“Heartstopper”: fuera de convencionalismos

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Ismael Ortiz Romero Cuevas

La semana pasada leía en redes sociales y en diversos portales de noticias, las reseñas y críticas sobre la segunda temporada de la serie de Netflix llamada “Heartstopper”, un drama adolescente con enfoque LGBTIIIQ+ del que todo mundo estaba hablando y por cierto, todos los comentarios eran halagadores y positivos en varios aspectos. 

Yo, como ya soy señor, había escuchado hablar de la serie, pero no me había detenido a verla. Así que estimados lectores, motivado por todos esos comentarios que leía no solo del público sino de especialistas también que me animé a verla y qué grata sorpresa me llevé. Basada en la novela gráfica y web comic del mismo nombre escrita por Alice Oseman, la serie cuenta la historia de Charlie (Joe Locke), un estudiante gay que sostiene un romance en secreto con el bravucón de la clase, Ben, interpretado por Sebastian Croft, (sí, ya creció el actor a quien vimos como Eddark Stark en “Game Of Thrones), quien además lo violenta y maltrata. Por azares del destino y porque los sentaron juntos en una clase, Charlie se enamora de Nick (Kit Connor), el capitán del equipo de rugby, un chico fornido y atractivo y por quien Charlie se enlista para pertenecer al equipo. En la serie, describen a Nick como un Golden Retrivier; si no la han visto, háganlo y descubrirán el motivo. 

Con ese planteamiento comienza la serie que nos narra una historia de amor que, corría el riesgo de caer en el cliché, pero que se atrevió ir más allá. Para empezar, habla sin tapujos de la sexualidad y problemas que viven los adolescentes no importando la nacionalidad, el descubrimiento de esta y como sus sentimientos, pueden estar en juego si no hay un acompañamiento con amor para que la vivan de manera plena; plantean también el acoso escolar de una mera real y hasta un tanto cruda sin llegar a lo grotesco, de la homofobia, de las salidas del clóset siendo adolescente y adulto. Hay que reconocer que el trabajo de guion, que realizó la misma autora de la novela, nos permite explorar diversas temáticas juveniles sin caer en el sensacionalismo. 

El ritmo de la serie es otro elemento que se agradece y mucho. En efecto, “Heartstopper” no representa el típico drama adolescente lleno de situaciones fuera de toda lógica, al contrario, se toma su tiempo para desarrollar las situaciones que son importantes para los personajes, incluso, deteniéndose en ocasiones para que la historia parezca más contundente donde tiene qué serlo. No hay sobresaltos, giros inesperados ni contextos exagerados, al contrario, el dejarnos ver a adolescentes como cualquier otro, pero en este caso británicos, pone sobre la mesa la posibilidad de que precisamente lo que se vive dentro de la serie, puede pasar en cualquier escuela, de cualquier parte del mundo. Incluso en México. 

Y me gustaría mencionar de manera especial al protagonista, Charlie, interpretado de una manera grandiosa por el actor Joe Locke, un histrión de 19 años originario de la Isla de Man, abiertamente gay y quien hizo su debut en el mundo de la actuación en esta serie. Y ¿por qué hay que mencionarlo de manera especial?, precisamente por su interpretación que ha sido emotiva, convincente y a veces rigurosa en varios aspectos, pero también, porque tanto la producción como el mismo actor, se atrevieron a representar por fin a un personaje de la comunidad LGBTIIIQ+ sin los clichés a los que se nos ha acostumbrado. Joe en su personaje de Charlie, simplemente luce como una persona común y corriente, como alguien que trata de vivir de manera libre y sin juicios, sin que su físico sea de aquel hombre musculoso y amante de la frivolidad y de la moda, como se han empeñado muchos dramas a encasillar a los representantes de esa comunidad. El respeto y la dignidad con que tanto Joe como el personaje de Charlie lo presenta es sin duda merecedor de reconocimiento, pues se atrevieron a ser aún más diferentes de lo que ya de por sí la serie pretende ser.  

“Heartstopper” rompe con muchos esquemas y convencionalismos con los que se ha encasillado a personajes que representan a la comunidad. Además de ello, cuenta con un gran elenco que incluye a la ganadora del Oscar, Olivia Colman y a la joven, pero reconocida actriz transgénero Yasmin Finney, que nos da una garantía de que es una historia que vale la pena. La aclamación a esta serie adolescente, créanme que no es en vano, es elegante, es respetuosa, es emotiva, con una historia consistente, con una banda sonora llena de canciones estupendas y personajes bien desarrollados. Para mí, fue una gran y grata sorpresa, además, porque en la segunda temporada, ¡se van a París!

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