Difícil construcción

Enrique Domville

Somos producto como seres humanos, de dos principales elementos, el primero conocido que es un legado de la herencia, en la que tenemos las características físicas del cuerpo, con sus detalles particulares que vienen de nuestros ancestros, como el color de los ojos, de la piel y distingue a generaciones por estos hechos, pero también en nuestros genes pueden existir deficiencias que se desarrollan con el paso del tiempo como la diabetes mellitus o durante el proceso de división celular, llevarse a cabo defectos que, algunos no van a permitir la vida y otros una vida con las consecuencias de la inadecuada formación del ser. Con esto podemos decir que en la actualidad se hacen diagnósticos muy certeros en cuanto al resultado de la gestación en curso. Conociendo a los genes y muchos de sus defectos, la ciencia está cambiando, conociendo y corrigiendo de manera experimental algunos de estos genes estudiados que producirán algún tipo de anormalidad; en China se publicó no hace mucho tiempo, el logro de cambio de algún gen, no existiendo seguridad con las técnicas y sin tener absoluta certeza de los resultados, que no dañen al producto de la concepción, esto aún no está aprobado por la comunidad científica, la utilización de estos métodos está en fase de estudio. Pero el otro componente del desarrollo del ser, aquel que viene con el aprendizaje durante el crecimiento y está asociado con la complejidad de un ser en que muchos factores forman parte, con un ser dual de gran importancia del ser interno y sus manifestaciones externas, que son las que desde tiempo inmemorial han sido juzgadas, muchas alabadas y otras condenadas.

Resulta que este aprendizaje que con el tiempo desarrolla un yo, el que no es estático y de alguna manera cambia con la edad, la circunstancia y la postura que ese yo que decida elegir para el momento en que se presente ante un hecho en particular.

Algunas de las principales preocupaciones del ser humano son, el pensar, ser, hacer e interpretar el entorno en el que está haciendo un juicio de éste, si es a su favor o en su contra y de ahí responder (se requiere conocerse). Existen respuestas en todos los seres que son las emociones, existen comportamientos similares, las cuales son aprendidas, ligadas al ejemplo; los valores se aprenden de esta manera, nunca dejan de aprenderse y evaluarse. Un filósofo contemporáneo cuyo nombre es Julián Baggini en su libro, La Trampa del Ego citando a David Hume, quien menciona una idea sobre la percepción, se refiere a lo físico, frio o calor; a lo emocional como el amor y odio, respuestas similares en todos las seres con diferentes niveles ya que ésta es individual. Somos, dice el autor, un binomio confuso entre la idea y el cuerpo, somos una unidad única especial, existe la teoría – según Hume – de la perla en que el yo se encuentra alojado en una parte específica del cerebro, la que nunca se ha demostrado. La otra teoría de Hume, la del haz, nos habla de la memoria del conocimiento de hechos que de alguna manera son autobiográficos en las experiencias vividas y las respuestas consiguientes. Walt Whitman lo dijo en poesía “Soy inmenso, contengo multitudes”. Como ejemplo, una religión: El Budismo se centra en el gran potencial positivo, no tenemos una esencia fija e inmutable, somos la suma de nuestras experiencias personales y podemos crear un yo de forma muy consciente.

En las redes, que son realidades de la época que estamos viviendo, los medios de comunicación nos dan ideas que tomamos como verdades, usamos remedios recomendados y nos atrevemos a recetarlos, es momento de regresar de manera consciente a ese yo que piensa, no solo que repite,

esa es la persona que soy y hoy más que nunca debo meditar y sabiendo que puedo cambiar, considerar lo más acertado beneficioso y no dañino, solo tengo un cuerpo pero identidades las escojo, meditar antes de actuar, ser fiel a nuestras ideas básicas, relación a lo bueno y lo malo, a los valores y considerar que otros requieren mi ayuda, darla en lo posible con el sentimiento de que todos requerimos de todos, en especial para los buenos ejemplos y esos repetirlos.

Comisión Estatal de Bioética, Tel. 9 51 50 26 588

E-mail: combioeticaoax@gmail.com

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