Constitución a modo

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Hace dos años en el carretera rumbo a Tuxtepec inauguraron un restaurante bar de estilo alternativo, hipster, con un ambiente entre estadounidense y local, porque no obstante no vendían ninguno de los platillos típicos o tradicionales de Oaxaca incluidas cervezas artesanales locales y mezcales, con gran éxito entre clientes que buscan algo diferente de lo que ofrecen los restaurantes tipos de la zona, el restaurante en cuestión que se identificaba como “Los Ilegales”, fue clausurado hace días por las autoridades de San Agustín Yatareni, municipio donde se ubicaba el negocio, argumentando que no cumplía con la moral y las buenas costumbres de los aldeanos.

En México se supone nos rige la Constitución como Carta Magna respecto de los derechos y obligaciones que tenemos con el estado y entre nosotros, que lamentable ni se cumplen ni respetan, porque debido a la impunidad y corrupción cada quien hace lo que quiere sabiendo no habrá consecuencias legales, tal como ocurre en pueblos y aldeas donde, al margen de la Constitución, se rigen por el sistema de Abusos y Malas Costumbres, obligando a los pueblerinos e incluso a los que llaman avecindados, a someterse a sus anticonstitucionales y despóticas normas, como sucedió con el restaurante antes señalado y otros negocios que, una vez tienen éxito, las autoridades de pueblos comienzan a extorsionar exigiendo dinero o servicios según ordenen las asambleas, comités de comuneros o las agrupaciones de ejidatarios, siempre haciendo a un lado la constitución, porque, no obstante argumentan se cumple con todos los requisitos estatales, federales, de salud o protección civil que determinan las leyes nacionales, en los pueblos no vale, porque ahí es ley la discriminación a avecindados,segregación a mujeres, desobediencia a normas de construcción, seguridad, salud y bienestar social porque se declaran indígenas, nativos o lo que sea para decirse ajenos e independientes de México y su constitución, aplicando únicamente sus abusos y malas costumbres, desde luego, cuando les conviene, porque en otro sentido, del gobierno federal y estatal exigen carreteras, puentes, agua potable, drenaje, pavimento, mercados, escuelas y hospitales pagados por la federación, sin ofrecer nada en reciprocidad.

En Oaxaca si se pretende instalar un negocio, si es en Oaxaca de Juárez, se cumple con la constitución y ordenanzas municipales, pero, si es en algún pueblo se arriesga el empresario a la extorsión, latrocinio, chantaje y despojo de sus bienes o ganancias en beneficio de los pueblerinos, que al percatarse que a alguien gana dinero, de inmediato, como delincuentes se ensañan para obtener, según las autoridades, como en San Agustín Yatareni o Yahuiche, donde extorsionaban al dueño de la Loma Orgánica, todo el dinero que nunca ganaron con su trabajo y, siempre exigen con amenazas o expropiación lo que constitucional y eticamente no les corresponde..