Visión de lo vencidos


Carlos R. Aguilar Jiménez.

“Visión de los vencidos” Relaciones Indígenas de la Conquista, es el libro más célebre de Miguel León-Portilla, investigador del mundo prehispánico y recién fallecido, que cuando se publicó constituyó la primera ocasión en que se difundieron testimonios sobre la Conquista respecto de la perspectiva de los sometidos, los conquistados o visión de los vencidos, esto es, lo que opinaron habitantes de Tenochtitlán incluidos sus enemigos respecto de la lucha contra los mexicas o conquistadores y la caída final del imperio azteca, reunidos en una serie de relatos que describen el avance de Hernán Cortés y la descripción de batallas de los antiguos mexicas en defensa de su cultura, sociedad y especialmente su religión de veneración a Tonatiuh, que al final o antes de la caída de Tenochtitlán, como último baluarte de la civilización neolítica prehispánica, fue vencida para imponer la religión europea impuesta a la fuerza a los conquistados, a los vencidos.

Se aproxima el 12 de octubre, día que en 1492 arribó C. Colón, quien luego de dar informes y reportes de bitácora a la Corona Española, promovió la Conquista que la mayoría repudia por las condiciones de abuso, explotación y saqueo de que fueron objeto nuestros antepasados, sin que reflexionen respecto de su actual creencia religiosa, fe y devoción al nuevo Dios impuesto y religión traída por los españoles, porque antes que llegaran los europeos se adoraba y creía devotamente en Quetzalcóatl, Huitzilopochtli, Tlaloc o Cosijo, entre otros dioses del panteón prehispánico de la que era su religión verdadera, y fueron dados de baja para imponer a Jesucristo, la virgen de Guadalupe y todos los santos, mártires, beatos y apóstoles católicos, constituyendo en si la conquista espiritual, la verdadera conquista, y lo que deben agradecer los creyentes cristianos a los conquistadores, porque más allá de que se hayan llevado riquezas, al final dicen, son cosas materiales, porque lo que, también dicen, lo que vale es lo espiritual, el alma y, si no hubiéramos sido conquistados religiosamente, todos los mexicanos al morir nos iríamos directo al infierno, no al Cielo, al Habitáculo de Dios y sus elegidos, porque sin la Conquista, sin habernos vencido seguiríamos siendo paganos, idolatras, adoradores de la falsa religión prehispánica, de ídolos malignos como decían los misioneros respecto de divinidades prehispánicas, así que reflexionando sobre la obra de Miguel León-Portilla, el próximo 12 de octubre y la Conquista, es interesante recapacitar que hubiera ocurrido si la conquista hubiera sido al revés y, los aztecas hubieran conquistado a los españoles, imponiendo su cultura, pero especialmente la religión azteca, como hicieron con los demás pueblos prehispánicos a quienes había que pagar tributo, entregar doncellas o mancebos para sus sacrificios humanos “paganos” satánicos, que aseguraran todos los días saliera el Sol y hubiera un nuevo día.