CONTRAFUEGO || El coletazo de la bestia

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Aurelio Ramos Méndez

El riesgo de intervención militar de Estados Unidos en nuestro país so pretexto del combate al narcotráfico, y peor aún, la creciente inestabilidad internacional en todos los órdenes, en especial el peligro de una conflagración mundial, configuran, ahora sí, un escenario de miedo en el que cualquier cosa efectivamente puede ocurrir.

¿La causa? El peor momento, paradójicamente, que atraviesa el gobierno de Donald Trump, repudiado y ninguneado por los cuatro costados; pero apuntalado por el mayor poderío armamentista de la historia.

El pirado mandatario gringo se halla en una tesitura de la cual sólo cabe esperar un nuevo lance, con fines a la vez de distracción y de fortalecimiento político frente a un “enemigo” externo. 

Lance cuyas víctimas propiciatorias pueden ser los objetivos más a la mano, mismos que hace rato el desquiciado gobernante ha tenido en la mira, entre los que resaltan México, Cuba, Colombia y unos cuantos países más de América Latina.

Acorralado por el caso Epstein, con apenas 39 por ciento de aprobación en las encuestas, enfrascado en una guerra perdida de antemano contra Irán, confrontado por la Corte Suprema y desdeñado por la Reserva Federal, Trump es hoy, a no dudarlo, un verdadero peligro para México. Peor: para la Humanidad.

El mandamás de la principal potencia está enfrentado con la prensa, su partido ha sido derrotado en elecciones locales, y su sostén, el movimiento ultranacionalista y ultraderechista MAGA, experimenta vertiginoso desmoronamiento…

Además, ha sido balconeado por el director del Centro Nacional de Antiterrorismo, Joe Kent, quien renunció a su cargo entre burlas al magnate, pues éste fue vergonzosamente chamaqueado por el genocida israelí Benjamín Netanyahu e impelido a bombardear Irán que ninguna amenaza representaba para EU.

El repudio a la autoridad del presidente gringo ha llegado al punto de que le ha soltado la mano incluso la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard.

Esta funcionaria mal disimula su postura disidente ante los bombardeos a la nación persa y rechaza la justificación de que Irán se afana en tener armas nucleares y por lo tanto hay que aniquilarlo. 

Gabbard está más cerca de quienes sospechan que Trump desató la guerra para levantar una espesa cortina de humo ante la inminente comprobación de su condición de pedófilo, involucrado hasta el cogote en el fangal del caso Epstein. 

La Corte Suprema, por su lado, ha representado un genuino valladar a las abusivas políticas del mandatario, en especial en materia de inmigración y comercio. 

Entre los más rudos zurriagazos del tribunal supremo resalta la anulación de la mayor parte de los aranceles denominados “recíprocos”, impuestos de modo caprichoso e indiscriminado a más de un centenar de países.

Y, de algún modo, también le ha puesto manea a la bestia ocupante del Salón Oval en el empeño de deportar indocumentados.

Por estos días la Corte se apresta a emitir el fallo definitivo sobre apelaciones relacionadas con el uso indebido del Estatus de Protección Temporal (TPS) para refugiados de Haití y Siria. Resolución ésta que incidirá en la situación de centenares de miles de inmigrantes en general, y el dictamen no se prevé favorable al gobierno.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, por su parte, desafió aun a costa de su imagen y seguridad personal los deseos del huésped de la Casa Blanca. 

Le dijo que el banco central no volverá a recortar la tasa de interés hasta que la inflación sea moderada, lo cual se antoja misión imposible ante la guerra en Oriente Medio.

“Lo realmente importante que debemos ver este año es un progreso en la inflación”, dijo Powell. “Si no vemos ese progreso, entonces no habrá recorte de tasas”. Fue una patada en la entrepierna del megalómano de la pelambrera anaranjada.

A su modo, Trump movió los hilos en el Departamento de Justicia para acelerar una investigación respecto a sobrecostos en que habría incurrido Powell, en la renovación de un edificio de la Reserva Federal.

El ahora expresidente de la Reserva Federal dio prueba de que no se dejará capar parado. Tildó de pretextos los argumentos aducidos para la investigación y dijo que ésta en realidad se debe a la negativa de la Reserva a fijar las tasas de interés según las exigencias de Trump.

En el Congreso el presidente gringo anda con el santo de espaldas. No sólo demócratas sino incluso republicanos se han opuestos con todo a varias de sus medidas. 

Una de las acciones más sonadas del Legislativo fue haber bateado la propuesta de recortes presupuestarios en ciencias, investigación y desarrollo en aras del gasto militar, rubro para el cual el Departamento de Guerra ahora solicita ¡200 mil millones de dólares! Representantes y senadores están por decirle nones.

Se explica la oposición legislativa, si hasta la OTAN se resiste a secundar los ímpetus belicistas del gobernante convicto de 34 delitos y presunto pedófilo.

Furioso por el rechazo de sus aliados en esta organización, quienes se oponen a atacar Irán supuestamente para obligarlo a abrir el estrecho de Ormuz –cerrado por el régimen de los ayatolas en represalia por los bombardeos de Trump y Netanyahu—el gringo ya anticipó que no olvidará su postura y tomará represalias.

Advirtió que podría saltarse al Congreso –“no lo necesito para esta decisión”– con tal de escarmentar a la OTAN y continuar la guerra que, por lo visto, él consideró un día de campo pero apunta a convertirse en un conflicto de largo plazo, lo que ya es en sí una derrota.

Les dijo a sus aliados de este tratado de defensa que están cometiendo “un error sumamente insensato”. Y agregó: “Esto ha sido un test. No los necesitamos, pero deberían haber estado ahí”; o sea, en Irán y bombardeando.

Como puede verse, el descocado magnate está más débil que nunca, circunstancia que sin embargo lo coloca ante la necesidad de recurrir a una maniobra de libreto: inventarse un enemigo externo –militarmente menos poderoso que Irán, obvio– al cual atacar, con miras a ganar unos cuantos puntos de respaldo en las encuestas.

Huelga decir que, por muchas razones –de las cuales el narco es apenas un pretexto– México está en el foco del interés geoestratégico de la potencia vecina. Conviene, por lo mismo, mantenernos atentos a un eventual coletazo de la bestia.

RESCOLDOS

¿Rehén o patrón de turno de la CNTE? Un enorme signo de interrogación flota sobre el gobierno federal ante el avivamiento del activismo anual de la disidencia del SNTE. No se sabe si la 4T está usando a la Coordinadora para inhibir genuinos movimientos laborales –y de paso a la obcecada ultraderecha–, o de verdad está siendo rehén de este esta corriente magisterial de alquiler movida desde las sombras. Por lo pronto, la sección 22 ha puesto de nuevo de cabeza a la capital del país con sus marchas y plantones, y el sábado obstaculizó la gira de la Presidenta Sheinbaum en el Istmo de Tehuantepec. ¿Hasta cuándo se consentirán los desafueros de este grupo de negociantes del sindicalismo y la política?

aurelio.contrafuego@hmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

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