Inicia verano boreal


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Vivimos convencionalmente como las cuatro estaciones de Vivaldi: primavera, verano, otoño e invierno, dividido el año en cuatro periodos condicionados por dos equinoccios, cuando el Sol alcanza el Ecuador y dos solsticios, cuando el astro dios llega a los trópicos de Cáncer y Capricornio, siendo para los oaxaqueños que habitamos el hemisferio norte este 21 de junio el solsticio de verano, que etimológicamente significa: Sol estable, porque el Sol después de moverse del ecuador a donde estuvo el 20 de marzo, en su aparente desplazamiento en la bóveda celeste rumbo al trópico de Cáncer, cruzo arriba de Oaxaca el día ascio, 8 de mayo y hoy llega al punto donde se estabilizará y luego regresara al Ecuador, terminando en septiembre el verano y comenzando otoño.

El sábado ocurre el solsticio y es también el día más largo del año y la noche más corta porque debido a la inclinación del eje de rotación de la tierra respecto del plano de traslación alrededor del Sol, y al ser toda esta estación la de días más extensos con mayor radiación solar y luz diurna por estar el sol casi en el cenit, la insolación y radiación es mayor, viviendo días calientes y bochornosos, debido a que al estar el Sol en su punto más alto en el norte y calentar más, la evaporación del agua del mar es inmensa, formándose vórtices, remolinos, tormentas tropicales, huracanes y ciclones, fenómenos meteorológicos que traerán miles de kilómetros cúbicos de agua de lluvia a la superficie continental, especialmente a la zona del golfo, istmo de Tehuantepec y Península de Yucatán donde por estar cerca del mar, las lluvias son abundantes, circunstancia que determina para nuestra latitud intertropical, (Oaxaca esta entre el Ecuador y Trópico de Cáncer)  que independientemente nos rijamos oficial o astronómicamente por cuatro estaciones, en Oaxaca únicamente hay dos: una de lluvias y otra de sequía, porque las variaciones de temperatura respecto de las estaciones, que si tienen canadienses, europeos o estadounidenses, son propias de cuatro estaciones, mientras en Oaxaca la temperatura casi siempre es la misma, varía apenas 10 grados en el año, sin vivir nunca nevadas o las clásicas temperaturas otoñales neoyorquinas. 

Iniciamos el verano y con el la estación de lluvias asociada a la temporada de huracanes, que según los meteorólogos serán casi 20 siendo, dos de ellos clase 4, lo que significa que este año, dependiendo del rumbo que tomen, si se mueven hacia Oaxaca, tendremos más lluvias que el año anterior que pudo considerarse seco. Comenzará a llover y con los charcos o depósitos de agua descubiertos proliferaran los zancudos, incrementado la posibilidad de enfermar de dengue y resfriarse o sufrir gripa, dolencias que aterrorizaran a quien comiencen a sentir síntomas por lo parecido de las manifestaciones al covid. 

Publicado por

Adrián Ortiz Romero

Licenciado en Derecho. Maestro en Derecho Constitucional. Periodista. Ha colaborado en diversos periódicos y revistas de Oaxaca y de la Ciudad de México.

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