Aurelio Ramos Méndez
Hace bien el INE en revisar con criterio de tolerancia cero el cumplimiento de los requisitos, trabajos de organización y trámites para la conversión en partidos políticos por un hervidero de organizaciones –¡89!–, la mayoría de las cuales han incurrido en chanchullos, leguleyadas y justificaciones inverosímiles para disfrazar su ilusoria existencia.
De la mayoría de estos espectrales membretes puede decirse que, si han empezado por tratar de engañar a los ciudadanos y las instituciones, nada puede esperarse de ellos en términos de contribución a la democracia o aporte a la solución de los acuciantes problemas nacionales.
Se trata más bien de la gestión de nuevos negocios, esfuerzos de emprendedurismo presentados como proyectos ideológicos, respecto a los cuales, sin ser clarividente, es factible pronosticar que terminarán en casas, depas, ranchos, autos de alta gama y fortunas dizque inexplicables de vivales que se fingen patriotas para hacerse millonarios.
A sólo unas horas de que este viernes 27 venza el plazo para la ejecución de las acciones previas a la solicitud formal, sobran dedos de una mano para contar las agrupaciones que han culminado –en apariencia a cabalidad, resta la revisión– las sencillas disposiciones de ley.
El interés de ser partido, en muchos casos, se agotó en la notificación al INE del mero propósito, sin haber realizado luego ninguno de los trabajos concretos, de campo, tales como asambleas y registro de militantes.
¿El resultado? Una altamente costosa sobrecarga de trabajo de supervisión, comprobación y validación, gravitante sobre el presupuesto del INE. ¡Como si nuestro país pudiera darse el lujo de dilapidar carretadas de recursos!
En otros casos, al dispendio se ha añadido el olímpico afán de desacreditar al instituto electoral, responsabilizándolo con argumentos mentirosos de la incapacidad de esas fantasmagóricas agrupaciones para cumplir los requisitos.
Ejemplo notable es el puñado de compinches de México Republicano, que solicitó tiempo extra para cumplir sus obligaciones, con el pretexto de que amenazas del crimen organizado afectaron de manera directa la planeación, ejecución y realización en condiciones de seguridad de asambleas constitutivas estatales.
Esas amenazas, según los gestores del irreal MR, “se han presentado de manera reiterada cada vez que se han definido y hecho públicas fechas y sedes para la celebración de asambleas en diversas entidades federativas y municipios del país”.
Mendaces irredentos, aseguraron que dichos amedrentamientos “han sido informados y denunciados oportunamente a este instituto, dejando constancia formal de los riesgos existentes”. Obvia maniobra para, llegado el momento, intentar sacarle provecho a la falaz denuncia.
Amparados en la lenidad de la ley, que propicia aun la astucia más tramposa, acusaron al INE de no haberles proveído “atención, prevención o acompañamiento serio y eficaz”, lo que –dijeron– los ha orillado a alterar sus actividades “con el único propósito de proteger la integridad física de sus afiliados, organizadores y asistentes”.
Con firmeza digna de encomio, el Consejo General del INE exhibió el descaro y las marrullerías de los aspirantes a pequeños empresarios electorales del MR.
Señaló que a principios de 2025 los organizadores del referido movimiento aseguraron que lograrían sin despeinarse reunir un millón de afiliados. Un año después apenas habían formalizado 3341—o sea, 1.38 por ciento de los requeridos–. Y no han celebrado ni intentado siquiera celebrar alguna asamblea, si bien notificaron, pero de inmediato cancelaron la realización de cuatro reuniones constitutivas.
Por si fuera poco, el combo de dirigentes “en ningún momento manifestó a esta autoridad haber ‘sido objeto de amenazas atribuibles a grupos delictivos de carácter organizado’”, razón por la cual el INE desconoce a qué entidades federativas o municipios se refieren las supuestas amenazas recibidas por la tramposa agrupación.
En idénticas peripecias anda la mayoría de las organizaciones aspirantes a partidos, entre muchas México Sumando 2025, Construyendo Sociedades de Paz, Que Siga la Democracia, y Democracia y Libertad por México.
A todas el INE ya les advirtió que no habrá cambios ni excepciones en la aplicación de las condiciones legales fijadas desde principios de 2025.
Es decir, se convertirán en partidos quienes consigan 256 mil 30 afiliaciones válidas y 20 asambleas estatales con tres mil asistentes o 200 distritales con 300 personas. Tienen hasta este miércoles (25) para realizar su asamblea nacional constitutiva, y a más tardar el viernes para presentar su solicitud formal de registro.
Otro acabado ejemplo de pretensión de engaño a la autoridad y a los ciudadanos lo dio Construyendo Sociedades de Paz, cuyos curtidos dirigentes –tercer intento del PES por ser partido– hicieron alarde de imaginación y talento: Durante un año capitalizaron el monograma CSP de su marca, que curiosamente coincide con las siglas del nombre de la Presidenta Sheinbaum.
La burda maniobra fue desbaratada mediante un recurso de queja de la Presidencia ante el tribunal electoral, que obligó a los embusteros usar la palabra PAZ, en lugar de CSP. “Es como si una organización intentase usar por nombre las siglas AMLO”, arguyó con filo la mandataria.
La treta exhibió la fuerza política que PAZ, vinculada a iglesias evangélicas, le reconoce a la Jefa del Estado. ¡Cómo no! El engaño le reportó 257 mil afiliados, 970 más de los necesarios, si bien aún falta la criba para evitar homonimias y duplicidades.
En la maquinación de ardides para sacarle la vuelta a la ley operan lo mismo políticos noveles que veteranos. Vale preguntarnos por ello si está nuestro país en condiciones de seguir apapachando a políticos duros de moralizar.
Y ponderar, en cambio, si la elaboración de una reforma electoral es oportunidad para endurecer la ley en contra de emprendedores y negociantes de la política.
Elevar la drasticidad con objeto de rechazar sin miramientos, desde el primer indicio de fraude, las solicitudes de registro como partido. Y evitar que del precario sistema de partidos los pillos entren y salgan con la facilidad que se franquean las puertas batientes de una cantina.
Otro ejemplo maloliente. Si alguien se tragó el cuento de que la “Marea Rosa”, hoy denominada Personas Sumando 2025 y lista para convertirse en partido y llamarse Somos México, buscaba de veras salvar la democracia y sanear la política, se equivocó de punta a cabo.
Esta empresa electoral en la que medran exfuncionarios del INE y logreros de toda laya, de Guadalupe Acosta Naranjo a Emilio Álvarez Icaza, pretende ponerles grilletes a los ciudadanos para retenerlos.
Intenta que no se consideren duplicadas las afiliaciones de quienes entra a un partido, observan lo que ahí hay y salen despavoridos y arrepentidos rumbo a otra formación. Tal como les ocurrió a incautos que fueron rosas y luego, aterrados, desertaron. “La última voluntad política no vale, siguen siendo rosas”, puede decir ese dechado de probidad que es Acosta Naranjo.
No es mucho pedir. En manos del INE está la posibilidad de depurar en serio a nuestra pervertida clase política.
BRASAS
El próximo domingo 01 de marzo se cumplirán 31 años de la insensata, ridícula y desafiante huelga de hambre de 40 horas, declarada por el expresidente Carlos Salinas de Gortari, en una precaria vivienda de Monterrey.
Con ese recurso de presión se atravesó de patas y manos en el camino de la justicia. Intentaba blindarse de acusaciones de asesinato –de Colosio, de su cuñado José Francisco Ruiz Massieu—, y que su hermano Raúl, mafioso de alta escuela detenido la víspera, se zafara del anzuelo de la ley.
Abrigado con una modesta chamarra de mezclilla, el exmandatario –hacía apenas tres meses que había dejado el poder—buscó suscitar la conmiseración de los mexicanos. Falló.
Contrastaba su lastimosa imagen con la catadura de Raúl, el “hermano incómodo” acusado de chapalear en la corrupción; narcotráfico, homicidio, asociación delictuosa, lavado en Europa al menos 160 millones de dólares, y de prácticamente todo el catálogo de delitos del Código Penal.
El maleantazo de Raúl era el mascarón de proa de una dinastía que para entonces había medrado y delinquido al amparo del poder público desde hacía tres décadas.
Cuando Carlos llegó a la Presidencia catapultado desde la Secretaría de Programación y Presupuesto, Raúl Salinas Lozano, su padre, declaró a la prensa: “nos tardamos veinticinco años, pero llegamos”.
Salinas Lozano estaba entonces enchufado al erario como senador y Raúl ya hacía de las suyas en la Conasupo, donde permaneció una década.
Propenso a la farsa, Carlos usó durante su campaña un reloj Casio de pulso, verdadera baratija de plástico, que sus panegiristas cacarearon como prueba de sencillez y austeridad.
La maniobra de autoprotección y fallida operación rescate de Raúl fue disfrazada con falaces argumentos políticos y de honorabilidad.
Dijo que buscaba limpiar su nombre mancillado por el gobierno del perverso Ernesto Zedillo y poner en claro que él no dejó la economía pegada con babas. ¡Pamplinas!
Ni el más desprevenido de los observadores pasó por alto la patraña. El objetivo único de la huelga fue buscar impunidad para él y el hamponazo de Raúl.
Carlos Salinas llegó al poder al amparo de la denominada Nueva Derecha, la corriente que a escala global impulsaron básicamente Margaret Thatcher, Ronald Reagan y Juan Pablo II.
La estrategia consistió en aprovechar cualquier membrete con tal de acceder al poder y desde ahí aplicar una agenda conservadora. En México –por ejemplo– Salinas usó al PRI y en Argentina otro Carlos, Menem, utilizó al peronismo, el antiguo PRI de aquellos lares.
La huelga fue un fiasco. El expresidente anduvo una temporada a salto de mata y se refugió en Irlanda.
Paradojas de la delincuencia, fue a dar a los predios de Margaret Thatcher, la Dama de Hierro que en una década dejó morir de hambre a decenas de huelguistas de hambre del Ejército Republicano Irlandés, el más notable Bobby Sands, que resistió no 40 horas sino 66 días de ayuno.
A Raúl lo protegieron los gobiernos del PRI y el PAN, y sus gruesos delitos le salieron baratos. Fue sentenciado a 50 años de prisión, pero pasó apenas diez tras las rejas, y ¡a disfrutar lo robado!
RESCOLDOS
El poder latino en Estados Unidos perdió a uno de sus más influyentes y denodados combatientes. Murió Willie Colón, estadunidense con raíces puertorriqueñas, ícono de la salsa e infatigable activista. Descanse en paz.
aurelio.contrafuego@gmail.com
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