Carlos R. Aguilar Jiménez
En la ciudad de Oaxaca, algunos de sus habitantes inflamados de resentimiento social, odios largos e intereses mezquinos, listos para perjudicar a quienes no tienen relación con su frustración y fracaso social, protestan y manifiestan marchando, bloqueando calles, cerrando oficinas y empresas, atacando ciudadanos y niños con actitud de póngidos, para que una vez los lideres consigan lo que quieren y llenen sus bolsillos de dinero, esperen cierto tiempo para reiniciar sus protestas… y así en un ciclo sin fin, protestando por todo, menos por el desabasto de agua.
Se protesta por lo que a líderes deje dinero o prerrogativas obtenidas por chantaje, no obstante, en sus casas no tengan agua y vivan con carencia del líquido vital, como ocurre con todos los habitantes de Oaxaca, quienes casi nunca tienen agua y cuando la obtienen es sucia (no se puede beber) se suministra unas horas pretendiendo que dure meses y así cada año desde el siglo pasado, porque el gobierno al no sentir presión social, marchas, plantones, bloqueos o denuncias por desabasto de agua, no le importa cumplir con su obligación y derecho humano de surtir agua potable a la población, como debe ser en toda ciudad civilizada que paga impuestos y cumple la ley.
Agua hay, como se demuestra al ver circular cientos de camiones cisterna por toda la ciudad vendiendo agua a hoteles, edificios, negocios y casas habitación. Si no hubiera agua no la tendrían quienes la venden y la población de la ciudad tendría que irse a vivir a otro lugar donde sí haya agua, porque hay y en abundancia durante los cinco meses de lluvia, por la temporada de ciclones que empapa, inunda y abastece en abundancia al valle de Oaxaca y las montañas que rodean,
Tenemos dos estaciones por ser habitantes intertropicales: estiaje y lluvia, y con tal circunstancia geográfica, los millones de metros cúbicos del vital líquido que se precipitan, escurren e infiltran durante cinco meses, son suficientes para suministrar agua en abundancia a más de un millón de personas, sin embargo, debido a la indiferencia e indolencia del gobierno, casi toda esa agua sigue su curso hidrológico y no se almacena, ataja y recoge para utilizar en los siete meses de estiaje, y así seguiremos porque nadie protesta y la mayoría vive acostumbrada y sumisa a padecer por agua,
Protestaran furibundos si se suspende la electricidad y peor aún, si no hubiera internet, redes sociales o se racionara la gasolina, pero nadie se indigna por falta de agua, nadie inconforma al ver su grifo seco o enoja al tener tinacos o cisternas vacíos, porque ya se normalizó, así es la vida, como esta normalizada, es habitual, la inseguridad, extrema corrupción, bloqueos, extorsión, cobro de piso, niñas y mujeres desaparecidas, nepotismo, abuso de autoridad, operativos viales ilícitos y todos los abusos contra los que no hay como defenderse, mientras de junio a octubre el agua escurre y fluye por escorrentías y arroyos sin utilidad al no ser represada y contenida. Millones de metros cúbicos lloverá de mayo a noviembre, y de enero a diciembre todos padecerán por falta de agua, viviendo una normalidad inhumana e incivilizada.
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