Trabajo infantil


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Los tiempos cambian, el contexto social evoluciona y la moral siempre se adapta a las nuevas tendencias o circunstancias culturales, privilegiándose ciertos comportamientos o usanzas y descalificándose otras, de tal forma que lo que antes era aceptable, como fumar en cualquier lugar, ahora es deplorable y se trata a los fumadores como si fueran leprosos o apestados, casi de la misma forma como se considera ahora que trabajen los niños.

Trabajo infantil crece 50 por ciento en Oaxaca. Ante la migración de los varones adultos, es común ver en comunidades de Oaxaca esa incorporación laboral especialmente en el trabajo agrícola, y lo mismo sucede, por ejemplo, en las fabricas de ladrillos, lugares específicos que comparando con tiempos pasados no significan nada, porque antes de las tendencias actuales de los reyezuelos y la moda de mirreyes de no trabajar absolutamente en nada, sino dedicar su infancia a aprender artes marciales, medio tocar instrumentos, practicar natación, futbol o lo que sea signifique entretenimiento que complemente el uso desmedido de videojuegos en teléfonos celulares o computadores, los niños antes trabajaban, porque de esa forma contribuían a la economía de su familia y, en el campo desde ir a traer agua al pozo, desgranar, barrer, cuidar ganado o incluso atender a sus hermanos pequeños, y, en la ciudad aprender un oficio para tener opción de vida útil en  caso de no ser idóneos para el estudio, hoy, es políticamente incorrecto que los niños trabajen, es inaceptable que asistan como aprendices a un taller o sean discípulos de algún herrero, carpintero o lo que sea puedan aprender como oficio en lugar de perder el tiempo y dinero de sus padres zambulléndose en albercas, sabiendo que nunca serán campeones de nada, excepto por los estímulos que ofrecen los dueños de albercas que sirven para que los papás crean que sus hijos son campeones. Actualmente el país esta plagado de ninis, de niños y adolescentes que creen se merecen todo y suponen que sus padres son una especie de esclavos que deben satisfacer todos sus caprichos y egoísmo, sin entender que las familias de escasos o medianos recursos únicamente pueden prosperar mediante el trabajo o estudio y, si para mal algún niño que no aprende un oficio y trabaja de niño, si de adulto no puede concluir estudios y graduarse académicamente, por lo menos debería saber los secretos, conocimientos y mañas de algún oficio como herrero, vidriero, plomero, carpintero, electricista, mecánico, etc., con esas instrucciones o artes iniciar un negocio y vivir bien, no obstante, como la moda actual es que los reyezuelos no trabajen para ayudar a la economía familiar ahora, cuando grandes si no se titulan, son auténticos inútiles, que no saben hacer nada y esperan que, como sus padres, ahora sea el gobierno quien les de todo, tal y como está sucediendo con las dádivas a ninis inútiles e improductivos.