Nueva refinería


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Todos los políticos y gobernantes, inmersos siempre en un entorno permanente de adulación o halagos de sus colaboradores y empleados, o en contextos donde no se les puede contradecir e impugnar respecto de sus ideas u opiniones so pena de ser sancionados o excluidos del grupo, después de algún tiempo de esta dinámica servil de colaboradores y seguidores llegan a creer que todo lo que hacen o dicen es irrefutable e infalible, pretendiendo que sus opiniones son las únicas que valen, incluso respecto de la opinión opuesta arbitrada de expertos, principalmente en asuntos de ciencia y tecnología, como implica la construcción de refinerías de petróleo  aeropuertos.

El gobierno pretende construir una refinería sin que le importe la opinión de expertos o calificadores internacionales, argumentando que con esa obra solucionaran los problemas de combustibles que tiene México, produciendo más derivados refinados del petróleo, sin embargo y por buena que sea la intención, lo cierto es que el petróleo está en vías de extinción, no únicamente en cuanto a la cantidad que aún existe en mantos petrolíferos de difícil acceso y a gran profundidad, no s olo en el océano, sino también en tierra, pero especialmente porque en breve ya no se utilizaran vehículos de combustión interna y, así como de repente desaparecieron las maquinas de escribir o discos de acetato, así desaparecerá en pocos años los que utilicen gasolina o diésel para funcionar, siendo sustituidos por vehículos eléctricos o de hidrógeno, utilizando exclusivamente el petróleo para la petroquímica, debiendo transformarse las Refinerías de Petróleo en fabricas de productos químicos y no combustibles, como están haciendo los países desarrollados donde las refinerías se están transformando o construyendo para refinar Tierras Raras y transformar elementos naturales en sintéticos, aprovechando el Molibdeno, Galio, Praseodimio, Samario, Lantano, Iterbio, Disprosio y otros más para uso en electrónica, astronáutica, aeronáutica, medicina, telecomunicaciones y muchas otras tecnologías modernas que harán las refinerías de petróleo sean obsoletas instalaciones.

Construir una refinería, ya sea de petróleo o Tierras Raras, tampoco es asunto de querer y hacer, porque en procesos industriales, técnicos y de sistemas electrónicos existen derechos de autor, marcas registradas, procesos inscritos, patentes y formulas que tienen dueño, de tal forma que si bien hay excelentes ingenieros mexicanos para hacer casi cualquier cosa, no son dueños de las patentes ni existen en México los dispositivos, así que se deberá legalmente comprar los derechos y solo entonces construir, excepto que el gobierno decida violar tratados internacionales de propiedad intelectual, patentes y derechos de propietarios para hacer lo que quiera, incluso una refinería de petróleo que en pocos años sería obsoleta, y por ello debiera construirse mejor una Refinería de Tierra Raras, que en México abundan, especialmente el magnesio y berilio.

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