CONTRAFUEGO || Narcotráfico, la historia sin fin

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Aurelio Ramos Méndez

Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, fue abatido, pero ni con mucho podría decirse que el narcotráfico y su secuela de atroz violencia y grave deterioro institucional y social serán eliminados. 

Como no lo fueron tras la salida de circulación –muertos o encarcelados– de El CochilocoManuel Salcido, Osiel Cárdenas, Héctor Luis El Güero Palma, Miguel Ángel Félix Gallardo, Joaquín El Chapo Guzmán y Rafael Caro Quintero.

O, del Señor de los Cielos Amado Carrillo, Arturo Beltrán Leyva, Ignacio Nacho Coronel, Ramón Arellano Félix y su clan familiar, Ismael El Mayo Zambada, y tantos otros mega delincuentes del último medio siglo.

Y tampoco lo fueron tras el encarcelamiento de políticos y funcionarios como Raúl Salinas de Gortari, Jesús Gutiérrez Rebollo y Genaro García Luna, que desde la cúspide del poder les dieron protección a cambio de jugosos sobornos –en cada caso lo corroboró la justicia– a los principales cárteles.

Estos personajes del poder público, más los pocos empresarios lavadores de dinero, usufructuarios del rio de oro que representa el tráfico de drogas, son por lo mismo corresponsables del baño de sangre en que se ahoga nuestro país.

Fresco aún el cadáver del temible Mencho, incluso puede afirmarse que los aspirantes a sucederlo no son cuatro, como afirma el secretario de Seguridad Omar García Harfush, sino una larga fila india.

La imaginaria hilera lleva a pensar que es suficiente para la reposición por décadas del liderazgo del Cartel Jalisco Nueva Generación, ya sea en su actual estructura o las sucesivas metamorfosis que pueda experimentar. 

Con el descabezamiento del CJNG no serán eliminados el comercio ni el problema general de las drogas sencillamente porque a la principal potencia hegemónica, Estados Unidos, que en teoría y desde 1971 libra una guerra total y global contra este fenómeno, en realidad no le interesa erradicarlo, ni siquiera por el terrible daño que el consumo de substancias ilícitas le causa a su sociedad.

Si de verdad a EU le interesara acabar con el problema, ya hubiese atendido la recomendación que, ese mismo año y tras la declaración por Richard Nixon de la guerra contra las drogas, hizo el Nobel de Economía Milton Friedman, gurú del neoliberalismo y padre de los Chicago Boys: legalizar las drogas.

Medio siglo después de la propuesta de Friedman, en 2022 la potencia vecina alcanzó el récord de 110 mil muertos por sobredosis al año, dato al cual se deben añadir las cifras de homicidios, tiroteos y de otros muchos delitos relacionados con la genuina calamidad de los estupefacientes.

En México, la guerra declarada por Felipe Calderón y operada por su socio, el capo García Luna, y continuada por Peña Nieto, así como la estrategia con distinto nombre y objetivos más nobles pero idénticos resultados, de López Obrador, ha dejado en dos décadas más de medio millón de muertos.

El deceso del Mencho llenó el ambiente de elucubraciones sobre lo que debe hacerse con objeto de que no suceda lo de siempre. La verdad, no hay nada qué hacer. 

Mientras persista la ilegalidad de las drogas, condición por la cual éstas son caras y dotan a las mafias de inmenso poder económico, capaz de corromper todo lo que tocan, lo único que queda en esta historia sin fin es esperar la exacerbación de la inaudita violencia.

Todo lo cual no significa que conforme a la estrategia vigente la baja de Oseguera Cervantes no haya sido un exitoso golpe del Estado, producto si se quiere de rudas presiones y apoyo de la inteligencia gringa.

No sorprende que desde el periodismo militante de la oposición y más claramente los voceros de grupos políticos acaballados entre el servicio público y la delincuencia, se desprecie al Estado y se regateen méritos al gobierno de la presidenta Sheinbaum.

Botón de muestra puede ser la mentirosa, infamante versión –o, en todo caso, la verdad de veinticuatro quilates, pero ni una sola prueba—propalada por José Carreño Carlón, toda una autoridad del salinato, según la cual al general Ricardo Trevilla Trejo alguien le hizo decir que la operación contra el Mencho demostró la fortaleza del Estado mexicano.

En la jornada de violencia posterior a la captura del capo bastó ver los mapas de México con los puntos bajo control del CJNG para poner en duda la soberanía nacional en vastos territorios del país y “echar por tierra el remate que alguien le encimó a la intervención del secretario de la Defensa, en el sentido de que la jornada sabatina sólo muestra ‘la fortaleza del Estado mexicano’”. 

Eso escribió el pope Pepe, sin decirle a sus lectores quién es ese “alguien”, ni explicarles cómo es que, mansito, el general secretario aceptó leer lo que –según el excolaborador de Salinas– le encimaron a su texto.

Otros salinistas aprovecharon la situación para intentar un acercamiento con el titular de la Sedena, mostrándose falsamente empáticos con él luego de que, atribulado, se le quebró la voz al informar sobre una treintena de militares muertos en el operativo. 

“Cobardes”, les llamó siempre a los delincuentes el general Trevilla, en su memorable comparecencia del lunes en La Mañanera, resaltó un salinista que ha hecho causa de vida de golpear al Peje: “Cobardes los narcos y sicarios. Cobarde el presidente que los empoderó”, añadió.

A renglón seguido y burdamente, pretendió usar al mílite con el argumento de que su dolor le impone a la Presidenta la exigencia de deshacerse de los gobernadores y políticos morenistas a quienes, con ruindad, sin pruebas convincentes, los agentes mediáticos de la oposición les han colgado el sambenito de narcos.

No podía faltar en esta estrategia de golpeteo el primer director de Notimex en tiempos de Salinas, quien a diario, en cada entrega, les sirve a sus audiencias información dizque ultraconfidencial, en realidad retazos de chismes interesados deslizados por agencias del gobierno gringo, jamás corroborados por la realidad. Voladas estrictamente personales. 

Alarmado por el poder ofensivo del CJNG, que él mismo considera inmenso y operado por mercenarios que pelearon en Ucrania, y que ofrece de México la imagen de un país en guerra, hundido en la violencia y el terrorismo, Raymundo Riva Palacio esta vez llamó a la unidad nacional por encima de diferencias ideológicas y políticas.

En modo alguno puede decirse de este decodificador de la realidad nacional que de manera súbita recuperó la noción de patriotismo o que abandonó su condición de vocero oficioso –y quizá regiamente remunerado– de EU. 

Tampoco que buscó honrar el lema “La Patria es primero”, acuñado por su pariente lejano don Vicente Guerrero. Y menos que trató de congraciarse con la 4T. Nada de eso.

No paso de pirómano a bombero este irresponsable columnista de El Financiero. Tras el hipócrita llamado a la unidad se oculta la intención de sabotear el ya cercano Mundial de Futbol, a base de diseminar la idea de que México está en llamas, escenario del cual la oposición obtendría jugosos dividendos políticos y electorales.

Unidad nacional, salvo por un puñado de obcecados opositores, existe y tiene bases sólidas. 

Según los adoradores de las encuestas, la Jefa del Estado tiene 70 por ciento de favorabilidad y 80 de cada cien mexicanos respaldan la ofensiva contra de El Mencho.

¿De dónde entonces la patraña de la indispensable unidad nacional ante un enemigo supuestamente gigantesco e invencible, capaz de disputarle al estado el monopolio de la fuerza? 

BRASAS

Ya está en el Congreso la iniciativa presidencial de reforma electoral, que entre otras cosas implica una considerable poda a los desmesurados recursos que del erario reciben los partidos y un replanteamiento de la representación proporcional.

La oposición, cuyo voto en contra fue anticipado de diversas formas aun antes de conocerse el proyecto, insiste con necedad en que se trata de una reforma orientada a instaurar una dictadura.

Y critica el que la Presidenta Sheinbaum dijo que “si hay partidos que no están de acuerdo, pues que no lo estén”, porque “tienen derecho a no estar de acuerdo”; pero que ella, al presentar una iniciativa sobre este tema, sólo cumple un compromiso asumido en campaña.

Un abismo ético separa esta declaración de la que hizo época con aquello de que a los miembros de la oposición “ni los veo ni los oigo”, pronunciada por un mandatario miope que sólo veía a sus correligionarios, ya fuesen del PRI o del PAN.

Así y todo, ver para creer, a las marionetas de aquel titular del Ejecutivo los escandaliza el democrático reconocimiento de Sheinbaum del cabal derecho a la disidencia.

También en este caso no hay nada qué hacer, salvo esperar que en el debate de diputados y senadores la oposición no le ofrezca al país la enésima muestra de degradación parlamentaria. 

RESCOLDOS

¿Estaría Elon Musk dopado con ketamina, hongos, éxtasis o todo junto y algo más, al haber lanzado por X la infame acusación de que la Presidenta de México está vinculada a narcocárteles y tiene por jefes a capos de las drogas? De ningún modo esta duda es calumniosa. El propio Musk reconoció en 2024 su dependencia de la ketamina y The New York Times lo balconeó con la adicción a las dos otras drogas referidas. Este famoso drogadicto está molesto porque nuestra Jefa de Estado no retoma la guerra al narco. Mala tarde para el machuchón, porque de eso nones. Por más que con la baja del Mencho hay quienes han visto el retorno de Calderón en cuerpo ajeno…

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

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