El Mundial más contaminante de la historia

Date:

Alberto Benítez Tiburcio

El fútbol tiene una capacidad única para unir al mundo. Durante un mes, millones de personas comparten emociones, celebran victorias y lloran derrotas. Pocas cosas generan un sentido de comunidad global tan poderoso como una Copa del Mundo.

Pero no todo es positivo. Todo indica que el Mundial FIFA 2026 será el evento deportivo con mayor huella de carbono de la historia. Las estimaciones de diversos centros de investigación calculan que el torneo podría generar alrededor de 9.5 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e). Para dimensionar la magnitud de esa cifra, equivale aproximadamente a las emisiones anuales de casi dos millones de automóviles circulando durante todo un año.

Lo más llamativo es que la diferencia respecto de otros mundiales es abismal. FIFA reportó para Qatar 2022 alrededor de 3.8 millones de toneladas de CO₂e, mientras que los estudios sobre Rusia 2018 estiman emisiones cercanas a 2.1 millones de toneladas. En otras palabras, el Mundial 2026 podría generar más emisiones que los dos últimos mundiales combinados. Nunca antes una Copa del Mundo había estado siquiera cerca de una cifra semejante.

En pleno siglo XXI, cuando la crisis climática dejó de ser una advertencia para convertirse en una realidad cotidiana, conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿puede el evento deportivo más importante del planeta seguir celebrándose como si el cambio climático no existiera?

La razón principal de estas cifras astronómicas de contaminación no está en los estadios ni en la electricidad consumida durante los partidos. El problema está en los traslados. Por primera vez en la historia, una Copa del Mundo se organizará en tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Además, contará con 48 selecciones, 104 partidos y 16 sedes repartidas a lo largo de un continente.

La consecuencia es inevitable: millones de desplazamientos en avión. Se estima que cerca del 85 por ciento de las emisiones del torneo provendrán exclusivamente del transporte aéreo. Equipos, medios de comunicación, patrocinadores y aficionados recorrerán miles de kilómetros entre sedes separadas por distancias equivalentes a cruzar países completos.

Un aficionado podría ver un partido en Vancouver y, pocos días después, viajar a Ciudad de México. Otro podría trasladarse de Los Ángeles a Toronto o de Guadalajara a Nueva York para seguir a su selección.

La paradoja es evidente. Mientras gobiernos, empresas y ciudadanos reciben mensajes constantes sobre reciclar, ahorrar energía o reducir el uso del automóvil, la FIFA organizará uno de los eventos más visibles del planeta, generando una huella climática gigantesca por decisiones frívolas de diseño y logística, como si el cambio climático no existiera.

Durante décadas hemos pensado el desarrollo desde una lógica incompleta. Evaluamos costos financieros, beneficios económicos, derrama turística y rentabilidad comercial, pero rara vez incorporamos el costo ambiental real de nuestras decisiones. La pregunta correcta ya no es únicamente cuánto cuesta un proyecto, sino cuánto le cuesta al planeta.

Porque cuando un evento genera millones de toneladas de emisiones, produce miles de toneladas de residuos y obliga a movilizar personas a través de un continente entero, la variable ambiental debería dejar de ser solo un detalle para convertirse en el centro de la discusión.

Además de las emisiones asociadas al torneo, el impacto ambiental también se refleja en los residuos que produce. Diversas estimaciones señalan que un partido de fútbol de este Mundial generará, en promedio, alrededor de 54 toneladas de basura, entre envases, alimentos, plásticos y otros desechos generados por miles de asistentes; una cantidad comparable a la producida por un Super Bowl. Si extrapolamos esa realidad a las 16 sedes y a los 104 partidos, así como a los Fan Fest, zonas comerciales, conciertos y actividades paralelas, estaremos hablando de cientos de miles de toneladas de residuos producidos en apenas unas semanas.

El Mundial 2026 también enfrentará otro desafío provocado por el cambio climático. Varias de sus sedes registran cada vez más días de calor extremo. Ciudades como Miami, Houston, Dallas, Monterrey y Guadalajara podrían experimentar temperaturas y niveles de humedad que representen riesgos para jugadores y aficionados.

La ironía es difícil de ignorar: un torneo que aportará significativamente a las emisiones globales tendrá que aplicar protocolos especiales para protegerse de un clima cada vez más extremo. Es como si el problema y la consecuencia se dieran cita en el mismo estadio.

Nadie propone dejar de disfrutar del fútbol ni cancelar la pasión deportiva. La solución pasa por reconocer que los grandes eventos del futuro deben diseñarse de otra manera: más compactos, más eficientes, mejor conectados mediante transporte público y ferroviario, y con criterios ambientales tan decisivos como los financieros.

La verdadera sostenibilidad no consiste en plantar algunos árboles para compensar emisiones. Consiste en evitar generarlas desde el principio. Mientras sigamos organizando algunos de los eventos más grandes del mundo sin considerar plenamente su impacto ambiental, la factura climática seguirá creciendo.

La pasión por el fútbol es universal. La responsabilidad con el planeta también debería serlo.

————————————————

Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

Share post:

spot_img

Popular

More like this
Related

CONTRAFUEGO || CNTE, ¡hasta aquí!

Aurelio Ramos Méndez “No queremos represión, no somos delincuentes, somos...

La erosión democrática

Alberto Benítez Tiburcio En los últimos años, América Latina ha...

Poder Judicial de Oaxaca acerca la justicia a comunidades de la Mixteca

Magistradas, jueces y autoridades judiciales dialogaron con habitantes de...

Magistrada Erika Rodríguez, entre las mujeres mejor evaluadas del país en impartición de justicia

La magistrada presidenta del Poder Judicial de Oaxaca, Erika...