Día del Vaticano


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Más o menos de la misma forma en que E.U. celebra festivamente el 5 de mayo, día en que los mexicanos vencieron en Puebla al invasor ejército francés y de esta forma relativamente evitó México que Francia se posesionara de territorio en este continente en detrimento del imperio yanqui, así también la Iglesia Católica, el Vaticano, debería celebrar festivamente el 12 de octubre, llamado también día de la raza, porque luego que en el siglo XV en Europa el protestantismo o luteranismo socavaba el inmenso poder de Roma y riqueza del Papa al convertirse a otro credo religioso cientos de miles de católicos, la perspectiva luego del descubrimiento europeo de América un 12 de octubre de convertir a millones de indígenas paganos, adoradores idolatras de Quetzalcóatl, Huitzilopochtli o Cosijo dioses verdaderos de la América descubierta entre Cristóbal Colón y Américo Vespucio, era magnánima en la posibilidad de crecimiento económico y dominio espiritual de la Iglesia Católica de Roma a través de los reyes católicos y el 12 de octubre debiese ser uno de los días que el clero católico debiera celebrar y no únicamente el Papa y todo su séquito, sino también los mexicanos, porque gracias al arribo de Cristóbal Colón a lo que ahora es América, el 98 % de los mexicanos se han salvado de irse al infierno por idolatras y paganos.

Para la religión católica la vida en la Tierra no importa, no tiene mayor trascendencia que portarse bien según los mandamientos de su credo que además exigen evitar el pecado carnal, comulgar, bautizarse, confesarse, recibir los santos óleos o extrema unción y pagar diezmo, porque si no el destino en ultratumba es el infierno, o en caso de ser bueno y santo irse luego de la muerte directamente al Habitáculo de Dios y todos sus elegidos, donde en uno u otro lugar estarán por los siglos de los siglos, un tiempo casi infinito, en la eternidad o perpetuidad, periodo temporal tan inmenso que frente a los 80 años en promedio que dura la vida humana no significan nada, así que para la religión católica y sus creyentes lo que importa es el Más Allá, de tal suerte que únicamente gracias a la evangelización forzada y proselitismo de predicadores es que los mexicanos se han salvado de ir al infierno, obviamente quienes se convirtieron al catolicismo después de la Conquista, porque millones de indígenas zapotecas, olmecas, mayas, mixes, mixtecos, totonacas y otomíes que no llegaron a bautizarse o conocer al Dios extranjero crucificado, moran ahora en el mismísimo infierno, igual que musulmanes, ateos, budistas, luteranos, hindúes,  jainistas y los devotos de Zoroastro, Zeus y demás credos verdaderos para cada quien se profesan en el mundo, donde también según cada quien, los demás están equivocados, por lo que en México donde no estamos equivocados en la fe verdadera, el 12 de octubre, llamado Día de la Raza, debería ser Día de la religión Única y Verdadera, la Católica, apostólica y Romana, Amén. 

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