Ahorro del gobierno


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Cuando la riqueza se distribuye se convierte en pobreza; si la abundancia se reparte se convierte en penuria, porque en la dinámica de la vida o sociedad para que haya ricos tiene que haber pobres, si no fuera así, no habría diferencia y, al estilo del comunismo todos tendrían los mismo, todos serían pobres, aunque debe definirse ¿qué es ser pobre y que es ser rico?, siendo esta última definición para el caso de este artículo, la de adinerado; quienes por herencia tienen mucho dinero o por su dedicación al estudio, compromiso con su trabajo o su talento y creatividad han conseguido generar o tener riqueza, como ocurre con artistas, deportistas, empresarios o comerciantes, incluidos los políticos, aunque de estos su dinero es mal habido.

Adinerados y paupérrimos siempre habrá porque siempre existirán quienes sean más inteligentes, creativos, emprendedores, industriosos o ambiciosos, y también siempre habrá flojos, de poco IQ, holgazanes e indolentes, siendo siempre los inteligentes y trabajadores quienes triunfarán y enriquecerán, como los emprendedores, futbolistas o artistas que por su talento cobran y ganan lo que quieren, casi igual que especialistas, expertos,  técnicos altamente calificados y todos aquellos que por su excelencia, maestría o doctorado son buscados por otros iguales, no así en la burocracia y menos ahora en el gobierno federal y demás niveles donde ganaros los morenos, quienes en su afán de ahorrar, escatimar y pulverizar los recursos económicos públicos repartiendo entre pobres lo que otros pagan como impuestos, elimina a gente capacitada, expertos y especialistas que por sus habilidades y destrezas debieran ganar sueldos meritorios y dignos, arruinando así el desempeño de departamentos oficiales donde se requiere de personal experto, en una dinámica de pauperización y desprecio oficial por el talento, donde si bien no se espera calidad ni excelencia, al menos si responsabilidad y compromiso institucional, no lo que está sucediendo ahora que por ahorrar dinero, los expertos se separan y retiran y, si no a: “ hacer como si trabajan mientras el gobierno hace como que les paga”. Estableciéndose una mediocridad  e insuficiencia que será característica de este gobierno en el que todos creen que saben y pueden opinar de lo que sea, como los nombrados por el presidente para la Comisión Reguladora de Energía, quienes por segunda vez han sido descalificados por las comisiones del Senado de la República y a quienes no importa vuelvan a reprobar, porque al final AMLO les dará el cargo, aunque no tengan la más remota idea de las leyes de la termodinámica ni entiendan que es entropía o que valor tiene un Joule, pero así son ahora las cosas, repartir la riqueza para hacerla pobreza como propiedad intrínseca del populismo, eliminar el talento para admitir la mediocridad, aceptar la pobreza rechazando la riqueza, no de dinero, sino de talento, experiencia, idoneidad y conocimientos.