Carreteras de ilusión


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Vino el presidente de la república a Oaxaca y, por tierra, en automóvil y por carretera se trasladó a Guelatao para rendir homenaje a Benito Juárez en su tierra natal y de quien AMLO se considera fiel admirador y continuador de su obra y legado político, por lo que no únicamente se adecentó y arregló el pueblo de Guelatao, tal como debe hacerse cuando uno invita a alguien a su casa respetando las normas de cortesía que obligan al anfitrión a presentarse dignamente igual que el lugar donde se recibe, por lo que se cumplió con protocoles de civismo, atención y urbanidad ante el primer mandatario, quien seguramente se fue con la impresión que Oaxaca no necesita nada porque sus carreteras están bien, funcionando y todo está dotado de hermosura.

Desde el aeropuerto hasta Guelatao durante la semana decenas de trabajadores se encargaron de limpiar, tapar baches, pintar camellones, cunetas e incluso repavimentar el estacionamiento frente al Monumento a Juárez, donde además se limpió la columna y el lugar, podaron árboles y borraron grafitis dejando el lugar y crucero espectacular, como no se había visto desde que eran nuevos, siendo acciones de gobierno que se reconocen y agradecen por quienes vivimos en estos rumbos, no así quienes viven por otras rutas donde no pasó el presidente, esto es, la carretera a Tlacolula, Etla, Zimatlán o donde sea y seguirán las mismas condiciones de suciedad, descuido, baches, topes y oscuridad, porque así son las cosas, se arreglan o reparan carreteras o lugares donde estarán altos funcionarios, especialmente el presidente o gobernador para que no vean el abandono, descuido y apatía de los funcionarios responsables del cuidado y mantenimiento de esas carreteras y lugares que siempre, no únicamente cuando viene el presidente debieran estar impecables y funcionales. Oaxaca carece de autopistas, carreteras de cuatro carriles o más, siendo el estado de la república peor comunicado, porque al carecer de industrias, minas, pozos de petróleo o comercios importantes al gobierno federal no le importa su interconexión con el centro y norte del país y, además al estar ubicado en una región montañosa, la construcción de autopistas es compleja y cara, en una dinámica que ni el ferrocarril que desde el presidente Díaz funcionó comunicando por primera vez rápidamente a Oaxaca, actualmente no queda nada, ni interés del gobierno estatal por rescatar ese importantísimo medio de transporte, que podría sustituir si fuera un tren moderno, la necesidad de carreteras como sucede en Europa donde no únicamente cuentan con excelentes autopistas, sino también con impresionantes ferrocarriles que con seguridad, velocidad y puntualidad transportan a sus habitantes digna y eficientemente, no a bordo de mugrosos taxis de pueblo o destartalados autobuses a los que obviamente no se subiría el presidente ni el gobernador para viajar a Guelatao o a donde sea.