Culto ecológico


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Con la tendencia ecológica actual y moda ambientalista, en nuestros tiempos vivimos una era de culto a lo natural y admiración por lo orgánico, de tal forma que han surgido fanáticos verdes y fundamentalistas del ambiente que se oponen a cualquier obra, infraestructura o actividad que, según ellos, atente contra la naturaleza en una especie de devoción extremista que no les permite razonar respecto de la necesidad o utilidad de algunas obras, desde la construcción de autopistas, represas, aeropuertos,  el Libramiento Norte lo que sea porque se tendrían que talar bosques y sin árboles se acabará el oxígeno del mundo.

Un buen ejemplo del culto ecológico y fanatismo verde es no rehabilitar y utilizar el Libramiento Norte, porque según quienes se oponen a la libre circulación de vehículos por esa zona, el calentamiento global se incrementará y acabará el oxígeno, muriendo asfixiados y quemados todos los habitantes de Oaxaca, porque según argumentan hoy los ecologistas, casi de la misma forma como se creía en el antiguo culto a los árboles, que suponía en ellos habitaban divinidades, semidioses, náyades y dríadas que hablaban a través del susurro de sus hojas, talarlos es matar deidades En el foro de la antigua Roma se levantaba una higuera que la leyenda decía había sido plantada por Rómulo que fue venerada hasta la época del Imperio. En todas partes se han encontrado mitos en los que se considera que los árboles tienen alma o son morada de divinidades. Algunas veces se ha creído que los árboles son masculinos o femeninos, según el caso. En forma más general el espíritu de los árboles ha sido concebido como espíritu de la vegetación, que influye en la fecundidad humana, animal y vegetal y, todavía pueden encontrarse  rastros de este antiguo culto a los árboles en las fiesta de los Arboles de Mayo , en torno a los cuales bailan campesinos europeos y, también en la elección de una “Reina de mayo” que viene a ser une Reina de la Vegetación, y, sin que lleguemos a extremos de culto, lo cierto es que existe un Culto Ecológico que ha estorbado muchísimo el progreso y desarrollo de Oaxaca, donde desde mediados del siglo pasado, con cualquier pretexto se impide se instalen empresas, como fue con la Volkswagen que se fue a Puebla y, ahora con el Libramiento Norte que los pudientes de San Felipe evitan se rehabilite y utilice porque dicen será necesario se corten árboles y el bosque de esa zona al desaparecer o contaminarse con el humo de automóviles, hará que Oaxaca se convierta en una ciudad que habrá que abandonar porque todo se morirá, y así mientras en la ciudad de Puebla, Chiapas o Querétaro la infraestructura mejora la calidad de vida de sus habitantes, en Oaxaca no hacemos nada ni progresamos en vialidades porque somos devotos del culto a la naturaleza defendiendo árboles para que vivan pájaros y lagartijas, mientras los ciudadanos sufren embotellados, contaminando, sin poder circular en las calles de la ciudad…  

Anuncios