoc Reyes Martínez; Irán Francisco Vázquez Hernández; de modo que la conversación y el intercambio de experiencias entre operadores de justicia en Suchixtlahuaca fue como un sacudimiento de las indiferencias y el renacer del interés general sobre el tema de la justicia indígena entre las y los participantes. 

El doctor Víctor Leonel Juan Martínez, Director General de Derechos Humanos y Justicia Pluricultural de la Corte, ha diseñado una metodología para que en las mesas de trabajo rápidamente los participantes caigan en la cuenta de que la justicia es un elemento común que nos une y que la comunidad indígena es el lugar preferido por todas y todos para el aprendizaje del bien común.  

Destaca el hecho de que a Hugo Aguilar Ortiz, Presidente de la Corte, y a su equipo de trabajo, las comunidades indígenas los reciben con efusividad y los escuchen con atención, tal vez porque los reconocen como sus iguales, o quizá porque los pueblos indígenas están experimentando una modificación profunda en sus percepciones a partir de que en la Constitución se les reconoció como sujetos de derecho público.  

El gesto festivo y efusivo con que los pueblos y comunidades reciben a las y los operadores de justicia del Estado, se debe también, en gran medida, a que a los pueblos y comunidades no les queda la menor duda de que el Ministro Presidente de la Corte no niega que es portador de una herencia prehispánica y que sus funciones actuales son producto de una elección, de ahí su prestigio y su legitimidad.  

En la nueva Corte mexicana saben de la importancia de palpar las realidades de los pueblos indígenas si en verdad se busca reestructurar el aparato de justicia de México. 

Lo saben también la Presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca, Magistrada Erika María Rodríguez Rodríguez y los jueces y magistrados de la entidad.

Palpar es, literalmente: “Emplear el sentido del tacto para orientarse en la oscuridad”, el Diccionario dixity mirar la otra cara de la luna. 

————————————————

Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

Share post:

spot_img

Popular

More like this
Related

La corrupción y el futuro de México

Alberto Benitez Tiburcio Durante años, en México la corrupción se...

Cumpleaños 494 de Oaxaca

Carlos R. Aguilar Jiménez Este 25 de abril, se celebran...

CONTRAFUEGO || ONU, del letargo al atropello

Aurelio Ramos Méndez ¿De dónde tanto rigor de la ONU...

Crecimiento económico y estado de derecho en México

Alberto Benítez Tiburcio ¿Por qué México no crece al ritmo...