Iniciativa por quitar horario


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Tras señalar que el Horario de Verano es contrario a los contextos comunitarios de los municipios oaxaqueños y abona la discriminación de los pueblos, la diputada presidente de la comisión permanente de administración y procuración de justicia, Elisa Zepeda Lagunas, quien tenía que ser de MORENA para adecuarse a los disparates de su gremio, propuso la solicitud al Congreso de la Unión para eliminar el Horario de Verano, porque es una disposición gubernamental que implica una violación sistemática a los derechos humanos, ya que según la diputada: “los indígenas tienen problemas porque viven en otro horario”.

Según las declaraciones de la diputada Elisa Zepeda L, seguramente los indígenas viven según el tiempo prehispánico con un calendario de 18 meses de 20 días y sin horas, porque únicamente así se entiende que proponga se quite el Horario de Verano, dado que lo que plantea es regresar al horario europeo, occidental y cristiano que fue impuesto por España en función de las horas canónicas de conventos y los días, semanas y meses del calendario Juliano, reformado por el Papa Gregorio XIII (gregoriano) y, al que se ajustó México en los años 20 del siglo pasado para tener un horario nacional coordinado con el UTC (Tiempo Universal Coordinado) a partir de Greenwich y valido para todos los países del mundo, y más hoy en un planeta globalizado en el que la interconexión por internet, satélites y todo tipo de telecomunicaciones hacen indefectible un horario mundial, por lo que es un disparate que cada caserío, aldea, pueblo, ciudad o país tenga su propio calendario y horario, creando una anarquía de tiempo estilo medieval, cuando cada feudo o reino tenía su propio tiempo y medidas. Proponer que se elimine el Horario de Verano es una declaración populista que busca protagonismo motivando a los resentidos sociales para que rechacen todo lo que no sea autóctono, indígena o nacional, dejando a un lado acuerdos internacionales, estándares de medidas, valores de constantes físicas y patrones universales equivalentes, por lo que su desquiciada propuesta de eliminar el horario de verano equivaldría a quitar como valores de medida el centímetro, gramo y el segundo (CGS), para regresar a quintales, arrobas, leguas, jornadas o pilones que se utilizaron el siglo antepasado antes de que México se integrara al horario universal y al sistema CGS.

Podemos, si, por decreto dictatorial quitar el Horario de Verano, eliminar el CGS y las constantes universales de medidas, pero eso significaría aislarse del mundo, de sus operaciones bursátiles simultáneas, de horarios mundiales en aviación y sincronización de internet, hundiendo aún más a México en la vulgaridad y a Oaxaca a ser ejemplo de la negatividad que la define como el estado más reaccionario con los diputados más retrógrados del país.