Plan económico


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Plan Económico de AMLO paraliza el país; COPARMEX. Advirtiendo que el inicio del sexenio no es lo que se esperaba y que está afectando de manera grave el bolsillo de los oaxaqueños. “No se prevé un futuro promisorio”,  y si, no se prevé un porvenir prometedor de desarrollo y progreso pero si está sucediendo lo que se esperaba, que el país se polarizara, la sociedad se dividiera y hasta los amigos tuvieran desencuentros al cuestionar a defensores del nuevo régimen que se autodenomina la 4T, quienes con el perfil de fundamentalistas morenos o fanáticos políticos defienden a ultranza todo lo que haga o diga el presidente, no obstante haya despedido cientos de miles de empleados, jamás haya aplicado la ley a ladrones de gasolina y pondere la cobardía de soldados al disimular actuaron con prudencia.

Dinero sí hay y es el mismo que manejaba la administración anterior, porque las finanzas del país no tienen nuevos ingresos por patentes, formulas o derechos de autor en ciencia, tecnología o franquicias internacionales, siendo las entradas del país divisas que envían migrantes en EU y por la venta de petróleo o productos agrícolas, que si antes se los apropiaban políticos y funcionarios, ahora se pulveriza entre adultos mayores, se atomiza entre jóvenes que ni estudian ni trabajan y en miles de acciones populistas que reparten dinero para conseguir en el futuro próximo votos y más votos, porque es un hecho demostrado sociológicamente que la gente que recibe dádivas del gobierno, se siente agradecida directa y personalmente, votando después por exvoto a quien le dio su beneficio enmascarado como bienestar social, en una dinámica de pulverización de recursos públicos que podrían utilizarse para apoyar a la ciencia, know-how, tecnología y cultura que sí beneficiarían al país y contribuirían al desarrollo de su economía, ya que si se le ofrece dinero en la calle a un pordiosero, se le deja en la calle, y ya sea un limosnero, un nini o algún tipo de holgazán (de esos que están acostumbrados a que todo se los de o lo haga el gobierno), así se quedará, a diferencia de los becarios del CONACYT, residentes médicos, profesionistas despedidos y especialistas de diversas áreas que han sido separados de sus empleos o no tienen materiales, medicamentos o equipos para cumplir su desempeño, que si lo tuvieran salvarán vidas o inventarían algún procedimiento o know-how que sirviera hoy o en el futuro, no obstante, nada de estos sucederá porque vivimos ahora como en Oaxaca en el 2006, en una sociedad polarizada y desencantada, excepto los fanáticos morenos que suponen vamos a tener un servicio de salud como Canadá y recursos económicos como Alemania, cuando la realidad es que somos un país latinoamericano pobre, que depende únicamente del petróleo, remesas, productos agrícolas y maquiladoras, donde los ciudadanos defienden más a los morenos que a sus propios familiares, indignándose más por criticas al presidente que por que les mienten la madre. ¡Qué bueno que como México no hay dos!