Películas y series para la crisis (I)


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Como les anunciaba el martes, en estos días de encierro, es bueno tener opciones de entretenimiento no tanto para evadir lo que está sucediendo en el mundo, sino porque también merecemos un descanso de tanta información a veces, demasiado dura y severa. Así, que este jueves, comienzo con una propuesta de película y otra de una serie, tratando de que se encuentren en plataformas digitales o incluso, la podamos tener en DVD o BluRay. 

Tratando de que este necesario encierro, se haga menos inclemente, aquí comienzo: 

PELÍCULA

1.- Trilogía de “El señor de los anillos” (La Comunidad del Anillo, 2001; Las dos torres, 2002 y El retorno del rey, 2003)

Director: Peter Jackson

Protagonistas: Elijah Wood; Viggo Mortensen; Ian McKellen; Sean Austin; Orlando Bloom; Liv Tyler; Cate Blanchett

Producción: New Line Cinema / Warner Bros. 

Distribución: Warner Bros. 

La aclamada trilogía dirigida por Peter Jackson basada en las también célebres novelas de J. R. R. Tolkien, se ha convertido en una de las franquicias más aclamadas por el público y la crítica de todos los tiempos. Es cierto también, si nos disponemos a ver las tres cintas, nos llevamos más de nueve horas, pues las dos primeras, tienen una duración de tres horas y la tercera de tres horas con veinte minutos. 

Sin embargo, vale mucho la pena recordar y revivir una de las historias que ha hecho época tanto en la literatura como en el cine. La dirección del cineasta neozelandés y las actuaciones son como pocas veces hemos visto en el cine; pues nunca en la historia del celuloide, se había retratado con tal maestría una historia de fantasía. Seguramente los fanáticos más destacados de estas películas, seguro las poseen en algún formato digital, pues fue editada desde el DVD, hasta ahora en el formato 4K donde se ve y se escucha como una obra de arte del cine se debe hacer. La trilogía, está disponible en Netflix. 

SERIE

2.- “Club de cuervos” (Cuatro temporadas)

Protagonistas: Luis Gerardo Méndez; Mariana Treviño; Jesús Zavala; Stephanie Cayo; Ianis Guerrero; Said Sandoval; Joaquín Ferreira y Daniel Giménez Cacho

Creadores: Gary “Gaz” Alazraki y Michael Lam

Producción y Distribución: Netflix

No es la mejor serie de Netflix, pero sí fue la primera que se realizó fuera de los Estados Unidos y fue nuestro país el elegido. Consta de cuatro temporadas las cuales nos muestran de una manera muy divertida, historias de intriga y las trampas que se ponen dos hermanos para quedarse con el equipo de futbol de su padre que además, consta de un imperio importante de negocios. Comenzó a transmitirse en 2015 y fue todo un éxito al repetir prácticamente con puntos y comas, la fórmula que llevó a ser un triunfo la cinta de 2012, “Nosotros los Nobles”. La última temporada se presentó en 2019, con mucho menos audiencia que al principio, pero no deja de ser divertida, irreverente y a veces hasta creativa. 

Los episodios tienen una duración de entre 40 y 45 minutos, constando de 13 la primera temporada y 10, los subsecuentes. Asimismo, dio pie para dos ‘spin offs”: “La balada de Hugo Sánchez” y la película corta “Yo, Potro”. De verdad, esta serie los hará pasar un rato, de lo más divertidos y entretenidos. 

Ojalá, estas dos recomendaciones les haga pasar un rato de lo mejor; de verdad, en este tiempo, lo merecemos. #QuédateEnCasa

Pandemia y desastre


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Como consecuencia lógica de la interminable carrera de armamentos entre las especies para sobrevivir derivada del imperativo fundamental de la vida: Comeos los unos a los otros, por un lado las bacterias, virus y gérmenes tratando de comernos y, nosotros tratando de matarlos para que no nos coman, en determinado momento desde que existe vida en la Tierra, y como sucede en toda guerra, uno de los bandos comienza a perder; así el Coronavirus, nos está ganando porque su armamento ha cambiado, los virus han mutado y aún no tenemos un antídoto, medicamento o vacuna que nos defienda de su arsenal, comenzando lo que en principio fueron casos aislados, a convertirse en epidemia y ahora: Pandemia.

Al día de ayer sumaba la pandemia 4, 600 muertes en el mundo y de acuerdo con el último reporte, el número de personas infectadas de Covid-19 llegó a 126 mil 264, por lo que el avance del coronavirus, calificado ya de Pandemia por la Organización Mundial de la Salud, OMS comienza a afectar la dinámica global, el comercio, turismo y economía en general. Al respecto, el director de la OMS, dijo que el coronavirus puede ser calificado como Pandemia señalando los niveles alarmantes de propagación e infección en el mundo, situación de alto riesgo que ha obligado a países como EU y Alemania a invertir miles de millones de dólares para evitar un desastre en sus países, circunstancia que en breve afectara terriblemente a México y Oaxaca, lamentablemente con mínimas posibilidades de enfrentar el desastre, porque si bien los países desarrollados cuentan con medicina avanzada, laboratorios biomédicos modernos, especialistas médicos de alto nivel y, especialmente fabricas de medicamentos, en México lo que tenemos es un sistema de salud público arrasado por la 4t, que en principio desapareció el Seguro Popular y pretende masificar la atención médica a todos sin crear nueva infraestructura hospitalaria, clínicas y contratar a mayor numero de galenos, pretendiendo que con los mismos se haga más, incluso pidiendo el gobierno federal que los médicos de su peculio compren medicamentos a los enfermos, en esa dinámica populista que funciona si no hay desastres o pandemias, como la de coronavirus que en cuanto se declare como epidemia en México, posibilidad fatal que estadísticamente no es cero, no habrá modo de superar salvando vidas, porque los medicamentos o vacunas que se elaboren serán para ciudadanos de los países fabricantes y, solo después, para los demás, dejando a México relativamente desamparado y, además sin capacidad de respuesta para aislamiento o cuarentena  de enfermos, porque, no obstante que el gobierno sabe de la pandemia, no se ha implementado en Oaxaca aún un protocolo o estrategia para responder a la infección y contagio, dejando que todo siga como siempre, posibilitando que en la guerra contra virus y la carrera de armamentos seamos perdedores, o no, y, simplemente se arruine la economía al colapsar bolsas de valores, finanzas y turismo, cancelándose incluso la Guelaguetza como ya ha sucedido con espectáculos y ceremonias en varias partes del mundo.

Apocalipsis ecológico anuncian


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Para los humanistas o gente de cultura literaria que están al día respecto de temas poéticos, musicales, históricos o folclóricos, capaces por su conocimiento humanista de citar frases célebres, poemas e incluso reconocer soatas, sinfonías u obras pictóricas famosas que ensalzan lo humano, pero que por su formación e ideología son incapaces de reconocer un simple binomio, como el de Newton e ignorar totalmente las leyes de la termodinámica o principios biológicos de la evolución e historia geológica del planeta, creen lo que publica la prensa amarillista, reporteros sensacionalistas y los discursos alarmistas de políticos que vaticinan el fin del mundo por calentamiento global, el mundo enterrado en plástico o muriendo gente por agotamiento de recursos y agua, porque para ellos lo que hacen los científicos, especialmente químicos, físicos nucleares y biólogos, es perniciosos y letal.

El planeta Tierra tiene una edad aproximada de 4 mil 600 millones de años, en los que hace medio millón de años aparece la especie humana y hace 30 mil los dioses, hace 2 mil el Dios cristiano y apenas hace 500 años la Revolución científica y hace 200 la Revolución Industrial que nos han dotado de todos los satisfactores que actualmente disfrutamos, desde vacunas, anestesias, telecomunicaciones, internet, automóviles, computadoras y lo que está por venir, en una dinámica de progreso y desarrollo tecnológico que no podemos siquiera imaginar, especialmente una vez que se alcance el nivel óptimo de la Inteligencia Artificial o Intelecto Sintético, avances de los que los humanistas y ecologistas estarán al margen, porque aunque utilicen todo lo que descubre la ciencia e inventa la tecnología, no saben absolutamente como funciona o como se hacen, despotricando por su fabricación y blasfemando de los recursos naturales que se tuvieron que extraer de entornos naturales para su manufactura, porque es común ver gimotear y protestar a ecologistas y ambientalistas por cualquier obra, infraestructura o utilización de plásticos, mientras sin escrúpulos ecologistas utilizan sus teléfonos celulares o computadoras y viajan en automóviles o aviones, cuando para que fueran congruentes con los que dicen en pro de la ecología, deberían utilizar en lugar de computadoras sus cuadernos de papel y lápices de grafito, además de transportarse en carretas de mulas que son ecológicas o comunicarse con palomas mensajeras que son todavía más ecológicas, pero no, no es así, porque los ecologistas disfrutan de los inventos y de toda la tecnología que existe, porque además, para ser ecologista se tiene que ser adinerado, porque solo quienes no trabajan, los mantiene alguien o no tienen que hacer, se pueden dar tiempo para protestar contra los avances tecnológicos, mientras se conectan al mundo por telefonía celular y computadoras, que para su fabricación requieren de tierras raras y compuestos químicos que son altamente tóxicos.

PJE busca consolidar


Carlos R. Aguilar Jiménez

El Poder Judicial de Oaxaca por medio de funcionarios de alto nivel que ahí trabajan, dicen que están elaborando un plan de trabajo integral encaminado a fortalecer modelos de impartir justicia con una visión humanista y políticas interinstitucionales en beneficio de la sociedad, plan que seguramente aplicará para quienes tienen recursos económicos de sobra, influencias políticas o sociales e incluso contactos adecuados en el sistema judicial o son personajes famosos y con quienes en estos tiempos se procura aplicar al máximo la ley o justicia, incluidos los abogados que saben cómo defenderse de las injusticias, obviamente no entre personas humildes, ciudadanos comunes, desconocidos o quienes no tengan un gremio político o colectivo en resistencia que les defienda.

En Oaxaca si alguien pertenece al gremio magisterial, mafia de CTM. Sindicatos de la UABJO, grupos de taxistas, transportistas, integrantes de asociaciones indígenas o de preferencias diferentes en cualquier aspecto de lo que era normal hasta finales del siglo pasado, tendrán toda la protección del estado y PJE y aunque cometan delitos, agresiones, secuestren la ciudad con bloqueos, instalen barricadas o hasta golpeen ciudadanos y se les acuse formalmente ante el ministerio público, la policía en todos sus niveles, el PJE no hará nada porque la política es: “Abrazos, no balazos”, convenios o arreglos, no aplicación de la ley o liberar delincuentes y asesinos peligrosos antes que sus sicarios perjudiquen más a gente honesta que la policía o guardia nacional no puede proteger, porque más allá de declaraciones oficiales y discursos políticos o publicaciones en la Prensa, lo cierto es que la impunidad en México y Oaxaca es superior al 95 por ciento, así que si el PJE dice busca, como dice, consolidar el sistema acusatorio, posiblemente se trata de que sea más fácil acusar a alguien, sin tanto tramite, esperas, antesalas y burocracia, pero hasta ahí, porque lo cierto es que después de la acusación no ocurrirá nada, porque no se investiga, no hay pesquisas, averiguaciones, estudios periciales o detectivescos, porque los agentes investigadores no tienen equipo, instrumental, viáticos ni interés o ganas por hacer su trabajo con responsabilidad y procedimientos científicos indagatorios, porque ante el pobre salario que les pagan mejor se dedican a otra cosa antes que perder el tiempo inmersos en un sistema judicial donde la impunidad es casi total, porque en Oaxaca cualquiera puede delinquir sabiendo que no habrá consecuencias ni castigos, excepto si se trata de asuntos políticos, chivos expiatorios o situaciones en las que aunque no haya pruebas o los hechos hayan ocurrido hace décadas, pero esté de moda condenar ese tipo de situaciones, y  además porque si a los policías o jueces da imagen de solidaridad con ciertos grupos, entonces si se aplica todo el peso de la ley aunque no haya ninguna prueba, únicamente la acusación de alguien, al estilo de las condenas de la Santa inquisición Católica.

Un brote llevado al cine


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Hace 25 años, una película llegaba a las salas de cine tomando como inspiración, la hipotética expansión de una enfermedad que tenía al mundo aterrado y que quizá unos dos años antes, es decir, en 1993 se había dado a conocer la peligrosidad de un brote de esa dolencia pero que en ese entonces, en realidad se veía como mito. El padecimiento del que se habla en esa cinta es el ébola, y la historia lleva por nombre “Epidemia”, que de título original ostenta “Outbreak”, traducido literalmente como brote. 

La película es dirigida por Wolfgang Petersen, quien entonces era conocido por haber llevado a la pantalla otra adaptación cinematográfica de grandes dimensiones, “La historia sin fin” en 1984 y que más tarde tuviera otro gran éxito cinematográfico con “Troya” en 2004; pero con “Epidemia” nos llevó a vislumbrar una crisis sanitaria de escala mundial, obviamente con su toque fantástico y con algunas imprecisiones al tratarse, al final de cuentas, de una historia ficticia pero que nos hacía testigos de la crisis global que puede provocar un virus cuando sale de control. 

La cinta comienza ubicándonos en un poblado de Zaire, en África, cuando el médico y científico Billy Ford, interpretado por Morgan Freeman, descubre un virus llamado motaba, siendo letal en un 100% a las 24 horas que era contraído por el supuesto paciente; cuando reporta esto a los Estados Unidos, el gobierno de ese país decide que la mejor forma de acabar con ese nuevo brote, es bombardeando el poblado. Treinta años después, un nuevo contagio supone que ese virus ha regresado, y ahora es el científico Sam Daniells, encarnado por Dustin Hoffman es, quien es enviado a investigar los sucesos. Sin embargo, todo se complica cuando un chango africano portador del virus (que en realidad, la especie es originario de América del Sur), es llevado de manera ilegal a los Estados Unidos.

Recordar esta película es porque así, como hace más de 25 años, había una alarma mundial por el descubrimiento del ébola pero que también, se pensaba que era una especie de invento o guerra bacteriológica al no conocer casos concretos, recordemos que, en esos años no había la inmediatez en los medios de información como ahora y se especulaba más de lo que se conocía. Este año, con el coronavirus, sabemos de una manera más confiable, sí de su peligrosidad, pero también que al menos en nuestro país y quizá en nuestro continente, no se han detectado casos aún de esa enfermedad. Lo que también debemos estar seguros, es que no es nada descabellado imaginar que desde luego, alguien ya estará maquilando una historia inspirada en los eventos ubicados en China y que tiene al mundo al pendiente de lo que pueda pasar en materia de salud pública. 

Muchos críticos y público han comparado este brote del coronavirus, con cualquier cinta o novela del género de zombis, sin embargo, ha habido otras historias como “Epidemia” que con las limitantes y fantasías que requiere el cine comercial, ha retratado de manera más seria una crisis similar (con sus debidas distancias), como la que el mundo vive hoy en día. 

“Epidemia” es una cinta de 1995, protagonizada por Dustin Hoffman; Rene Russo; Morgan Freeman; Kevin Spacey; Cuba Gooding Jr.; Donald Sutherland y Patrick Dempsey y actualmente, se encuentra disponible en Netflix. 

Gracias a Cortés


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Hay acontecimientos de nivel histórico y religioso de gran trascendencia que suceden sin que los protagonistas trasciendan la importancia de sus actos, como sucedió con el arribo épico y significativo para la mayoría de mexicanos, ahora devotos cristianos y guadalupanos, al llegar Hernán Cortés en 1519, hace 500 años, medio milenio, a un lugar ya explorado por anteriores expedicionarios españoles conocido hoy como San Juan de Ulúa, iniciando la cristianización.

 Los primeros hombres que venían con Cortés y que pisaron aquellas tierras, a nombre de su rey y de la iglesia cristiana, de inmediato se dieron a la tarea de construir un altar para celebrar la Semana Santa que estaba por suceder, iniciando con ello una serie de vicisitudes, batallas, traiciones, ofensivas, hostilidades y masacres contra los habitantes de estas tierras y, respectivamente, de los nativos contra los mismos indígenas y españoles, quienes apoyados en el resentimiento que tenían los pueblos sometidos contra los mexicas, se aliaron con Cortés para tratar de eliminar el imperio azteca, con lo que se logró al fin, dos años después, la caída de Tenochtitlán y la imposición total de la religión católica cristiana, dando de baja a los dioses prehispánicos, en una dinámica de conquista espiritual y material, que al cumplirse este 2019 medio milenio de la llegada de Cortés, la mayoría de mexicanos debería sentirse feliz de que así fuese, porque más allá de circunstancias históricas que puedan ser condenables a posteriori desde la perspectiva de cada quien, lo cierto es que gracias a la Conquista española militar y la Imposición violenta de su religión, hoy casi todos los mexicanos son cristianos, católicos y guadalupanos, conversión que garantiza su aceptación en el Habitáculo de Dios y todos sus Elegidos, y no a las idolatras dimensiones del inframundo prehispánico, al Mictlán, tierra de Mictlantecuhtli,  sitio sobrenatural en que creían nuestros antepasados se iban las almas de sus muertos, que luego de haberse dado de baja por el cristianismo, dejó de existir en la cosmovisión mexicana posterior a la conquista para aceptarse fiel y devotamente todo lo relacionado con la Biblia y dogmas cristianos, por lo que, si trascendemos que la vida corporal, como seres humanos de carne y hueso en la Tierra es de máximo un siglo, frente a la eternidad, ante la perpetuidad en que existirán las almas de los muertos a un lado de Dios, lo que menos importa es la existencia carnal, siendo lo valioso la vida en el más allá, en la Gloria o el Cielo, porque es ahí donde después de muertos se irán las almas de los cristianos, y todo esto gracias a Hernán Cortés, porque si no hubiera ocurrido la Conquista aún seguiríamos adorando a Huitzilopochtli, Quetzalcóatl, Mictlantecuhtli y demás dioses prehispánicos que exigían sacrificios humanos para garantizar la vida, el diario aparecer del Sol (Tonatiuh) y la continuidad de los fenómenos naturales bendecidos por los dioses prehispánicos, que de repente se volvieron falsos o inexistentes. Alabado sea Hernán Cortés.