Extorsión a empresas

Carlos R. Aguilar Jiménez

Es un hecho inobjetable que la mayoría de pueblo y aldeas de Oaxaca, donde se rigen y gobiernan por el sistema despótico y autoritario de Abusos y Malas Costumbres, donde por necesidad se asientan para vivir o construyen instalaciones comerciales o industriales por quienes son calificados por los oriundos como avecindados sin ningún derecho, porque en los pueblos gobernados por asambleas no vale la Constitución ni ninguna ley que de ella emane, sino únicamente sus abusos y arbitrariedades, es normal que a los que no son del pueblo se extorsione y despoje con todo tipo de cobros ilegales: iglesia, fiesta del pueblo, mayordomías o lo que sea, exigiendo cuotas o trabajos obligatorios por medio de tequio, quiérase que no, bajo pena de prisión, segregación o multas.

Bajo esta despótica costumbre corresponde ahora el turno de abuso y extorsión a una empresa ubicada en San Bartolo Coyotepec, triste pueblo donde aldeanos y sus corruptos líderes, aprovechándose de las circunstancias políticas, resentimiento social y polarización que actualmente se promueve desde la presidencia, el nefastamente celebre extorsionador que todos conocemos, manipulando y conduciendo como rebaño a comuneros de San Bartolo, exigen a la empresa, desalojen terrenos que ocupa porque por su culpa se está acabando el agua del planeta y no pueden sembrar porque sus pozos se secaron, acusando a los dueños de extraer miles de litros de agua al día, cuando en realidad lo que quieren es dinero, vía extorsión por secuestro, y  que terminara en bolsillos de los líderes, porque en principio, si para bien o mal, existe alguna situación legal no respetada, el hecho es que a los dueños de la empresa no se les convoca para tomar acuerdos legales y, lo que es peor, que en ignorancia geológica, hidrometeorológica o freática respecto del agua subterránea, argumenten que por culpa de la empresa se acaba el agua, cuando si se realizan cuentas, cálculos y mediciones científicas, se puede saber que el agua que extrae la empresa para sus productos, es ínfima, mínima, inferior en proporción a la que se utiliza en agricultura o la que se podría acumular en represas, pero eso no importa a los ignorantes pueblerinos comuneros y menos a los líderes, quienes con cualquier pretexto buscan perjudicar a los neoliberales, capitalistas, empresarios, ricos o fifís, aplicándoles malignas y obsoletas costumbres de regímenes comunistas, que buscaban privilegiar a políticos corruptos y al pueblo manipulable, expropiando o extorsionando empresas y negocios para dárselas al pueblo o al gobierno. El agua que extrae del subsuelo la empresa no le importa al líder principal, y los comuneros ni idea tienen del ciclo hidrológico, escorrentías, filtraciones, permeabilidad de la zona, estructura geológica subterránea y datos de los millones de metros cúbicos de agua que se infiltran al subsuelo en cinco meses de lluvias, sino únicamente el dinero que puedan obtener por extorsión y secuestro de instalaciones del empresario de GUGAR y, después de la Coca Cola, Wallamart, Soriana, Plaza del Valle y de cualquier empresa o negocio, Así es la extorsión, abusos y malas costumbres amparada en la creciente corrupción, impunidad totalitarismo y abrazos.    

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