¿Qué me puede malir sal?

Mariano Estrada Martínez

Esa mañana, el rector de la principal universidad de la ciudad se levantó temprano y de buen humor. Se preparaba para sus últimos eventos como decano, precedido de una fama de no aferrarse a controversias ytener rumbos claros. Había hecho de su carrera una suma de no fáciles conquistas, pero ya daba avisos de cansancio,  que si bien no le quitaban méritos, lo dejaban ver más como un tecito  de manzanilla: sin tantas fuerzas ni bondades, pero les caía bien a todos.

  • Hoy será un gran día.
  • Siempre dices lo mismo corazón. 
  • Es la inauguración de la cafetería escolar ¿Qué podría salir mal? 
  • ¿Llevas tu discurso?
  • ¿Un speech? No, para nada, los chavos de la facultad de letras ya no los toleran, algo improvisaré. 

Había conocido a su esposa treinta y siete años atrás en la facultad de filosofía y letras, él era catedrático de literatura latinoamericana y ella era la encargada de etimologías y creación literaria. 

La nueva cafetería lucía reluciente, ceñida con un gran listón rojo y flanqueada por unos perfectos pendones con el nombre de la cafetería universitaria: 

“LOS AMOROSOS, CAFÉ, SABINES Y MAS”

Acompañado de su esposa, algunos directores, maestros y un ciento de estudiantes de facultades como Filosofía, Psicología y Antropología entre otras. Se dio paso al evento protocolario:

  • Buenas tardes a todos, todas y (haciendo una pequeña pausa, levantando un poco los hombros y mirando por arriba de sus anteojos terminó saludando: Y a todes. 

Risas de algunos, caras de admiración de otros. Sin quererlo se empezó a mover en arenas movedizas y agitadas. 

  • Lo cierto es que hoy me congratulo en inaugurar esta bella cafetería universitaria que alberga una gran área de comedores y otra área provista de revisteros, libros, conexiones y área de wifi y ojalá que libre de tabaco. 

Mas risas y aplausos. 

Su esposa entonces le extendió las tijeras para cortar el listón sin embargo el prosiguió con su pequeño discurso:

  • ¿Saben? Me gusta el nombre de la cafetería, que da título a uno de los poemas mas conocidos del poeta chiapaneco Jaime Sabines, los amorosos, o amorosas si gustan, no lo sabemos, finalmente el amor va vagabundeando sin una orientación personalizada, ni pendiente de una moda, pero el amor es un compromiso engrandecido y lleno de…
  • O amoroses, un chico entre el gentío interrumpió y explotaron las risas. 

Levantando la mano de entre los jóvenes alguien se acercó hasta el estrado y con voz enfadada pidió la palabra.

  • Rector, no creo que sea de risa lo que aquí se está estableciendo con comentarios vulgares y soeces de fáciles dividendos para hacer reír, creo que el principio básico de la universidad es la diversidad, así que pido respeto para todes. (Levantando un puño en alto otras personas la secundaron).

Un chavo de lentes redondos y cabello encrespado alzó la voz sin pedir la palabra: 

  • Compañera, o compañere o como sea, yo pienso que… 
  • ¡Por supuesto que como sea no! Aquí hay trans, neithers, neutrois, gays, no binarios y la gran comunidad de lgtbyg y mas, así que tu “como sea” nunca más y ¡a ningunearnos a otra parte!

Un maestro de la facultad de filosofía trató de tranquilizar la situación:

  • Está bien, creo que es motor de la facultad el libre pensamiento y la libertad de expresión, eso es lo que más deseamos y por lo que se nos reconoce, no veo en las palabras del rector ofensa alguna mas que la manifestación del amor en cualquiera de sus maneras. 
  • Eso cree usted – increpó alguien en segunda fila– Para nosotros los no conformes con los géneros convencionales deseamos más, mucho más que palabras irónicas del patriarcado mentiroso y añoso manifestado en las ideas arcaicas del rector y de todos ustedes como autoridades…
  • ¿Patriarcado mentiroso? – Riñó rápidamente la esposa del rector. – Jovencito, déjeme decirle que…
  • ¡Jovenciti por favor! Interrumpió otro joven mas muerto de risa que sin ánimo de argumentar nada. 
  • Ríete imbécil, ríete perro, órale, ríete desde tu racismo disfrazado de chiste. ¡Échenle brillantina compañeras!
  • Atrévete, órale atrévanse, siempre con su lógica de que sólo a ustedes se les debe escuchar y los demás no decir nada porque sino se ofenden. ¿Qué van a hacerme, pintarrajearme?

Y estalló la batalla. 

Detrás de las sutiles palabras inclusivas del rector se escudaron de lo que no quisieron entender y se lincharon con lo que cada quien pretendió escuchar. 

La reyerta se posicionó en todos los frentes: maestros contra alumnos, alumnos contra la esposa del rector, los de atrás contra los de adelante.  Se soltaron algunos golpes, alguien arrojó un irritante gas morado que inundó la contienda. Arriba en el corredor de los salones dos estudiantes fumaban marihuana mientas veían los jaloneos:

  • Sabes Bro, creo que yo pertenezco no a otro genero, mas bien a otra raza, a otra galaxia de dónde que ni con un poco de humo logro evadirme.
  • Somos humanos Bro, cada idea, cada palabra es un eco de alguien mas, un plagio, una mezcla. – (Y seguían fumando ajenos a las batallas en el campus)

De entre el caos alguien jaló uno de los grandes pendones soltando una pequeña viga que lo sostenía cayendo accidentalmente sobre la humanidad del rector quien cayó sin remedio al piso, provocando un repentino silencio que dejó de pronto que cada uno dejase de aferrarse a sus victorias.

El corazón les dio un vuelco a ver al veterano rector desmayado en el piso. La esposa armándose de coraje, sin dejar de avergonzarse y manifestar la intimidad de su corazón adolorido lloraba con ese dolor que aprisionaba en el pecho de cualquiera que la mirase. 

El silencio se prolongó hasta que el rector se empezó a incorporar con la ayuda del director de psicología. El Rector le pidió un pequeño favor al oído.

  • Ruego a todo un momento de silencio, –Dijo el director de Psicología a la concurrencia – el Rector quiere terminar su discurso, sólo pide unos minutos de atención, una disculpa anticipada a cada uno, pero les ruego y les suplico que dejen un segundo las llamadas mas intimas que le vienen de su mundo mas hondo y dejen de responder un instante a esos llamados a fin de que seamos parte de este reino infinitamente rico y fascinante que somos los seres humanos y que conformamos la gran universidad. Le dejo la palabra al rector:

Con un pequeño hilo de sangre de la frente, el moño de su traje fuera de lugar, sin anteojos, tomado del lado derecho de su esposa, y del lado izquierdo apoyado del hombro del director de psicología continuó:

  • Bernard Shaw dijo, hace mucho, que todos somos reyes, con la desgracia de que vivimos fuera de nuestro reino, y sea quizás por eso que nos cuesta entendernos. En estos apasionados  minutos llegué a contar mas de veinte formas de ser,  mas de los que en la vida había escuchado. 
  • ¿Y los veganos Rector? – Interrumpió un maestro ya con el afán de distensionar el ambiente, el rector comprendió el chascarrillo y estalló en prolongada,  adolorida pero contagiosa hilaridad. 
  • Los veganos estimado profesor, y las y los maestros y nosotros los viejos todos somos importantes. Acepto la moción de los veganos, nada que ver y al mismo tiempo todo que ver, porque nosotros somos mucho mas de las etiquetas y lentejuelas que esta sociedad nos reviste. Sin duda hay muchas batallas por pelear y muchas mas voces escondidas que descubrir. 

Terminó su discurso que intentó erróneamente iniciar en terrenos escabrosos: 

  • Decía Sabines: Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Juegan el largo, el triste juego del amor. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse. Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.”

Una última pausa, poniendo en orden sus ultimas palabras, escogiéndolas con filigrana. La audiencia callaba. El humo morado se disipaba a la par que contemplaban las lágrimas rimelosas de la esposa del rector cubierta de diamantina. 

  • Sabines lo sabía muy bien, fuimos hechos y existimos, no para aprisionar ni para dictar sobre otros corazones, sino para liberar el nuestro, la más trágica de las pobrezas y la más lamentable de las desgracias es  no amar. No importa del color que seas: Tú no puedes exigir a nadie que te quiera eso no depende de ti,  pero en cuanto no seas grosero y ruidoso podrás reconocer cuántas personas te quieren así como eres, y comenzarás a tatuar el humo a coger el agua…. Amar aunque estés en la orilla opuesta de lo que dicta la razón, amar, no arrancar. Vencer el miedo, se que no es fácil, se que quizás habrá que hacer violencias necesarias a fin de ser los amorosos que se pongan  a cantar entre labios una canción no aprendida, y se vayan llorando, llorando, la hermosa vida.

Después del discurso, que desmontado palabra a palabra no tenía un ápice de etiquetar  nadie. Su esposa le vuelve a pasar las tijeras, el rector sin anteojos logra cortar el listón, camina muy lentamente un par de pasos y muere. 

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@PROFEMARIANO1

¿Por qué nos duele tanto Oaxaca?

ZócaloOax

+ Majestuosidad, llena de atavismos


Duele Oaxaca. Duele porque es una tierra mágica, pero por momentos parece que también condenada al atraso. Duele Oaxaca porque es un espacio lleno de colorido, de gente decente y maravillosa, pero que al mismo tiempo es una tierra que a veces pareciera condenada indefinidamente a la pobreza, a la marginación y al encono. Nos duele Oaxaca, porque en fechas como éstas, la encontramos como un espacio inigualable, determinado por la algarabía, pero también chapaleando para sobrevivir. Nos duele Oaxaca porque a pesar de todo la gente quiere salir a disfrutar su cultura, sus tradiciones y el orgullo de ver a esta tierra adornada por los colores de nuestras expresiones, y de la profunda pluralidad que somos. Duele Oaxaca porque a pesar de todo eso, parece que la única moneda de cambio posible es el enfrentamiento, el atavismo y la división entre sus diversas y abundantes expresiones políticas. Nos duele Oaxaca porque tiene todo para ser una tierra provechosa: porque es espacio de abundancia cultural, de riqueza natural, de potencial turístico, de bellezas naturales, de mujeres y hombres convencidos de su pertenencia. Pero duele, en realidad, porque a pesar de todo eso la comprobación cotidiana es que ha sido imposible salir adelante; porque no vemos más escenario que el de la confrontación, la zozobra, la incertidumbre y la incapacidad de entendernos. Nos duele Oaxaca porque tiene mucho y sigue siendo un reducto de la pobreza; porque nunca ha habido el espacio de entendimiento que es tan necesario en estos momentos, y siempre. Duele Oaxaca porque grupos facinerosos, de gobiernos y opositores, se han aprovechado de la pobreza, de la ignorancia y del atraso de las personas, para venderles historias imposibles, para manipularlas, y para utilizarlas en pos de sus intereses particulares. Duele Oaxaca porque hasta el momento no parece haber forma posible de arreglo entre nuestras diferencias naturales. Duele Oaxaca porque nuestra propia pasividad nos ha llevado a creer cosas que cualquier sociedad medianamente civilizada rechazaría por populista y por mentirosa. Duele Oaxaca porque (¡vaya paradoja!) resulta que nuestra mejor solución a los problemas sociales radica en seguir profundizándolos. Duele Oaxaca porque esas organizaciones, en su gran mayoría, no han traído sino más pobreza, más encono, más confinamiento y segregación, y menos civilidad. Duele Oaxaca porque de eso han sido cómplices los gobiernos que se han dedicado a resolver sólo sus problemas del corto plazo, sin detenerse a pensar por el espacio en la historia que desperdiciaron, y la posibilidad de hacer algo no por lo que ocurra mañana, sino por las generaciones siguientes. Nos duele mucho Oaxaca porque la educación sigue siendo símbolo del atraso, de la rebeldía inocua, y de la incapacidad de generar un movimiento con miras a llegar a objetivos posibles. Nos duele Oaxaca porque todos juntos hemos permitido que las cosas lleguen hasta la situación en que se encuentran: porque todos hemos sido cómplices –por acción u omisión— de la dictadura de quienes no quieren un arreglo provechoso para nuestra entidad. Duele Oaxaca porque la Sección 22 defiende a Oaxaca destruyéndola, porque reiteradamente la sociedad le ha dado la confianza para ser la voz cantante de los movimientos sociales, y porque reiteradamente el resultado ha sido una traición a la confianza, y una lucha destructiva, en la que ellos han logrado sus conquistas a costa de ver sometida la gobernabilidad, al Estado, y a la ciudadanía, a una agenda que ya ni siquiera responde a las necesidades de la gente, y quién sabe si en estos momentos sirva en algo a los intereses de la mayoría de sus agremiados. Duele mucho Oaxaca porque sigue habiendo mujeres que paren a sus hijos en condiciones infrahumanas; porque hay niños que se mueren —como dijera Marcos, en otros tiempos— de pobreza; porque la gente padece y sufre por enfermedades perfectamente curables, y porque el mayor riesgo para la salud muchas veces resultan serlo los propios servicios de salud. Duele, y duele mucho Oaxaca, cuando uno escucha a la gente tronándose los dedos por vivir al día, y por no tener qué llevarle de comer a sus hijos. Duele todavía más Oaxaca cuando la mayoría de nosotros somos incapaces de ponernos en los zapatos del otro, y entender por qué sufren, por qué padecen y por qué esperan, como única condición, que haya paz. Duele Oaxaca cuando parece que las cosas no tienen arreglo y aún así la ciudad lucha por levantarse; cuando vemos que Oaxaca tiene gran capacidad de ser mucho más que todos sus problemas juntos, pero que nosotros somos —o cuando menos parecemos— sus principales enemigos. Duele Oaxaca cuando corroboramos que el progreso anhelado sigue cancelado quién sabe para cuántas décadas más, porque cada agitación, cada enfrentamiento, cada amenaza de las organizaciones, y cada demostración de incapacidad del gobierno, significa más años de atraso porque la gente cada vez quiere venir menos a esta tierra maravillosa. Nos duele Oaxaca. Nos duele mucho cuando vemos en que años como el actual, hay una fiesta cultural a medias, cuando vemos el Auditorio Guelaguetza a medio llenar; cuando toda la gente que vive todo el año de lo que gana este mes, ve con tristeza que llegó apenas un cuarto de los visitantes que esperaban. Duele cuando vemos fiestas desangeladas. A gente con zozobra por si el siguiente bloqueo, o la siguiente manifestación ocurre en medio de alguna celebración. Duele porque no queremos, porque nadie quiere, una fiesta entre policías, pero tampoco una fiesta entre irracionales testarudos incapaces de entender. En momentos como éste, en los que Oaxaca muestra su mejor cara, duele, y duele mucho ver que al menos en el futuro cercano, para los oaxaqueños mucho significa nada.

La crisis magisterial tiene como fondo la ilegitimidad de la representación

Reforma

+ Ley educativa es legal, pero ilegítima; CNTE padece mismo cuestionamiento


Es increíble cómo la discusión pública alrededor del conflicto magisterial de Oaxaca, y del sureste del país, difícilmente logra pasar de la controversia sobre si la reforma educativa es en realidad una transformación administrativa o laboral, o sobre la representación que puede tener la Sección 22, o la CNTE, del pueblo de Oaxaca, o del sentir de la mayoría de la población en la región donde ocurre el conflicto social. No alcanzamos a ver que en realidad lo que existe es un enorme problema de legitimidad, porque ni los mexicanos nos sentimos legítimamente representados por quienes aprobaron la reforma educativa, como tampoco por quienes dicen luchar por nosotros desde la Coordinadora.

En efecto, hasta ahora uno de los puntos del análisis versa sobre si la reforma educativa es en realidad educativa, o si es en realidad una reforma laboral o de tipo administrativa de los trabajadores de la educación. Otra vertiente del análisis gira alrededor de si el Estado comete o no represión cuando intenta actuar en situaciones como las que se viven en Oaxaca y Chiapas. Y una más, incluso, pretende dilucidar qué tan legítima es la lucha emprendida por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, y por qué ésta sí representa al grueso de la población.

Vale decir, en el primero de los casos, que indudablemente esta reforma emprendida por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, es de administrativa y laboral para los trabajadores de la educación en el país. Lamentablemente, en este rubro México vive hoy la misma tragedia que al haber hecho otras reformas imprescindibles para la estabilidad nacional, hasta que la situación era insostenible.

Por ejemplo, en las décadas previas reformó la legislación relacionada con la seguridad social. Primero hizo una reforma a la ley del Seguro Social, y hace pocos años hizo una modificación similar al régimen de quienes cotizan al ISSSTE. ¿Qué les faltó? Reformar la situación de los propios trabajadores de esas instituciones, cuestión que hicieron hasta que las situaciones financieras del IMSS y el ISSSTE estaban colapsadas. ¿Por qué? Por la intención de los gobiernos de evitar lo más posible el pago del costo político que esas reformas traerían aparejado.

Con la reforma educativa parece haber ocurrido al revés. Aquí el gobierno se centró en reformar la situación laboral de los trabajadores de la educación como aparente punto de partida de la reforma educativa. Ésta primera reforma se llevó a cabo bajo la estratagema de ser una reforma educativa.

No lo era, porque en realidad no se ha planteado la refundación del sistema educativo, o al menos de las bases teóricas a partir de las cuales se imparte la educación pública en el país. De hecho, al parecer el gobierno federal tuvo la idea de que reformando el régimen laboral y administrativo de los maestros, el sistema educativo cambiaría. Por eso ofreció esta reforma como educativa cuando en realidad tiene otras intenciones.

¿Por qué nunca reconoció abiertamente que era una reforma laboral —tampoco es algo tan grave, frente al hecho de que en los últimos 20 años el Estado reformó el régimen de casi todos los sectores productivos del país, públicos y privados— para así evitar que la oposición se centrara en si ésta era una reforma educativa, o laboral de los trabajadores de la educación? Parece que tampoco lo tuvieron lo suficientemente claro, y al esconderlo o confundirlo, le regalaron a los opositores uno de sus argumentos centrales en contra de esta reforma.

EL PROBLEMA ES DE LEGITIMIDAD

¿Qué tendría de distinto si esta reforma se hubiera presentado como laboral, y no como educativa? Que, básicamente, todos estaríamos claros de qué se está discutiendo. Pues en realidad, mientras el gobierno federal defiende la reforma educativa, los inconformes repudian una reforma laboral. Lo cierto es que ninguna de las dos debiera ser vista como algo negativo, o ilegítimo, si quienes argumentan sobre ella tuvieran el respaldo social suficiente para ser la voz de sectores sociales amplios.

Ahí hay una base hasta ahora inexplorada: en realidad, en las condiciones actuales habría la misma oposición, independientemente de cómo se hubiese presentado la reforma a los artículos 3 y 73 constitucionales. Esto sólo fuera distinto si en realidad los poderes federales (Legislativo y Ejecutivo) tuvieran el grado de legitimidad del que hoy carecen frente a la sociedad; o si, por el contrario, de verdad la Coordinadora representara el sentir y los intereses de los 4 millones de habitantes que tiene el Estado de Oaxaca, o los casi cinco millones que tiene el estado de Chiapas.

El problema es que tanto el Legislativo —ente soberano que emitió la reforma educativa— como la CNTE —cabeza de playa del grupo que se opone a ella—, tienen graves problemas de legitimidad. Los diputados y senadores, por ejemplo, son de los servidores públicos más rechazados por la sociedad, y son de los que más se desconfía por considerarlos indiferentes a los problemas sociales, o corruptos.

Por su parte, la CNTE se ha encargado de minar la amplia base social que tuvo en otros tiempos, y si bien a sus manifestaciones acuden los sectores que le siguen profesando respaldo, lo cierto es que, juntos la Coordinadora y sus grupos de apoyo, son minoritarios frente a la población que quién sabe si comulga con sus fines, pero sí discrepa profundamente de sus métodos de lucha por ser demasiado abrasivos para la situación y las actividades productivas de miles de personas.

NO NOS CONFUNDAMOS

Por eso, este es un problema de legitimidad, no de si la reforma es educativa o laboral para los trabajadores de la educación.

Urgente, dar por terminada polémica por legitimidad de candidatos

Alejandro

+ Guerra de lodo convertida en guerra de odio; son pequeños Trump


 

Qué bueno que la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, diera por terminada la disputa legal por la legitimidad de los candidatos a la gubernatura en Oaxaca. Una vez que el asunto legal quedó definido, es importante que la guerra de lodo, convertida en guerra de odio, entre los candidatos, también se modere. ¿No ven que lo que menos necesitamos los oaxaqueños es más confrontación entre nosotros, y que tampoco necesitamos que las ambiciones políticas suplan la decisión de la ciudadanía frente a un proceso electoral como el que ocurre en la actualidad?

En efecto, la tarde del pasado miércoles el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación confirmó, por unanimidad, que Alejandro Murat Hinojosa se encuentra plenamente legitimado como candidato a la gubernatura de Oaxaca por la coalición PRI-PVEM. También, dicho tribunal estableció un criterio claro definitivo sobre la candidatura de Ángel Benjamín Robles Montoya por el Partido del Trabajo, en la que estableció que no había ilegalidad en su postulación.

En el primero de los casos, la Sala Superior del TEPJF ratificó, por unanimidad, la sentencia del Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca al considerar que “ser hijo de padre o madre oaxaqueño (ius sanguinis) es suficiente para cumplir con los requisitos establecidos”. El máximo órgano electoral explicó, en una tarjeta informativa emitida para clarificar los alcances de su fallo, que “considerar válida sólo la ciudadanía de los nacidos y de los residentes implicaría restringir indebidamente el derecho a ser votado del ciudadano hijo de padre o madre oaxaqueño, de ahí la importancia de realizar una interpretación pro persona para potenciar el derecho a ser votado y el principio de igualdad en la participación dentro de los procesos comiciales.”

El Tribunal Electoral reconoció la oportunidad e importancia de la interpretación pro persona de derechos realizada por el Tribunal local “a efecto de considerar nativo del estado de Oaxaca por tener la calidad de ciudadano oaxaqueño a Alejandro Ismael Murat Hinojosa, y así tener por acreditado tal requisito previsto en el artículo 116, fracción I, de la Constitución Federal, para contender al cargo de Gobernador de esa entidad postulado por la Coalición Juntos Hacemos Más en el proceso electoral ordinario local 2015-2016″.

En el caso de Robles Montoya, la Sala Superior también refrendó lo que desde el primer momento dictaminó el Consejo General del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca, en el sentido de que la candidatura de Robles Montoya no era inconstitucional porque el ex perredista nunca incurrió en el supuesto prohibido por la ley, de participar simultáneamente en los procesos de designación de candidatos de dos partidos políticos.

Más bien, reconoció la Sala Superior, Robles Montoya sí participó en el proceso perredista, pero no así en el del PT, porque éste definió su candidatura después que el PRD y lo hizo a través de un mecanismo en el que hubo una designación pero sin realizar ningún tipo de competencia entre sus militantes o simpatizantes por dicha candidatura.

QUE HABLEN LOS VOTOS

Hemos advertido el riesgo que implica la tentación de algunos partidos por litigar en los tribunales lo que no quieren dirimir en las urnas, con votos. Esa tentación ha tenido como finalidad el tratar de sacar de la competencia electoral a uno o más de los aspirantes, pero no a través de la descalificación democrática, sino de la previa. Ésta vía la han buscado insistentemente a través de la acción en los tribunales.

De hecho, si repasamos la historia del presente proceso electoral encontraremos que el único candidato que no intentó esa vía fue Alejandro Murat, pero que tanto José Antonio Estefan Garfias como Benjamín Robles Montoya maniobraron de todas las formas posibles para sacarse a sí mismos de la contienda, y también de eliminar a Murat que es —o debiera ser— el auténtico adversario común de sus respectivas candidaturas. Con este fallo, el tema legal quedará superado, aunque no así la campaña de odio ampliamente desplegada, que también debiera frenar para dar paso a otro tipo de argumentos. ¿De qué hablamos?

De que durante casi toda la primera mitad de la campaña, hubo una verdadera guerra generadora de odio en el único espacio que ha escapado de la dieciochesca regulación de las autoridad electoral: el espacio virtual y las redes sociales. Ahí se desató una guerra feroz por descalificar a los candidatos respecto a su origen, su aspecto o su supuesta “clase social”. Según los abanderados, ésta era una forma de ganar terreno en la lucha electoral. Sin embargo, lo único que consiguieron fue revivir el viejo esquema del clasismo que ha sido tan traumático para los mexicanos, aderezado con otro ingrediente aún más indeseable: la xenofobia.

El gran mensaje del tribunal electoral, es que todos están legitimados para participar; que paren las campañas de odio, y que todos se preparen para la expresión ciudadana traducida en votos. Así debió ser desde el inicio. Muy a pesar de los propios candidatos.

LA FAMILIA REAL

Eduardo Bautista insiste en que su perfil académico lo avala como candidato a Rector, y no se equivoca. Justo por ese perfil, y por su nula experiencia política, es que su tío Abraham Martínez Alavés, lo eligió como posible sucesor. Pretende extender su maximato, ahora con su sobrino al que, con ayuda del gobierno, ahora pretende utilizar como Rector fachada. Abundaremos.

La memoria de Juárez paga las inconformidades sociales

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+ Hemos desvalorizado la grandeza y el legado de Juárez


En la historia y la memoria nacional, el personaje más grande que existe es el licenciado Benito Juárez García. Aunque son grandes próceres, ni el cura don Miguel Hidalgo y Costilla, ni José María Morelos y Pavón, ni algún otro personaje de la historia mexicana, tiene o tendrá nunca la estatura moral y política de Juárez. El problema es que tal parece que en la actualidad hemos desvalorizado el legado político juarista, y por eso en Oaxaca —y en el país— pasamos esta fecha casi inadvertidamente y, de hecho, la hemos convertido en un espacio de protestas y no de conmemoración al mexicano más trascendente no sólo para nosotros, sino para el derecho y la comunidad internacional.

En efecto, el 21 de marzo es día feriado en México y no porque sea con motivo del inicio de la primavera. Cada día como hoy se conmemora el natalicio del licenciado Benito Juárez García, el indígena oaxaqueño que en tiempos de un clasismo y racismo galopante, se abrió paso entre todas las mujeres y hombres de poder en nuestro país, para establecer las directrices no sólo de lo que debía ser un Estado soberano, sino de la independencia continental frente a las potencias europeas.

En ese sentido, vale la pena salir del lugar común de la historia del niño indígena que huyó de Guelatao cuando se quedó dormido y perdió a sus ovejas, para entender en un sentido más amplio la grandeza de Juárez. La primera, fue la de haber logrado culminar estudios universitarios en tiempos en que éstos estaban reservados únicamente para la comunidad eclesiástica y para las clases sociales acomodadas.

En el México donde nació Juárez prácticamente toda la población era analfabeta, y quienes hablaban una lengua indígena estaban doblemente aislados. Primero por no saber español y después por no saber leer y escribir. Si remontar esas situaciones hizo a Juárez un personaje distinguido de las demás personas en Oaxaca, sus capacidades intelectuales y políticas fueron determinantes para defender las ideas republicanas —muy recientes en aquellos años— y sentar las bases del Estado contemporáneo que todavía hoy funciona en México bajo sus lineamientos.

Juárez era, en ese sentido, un liberal equilibrado aunque su verdadero rasgo distintivo estaba en su capacidad de entender qué necesitaba el país y el constitucionalismo, por encima de sus prejuicios personales o de sus posturas como político. Él entendió que la Iglesia debía estar separada del Estado, y por eso impulsó las llamadas “leyes de reforma” que le arrebataron a la iglesia las potestades relacionadas con la vida civil de las personas, y la limitaron en su capacidad de intervenir en los asuntos políticos del país.

Había para entonces muchos que pensaban que esas decisiones eran necesarias; pero no había tantos dispuestos, como él, a aplicar esos principios para poder iniciar un verdadero proceso de liberalización del Estado de las exigencias y dogmas políticos implantados por la Iglesia para mantener el control de los asuntos públicos. Juárez fue quien tomó esa pauta, que hasta la actualidad sigue rigiendo la actuación de las personas que detentan el poder político en México, y que no deja de ser punto de referencia para la sana distancia que deben tener el poder político y el poder religioso de nuestro país.

SEGUNDA INDEPENDENCIA

No es raro que muchos estadounidenses piensen que la independencia de México se conmemora el 5 de mayo de cada año. En muchas ciudades de aquel país, realizan fiestas, celebraciones y conmemoraciones en las que genuinamente sostienen que ese día fue determinante para la independencia de nuestro país. Aunque erran en la fecha y el momento político, en el fondo no están tan equivocados. ¿Por qué?

Porque si bien nosotros en México ubicamos al 5 de mayo como el día de la batalla de Puebla, en realidad lo que muchas veces no vemos en toda su magnitud es que esa fue una victoria icónica sobre el invasor francés, que a México venía de paso en su intento por lograr la conquista del territorio estadounidense.

Por eso, aunque esa no fue ni la primera ni la única batalla entre México y Francia, y aunque de hecho se cuentan más derrotas del ejército mexicano a manos de los franceses, que los triunfos nacionales sobre los europeos, el 5 de mayo es una especie de declaración de principios sobre la independencia no de México, sino de América, frente a las potencias europeas que entonces eran las más dominantes bélicamente hablando.

Pues resulta que Francia no únicamente aprovechó la debilidad institucional de México para tratar de establecer un imperio dependiente de ellos, sino que además buscaba la forma de aprovechar la guerra de secesión que estaba ocurriendo en los Estados Unidos en aquellos mismos años, para invadirlos e iniciar una segunda época de expansionismo europeo sobre las nuevas naciones en el nuevo mundo.

En ese sentido, Juárez fue el icono del fin de esos ánimos expansionistas, al resistir el largo asedio de los franceses que respaldaban el imperio de Maximiliano de Habsburgo; al llevar a cuestas el gobierno republicano en un éxodo de varios años, en el que la única finalidad era que no perdiera vigencia el constitucionalismo y la existencia del Estado mexicano como ente soberano; y finalmente, al ser quien de manera formal derrotó al imperio de Maximiliano, y expulsó definitivamente, y para siempre, los ánimos expansionistas de las potencias europeas en nuestro continente.

Por eso Juárez fue nombrado Benemérito de las Américas. Porque a él se le reconoce la estatura del hombre de Estado que era necesario en aquellos tiempos, y la capacidad de lograr la superposición del Estado, por encima de los intereses de distintos tipos que lo amenazaban. Después del intento de Francia por invadir México, y la resistencia de Juárez hasta lograr su expulsión, para luego restaurar el gobierno republicano en nuestro país, no volvió a haber otro intento expansionista de Europa sobre América. Por eso el reconocimiento a Juárez y por eso la necesidad de valorar siempre su legado político y su existencia como el más universal de los mexicanos.

RUDEZA

Ya en la actualidad no hay forma de pensar en una conmemoración solemne para Juárez. El acto cívico en Guelatao se convirtió en una afrenta anual entre el gobierno y los grupos disidentes. ¿Es necesaria tanta rudeza en el marco de la conmemoración del natalicio de ese gigante oaxaqueño?

UN MILLÓN EN EL OBSERVATORIO

Por Carlos R. Aguilar Jiménez.


 

          Un millón es mil veces mil y en una estimación numérica y evaluación relativa pero muy aproximada se trata de una cantidad impresionante, que considerando el promedio de visitantes diarios durante los 43 años de servicios proporcionados por el Observatorio Astronómico Municipal de Oaxaca, incluyendo visitas escolares, asistentes a observaciones telescópicas de eclipses, cometas, lluvias de estrellas, ocultaciones o alineaciones planetarias, contando la participación de aficionados a las ciencias del cosmos y cientos de miles de visitantes espontáneos en festivales astronómicos, aniversarios y conmemoraciones especiales, se calcula que en este año 2016 los asistentes al observatorio llegarán al millón de visitas.

Observatorio
Se premiará al visitante número 1,000,000,

           Un millón de visitantes es un número o símbolo indicador de toda ocasión o actividad especial  y específica que este próximo sábado 10 de febrero, en  ocasión del cuadragésimo tercer Aniversario del Observatorio Astronómico, será festejada con el “Fandango Astronómico del Millón” homenaje que ya prepara y organiza el H. Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, la Secretaría de Desarrollo Humano y Dirección de Cultura y Espectáculos, instituciones municipales responsables del funcionamiento y tareas de las instalaciones astronómicas de Oaxaca, que desde hace más cuatro décadas, luego de haber sido inauguradas en 1973 como un regalo y muestra de buena voluntad entre pueblo y pueblo, entre la ciudad Hermana de Palo Alto California en EU y Oaxaca, se han destacado como el referente único e impar en Oaxaca para la observación y estudio de fenómenos celestes, impartiendo conferencias, talleres de ciencia, cursos de cosmografía y múltiples actividades enfocadas a la divulgación y enseñanza de la astronomía, entendida como una ciencia fundamental para comprender ¿cómo es que estamos aquí, de dónde venimos y hacia dónde vamos?. Será el próximo sábado 13 de febrero con Luna creciente el día en que se reconozca al visitante un millón con cómputo numérico que iniciará con los visitantes al observatorio desde el día lunes 1 de febrero, cuando se comenzarán a entregar sobres cerrados con un número progresivo a partir del número 999400, que sucesivamente y según el promedio de visitantes diarios desde hace 43 años, llegará al total de un millón el día de la celebración, premiándose al visitante un millón con un reconocimiento oficial y regalos.