Día de la tierra

Carlos R. Aguilar Jiménez.


 

El domingo se celebrará el día de la Tierra, la fecha oficial dedicada a reflexionar respecto de la Tierra, como si se tratara de un lugar que dependiera de nosotros, los arrogantes seres humanos, especialmente los fanáticos ambientalistas y fundamentalistas verdes, quienes se creen capaces de poder cuidar y salvaguardar la Tierra, planeta para el que geológica e históricamente representamos lo mismo que las hormigas, insectos que se creyeran todo poderosos y con capacidad de cuidar al planeta entero con sus acciones ecológicas al hacer millones de hormigueros.

La Tierra tiene una edad de 4,600 millones de años,  que hemos dividido en Eras geológicas, definidas por el surgimiento y evolución de diversas especies, de las que se ha extinguido casi el 99 por ciento, sobreviviendo por selección diferencial de los más aptos, únicamente los seres que actualmente poblamos la Tierra, incluidos los humanos, antropoides erguidos que se creen ángeles caídos o descendientes de un monigote de arcilla insulado de hálito divino, con alma, que no tienen los animales, por lo que según la Biblia el hombre debe señorear, dominar, sobre los peces del mar, las aves de los cielos, las bestias y todo animal que se arrastre sobre la Tierra, siendo así según orden divina amo y señor de animales y plantas, precepto que los ecologistas no respetan y pretenden que los humanos seamos parte del paisaje, que vivamos como animales cavernícolas y no transformemos la Tierra para nuestro beneficio, enseñoreándose del planeta, no obstante, al margen de fantasías religiosas, lo cierto es que a la Tierra le tiene sin cuidado quien o que viva en su superficie, porque si los seres humanos aprovechamos o no sus recursos y la contaminamos o no, la existencia de la humanidad con tecnología no significa nada para una Tierra con 4 mil 600 millones de años donde insignificantes organismos que apenas han coexistido usando tecnología hace 200 años, desde la Revolución Industrial y como especie hace 500 mil, ahora resulta que algunos se creen omnímodos para salvar o cuidar a la Tierra, planeta que, con o sin nosotros seguirá como siempre otros 5 mil millones de años, sin embargo, esto no quiere decir que seamos sucios y despilfarradores, y si lo somos, la ciencia encontrará soluciones a los problemas humanos, porque la Tierra no los tiene ya que nos guste o no, todas las especies se extinguen y ese el es destino de la humanidad, no de la Tierra, planeta en el que somos hormigas arrogantes que le organizamos un día a la Tierra, cómo podría dedicarse también un día  Júpiter, que también le tiene sin cuidado nuestra arrogancia ecológica.