Carlos R. Aguilar Jiménez
Finalmente, luego que desde el siglo pasado no se inaugurara y pusiese en servicio el hoy muerto Libramiento Norte, no obstante, la urgente necesidad de agilizar la pésima vialidad de la ciudad se ha decidido finalmente dar el tiro de gracia a la obra inconclusa, que de haber sido concluida y utilizada hace tres décadas, hubiese evitado la perdida de millones de horas inútiles en vehículos a vuelta de rueda entrampados en la carreta internacional, sin posibilidad de alternativa vial.
El Libramiento Norte que desde los años noventa fue considerado una solución vial, quedó enterrado finalmente luego que se dijo enfrenta un “problema social”, conclusión real en la que se privilegian intereses de los pudiente y magnates de la zona norte que temen perder su bucólica tranquilidad si por su exclusiva zona transitan autobuses camiones y toda clase de vehículos que arruinarían su pastoril paisaje y tranquilidad idílica de sus fraccionamientos residenciales.
Cruzar la ciudad de este a oeste o tratar de llegar al Centro desde Trinidad de Viguera o Tlalixtac de Cabrera para los conductores es un suplicio a toda hora y un tormento en horas pico, especialmente en el tramo de la Macroplaza al estadio de beisbol, debido a que miles de vehículos que circulan en tres carriles se embotellan al circular en uno solo debido a los estacionados y en doble fila, que sin respeto a la señalética que indica no estacionarse, lo hacen impunemente.
En Oaxaca únicamente importa extorsionar a propietarios de vehículos con todos los medios, incluido el pretexto ecológico que obliga a pagar verificación de contaminación, desentendiéndose de los miles de autobuses de pasajeros, camiones volquetes y taxis de pueblo que visiblemente expulsan humos como si fueran eructos del averno, porque es un hecho, no una interpretación ideológica o política, que contra los que tienen poder e influencia, como los habitantes de San Felipe, no se aplica la ley, y si con rigor contra cualquier conductor pobre, para lo que están prestos con toda su furia, prepotencia y crueldad los policías viales.
En lugar de rehabilitar y poner en servicio público el Libramiento Norte, para no molestar a los adinerados de la zona con todo su poder económico y político, se dice se construirá un Corredor Zapoteca, una nueva conexión carretera que buscará enlazar autopistas estratégicas del estado. El Libramiento Norte pasa así a ser una fallida obra, muerta y enterrada en fosa común, que de haberse concluido y utilizado habría mejorado la movilidad en la ciudad, no obstante, una vez enterrada y boca abajo, la circulación continuara por la carretera a vuelta de rueda, porque Camino Nacional y avenida ferrocarril están plagadas de topes y semáforos. Si ya se sepultó el Libramiento Norte, como opción podrían ampliarse dos nuevos carriles en la carreta que cuenta con un ancho boulevard inútil lleno de basura y habitáculo de indigentes y malvivientes y así optimizar la única opción que hay para cruzar la ciudad de este a oeste, como ya se hizo en el cerro del Fortín.
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