Día de la libertad de Expresión


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Si bien vivimos en un país democrático, laico e independiente donde desde la separación de la religión del estado se privilegia la libertad de expresión y culto como derechos inalienables para expresar libremente lo que opinemos llevando nuestras ideas o credo a todos los medios, incluidos gracias a internet no solo los libros, revistas y Prensa, sino a Redes Sociales donde viralizan y expresan, no únicamente quienes tienen prestigio para opinar o autoridad para juzgar, coexistiendo así dos tipos de libertad de expresión, la que el presidente califica de hampones, porque refutan declaraciones oficiales mañaneras del gobierno federal, y la todavía libre expresión de columnistas, analistas y líderes de opinión, quienes con su experiencia, conocimientos y estilo opinan respecto de lo que les parece funcione o no en gobierno.

Por siempre y todavía, la Prensa se ha considerado un 4 poder, una plataforma pública ajena a funcionarios y políticos que, gracias a la libertad de expresión establece un contrapeso al poder oficial, porque es sabido que a gobernantes y políticos nunca les serán refutadas sus acciones  o rebatidas sus opiniones por sus seguidores o empleados, porque su trabajo o cargo depende de estar bien con el jefe incluso aunque exprese tonterías y lógicamente ningún subordinado en su sano juicio se atrevería, por ejemplo a refutar a AMLO o cualquier funcionario, sabiendo que de inmediato será despedido o destituido, excepto los periodistas y columnistas, quienes por la Libertad de Expresión podemos opinar libremente y ya sea con datos o no, lo cierto es que al margen de los periodistas que reportan hechos o cronistas que describen situaciones, los columnistas o articulistas, como yo, podemos opinar, tener juicios de valor o axiológicos que si bien están sustentados en criterios personales, conocimientos y experiencia de vida, cuando a los gobernantes no les gusta, les condenan y califican como hampones, porque según los políticos su opinión es infalible, sus decisiones seguras o verdaderas, y cuidado alguien contradiga lo que expresen.

Entre gobernantes y subordinados no existe libertad de expresión ni posibilidad de objeción y ahora, entre gobernantes y prensa no existen tampoco criterios de educación, porque si bien para celebrar el Día de la Libertad de Expresión en desayuno se reúnen hoy gobierno y Prensa, sin la menor atención invitaron por mensaje pidiendo acudir por la invitación oficial al edificio de gobierno, como si los periodistas fueran sus empleados y en consecuencia no merecen deferencia, y es que si para los políticos acostumbrados al halago y aplauso permanente, que un hampón de la prensa se atreva a expresar opiniones contrarias a las declaraciones o datos oficiales, porque los políticos siempre tienen otros datos, es causa suficiente para que inviten a su desayuno del día de la libertad de expresión con la intención de que no asistan o si van sea sin atención ni protocolo de respeto, recogiendo su invitación con Oscar Ramos en comunicación social del edificio del Gobierno del Estado.