490 años y dos mil 522 de fundación de Oaxaca

Carlos R. Aguilar Jiménez

La actual ciudad de Oaxaca, antes Antequera o Lula’a cumple este año 490 de recibir el nombramiento de ciudad, luego de iniciar su existencia ancestral como caserío, aldea y pueblo, igual que todas las ciudades del mundo, no obstante, si bien el 25 de abril alcanzó Oaxaca esta distinción urbana, lo cierto es que existía desde tiempos prehispánicos, habiendo sido un poblado considerable con miles de habitantes en asentamiento contiguo al río Atoyac al pie de las colinas donde se ubica la zona arqueológica de Monte Albán y Atzompa.

Planear, diseñar y construir la plaza ceremonial de Monte Albán con todos su edificios, tumbas, observatorio y edificaciones que se utilizaron para ceremonias religiosas, observaciones astronómicas, festividades y rituales, únicamente pudo concebirse, planear y realizar por un pueblo con todo el potencial humano, capacidad y financiera, tecnología de la época, decisiones políticas y religiosas en función de una población capaz de alimentar, sustentar y mantener albañiles, arquitectos, artesanos, cargadores y todos los responsables de estrategia y logística para realizar la magna obra, por lo que se entiende que antes de la edificación de Monte Albán existió un poblado con suficiente agricultura y economía para lograrlo, de tal forma que la actual ciudad de Oaxaca tiene dos fechas importantes de aniversario a celebrar: su fundación como poblado y su nombramiento como ciudad, fundación que en función de las tradiciones de nuestros ancestros, únicamente podía realizarse en fecha sagrada, cuando los astros y dioses propiciaran buenos augurios según determinaban los sacerdotes-astrólogos, que en el caso de la actual ciudad de Oaxaca, como han determinado expertos, seguramente fue un día ascio (sin sombra) la fecha más importante del año, cuando el dios-sol llega al cenit, iluminando todo de color y calor, eliminando las sombras y anunciando el inicio de la estación de lluvias luego de siete meses de sequía, preparándose la tierra a cultivar con rituales y sacrificios para la siembra de maíz, calabaza y todo lo que era vital para sobrevivir, 

El año pasado por primera vez en la historia de Oaxaca, el Ayuntamiento en sesión solemne de cabildo vindicó el ocho de mayo, consagrado en la alineación cósmica de Monte Albán entre el observatorio astronómico, el edificio P y el horizonte donde sale el sol, el día ascio y que, luego de más de dos mil 500 años en el olvido, excepto por las actividades que desde hace 40 años se realizan en el Observatorio Astronómico Municipal; así que, si bien es correcto celebrar el aniversario 490 del nombramiento como ciudad, también debe ser prioridad retomar la celebración de la fundación de Oaxaca que este 2022, cumplirá dos mil 522 años el próximo ocho de mayo, siendo en consecuencia una Ciudad Ancestral, una ciudad con un linaje que el Ayuntamiento actual con su perspectiva de Ciudad Educadora debe reivindicar reconociendo la historia de Oaxaca, que no se remonta únicamente a 490 años con perfil europeo, sino a los auténticos Pueblos Originarios fundadores de Oaxaca.         

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