Aurelio Ramos Méndez
Si en cuatro décadas los partidos Verde (1986) y del Trabajo (1990) han probado su vocación no de poder sino de comparsas, vale inscribir el férreo rechazo de ambos a la iniciativa presidencial de reforma electoral no en firmes convicciones ideológicas y democráticas sino en las más prosaicas exigencias de dinero y prebendas.
Cabe preguntar, de modo más específico: ¿A cuánto ascienden y en cuáles rubros se concentran los contratos de obra o proveeduría que los líderes de esas formaciones buscan obtener del Estado con sus marrullas?
Y, ¿cuántos y cuáles cargos burocráticos, candidaturas a puestos de elección y posiciones políticas en general reclaman, aplicando su dilatada experiencia con la formula extorsiva “no me des, ponme donde hay”?
No son estas presunciones sin fundamento. Está en el ADN de esas y otras formaciones, que en todo este tiempo han pululado, entrando y saliendo a placer de nuestro precario sistema de partidos, siempre con la complicidad de autoridades electorales.
De los Woldenberg, los Ugalde, los Valdés Zurita, los Córdova y otros prohombres convertidos hoy en cruzados, dispuestos a dar la vida por la autonomía y la estructura elefantiásica y costosa del INE y el tribunal electoral.
Del Jefe Diego, Beltrones, Labastida y otros rábulas que junto con la ley han hecho la trampa, beneficiarios directos de la normatividad que ahora se busca cambiar ni siquiera a fondo sino apenas por encimita.
Diego Fernández de Cevallos, decrépito panista que la semana pasada salió de las catacumbas de la política para emprenderla a groserías e insultos en contra de la presidenta Sheinbaum, en patente muestra de desesperación e irrespeto por la opinión ajena.
Partidos que, cual cáncer inextirpable salen del sistema, regresan y hacen metástasis con la complicidad asimismo de quienes, como Morena –todo debe decirse—han comprado a precio de oro sus servicios.
Con la información pública disponible sobre las negociaciones de Palacio Nacional y sus aliados, es un enigma saber cuál será, a la hora de la verdad, la posición definitiva de esos partidos frente a la reforma.
Cualquiera que sea su actitud, la suerte de ambos ya está echada, y no es halagüeña.
De sufragar en bloque a favor, podrán permanecer bajo el toldo de Morena en condición de tolerados, venidos a menos. Procederá en consecuencia una drástica poda de sus beneficios.
Deberá ser así, caso de que la presidenta Sheinbaum y los dirigentes cuatroteístas hayan asimilado la lección: verdes y petistas son poco –o, peor– nada fiables y es mejor mantenerlos a raya.
Los momios no favorecen al guinda. Domina el pronóstico de voto en contra por ambas bancadas. Lo cual, sin embargo, no entraña riesgo alguno para el oficialismo.
Estar en el poder es la forma más llevadera de encarar el eventual fracaso de la reforma. Significa que, en la peor de las hipótesis, en 2027 regirían las reglas con las cuales la 4T conquistó la Presidencia en 2018 y la refrendó en 2024.
En tal caso, verdes y petistas podrían ser acogidos por la anoréxica oposición. No opondrían resistencia porque, de hecho, de eso estarían pidiendo su limosna. Cuatro décadas han decantado su proclividad a irse con el mejor postor, ya sea éste de izquierda o derecha, o del indefinible centro.
Estaría por verse entonces si los ciudadanos, bastante más avispados políticamente que en 2006 y 2012, validan semejante amasiato y consienten que ambos membretes constituyan la máscara de oxígeno que el PRIAN necesita.
Podría darse el caso, por el contrario, de que estas formaciones sean vistas como lastres por el prianismo y también por Movimiento Ciudadano. Cobraría sentido, en tal escenario, la siguiente pregunta:
¿Adónde irán que más valgan los del Verde y del Trabajo, sobre cuyos horizontes, como puede verse, ya penden negros nubarrones, aun sin regir las condiciones para la praxis política contenidas en la iniciativa de reforma electoral presentada por la presidenta Sheinbaum?
Más todavía: ¿Creen de veras sus respectivos líderes que podrían navegar con éxito y por sí solos el proceloso mar de la política electoral o enfilarían directo al desastre?
Los dos partidos, cuyos votos en efecto son imprescindibles para conformar los dos tercios necesarios en el Legislativo para cambiar la Constitución, han estirado la liga más de lo conveniente, hasta el punto de que ahora está en riesgo su existencia misma. Tendrán que convencerse de que nada es para siempre.
No serán los únicos en el desguazadero electoral, donde yacen los restos de incontables empresas electorales avaladas por los incorruptibles IFE e INE, que han enriquecido a sus líderes y empobrecido la democracia.
Cosa de recodar al Partido de la Sociedad Nacionalista, regenteado por Gustavo Riojas Santana, sedicente pariente lejano de Diana Laura Riojas de Colosio, que en tiempos del IFE encabeza por José Woldenberg se alzó con centenares de millones de pesos producto del financiamiento público.
Riojas Santana era el hombre orquesta (presidente, diputado, coordinador parlamentario, representante ante el IFE) en ese partido, genuina banda familiar:
Su esposa diputada y secretaria general del partido, su hijo secretario juvenil y diputado suplente; una hermana –Patricia– diputada federal y delegada en Nuevo León, otra hermana –Leticia– delegada en Coahuila, y los esposos de ambas, más tíos, primos y sobrinos enchufados todos en el presupuesto federal.
Para no hablar del Niño Verde, vástago del fundador del partido dizque ecologista, Jorge González Torres.
O, de Nueva Alianza, el partido de Elba Esther Gordillo, la cacique del SNTE que tuvo por peón en el IFE a Luis Carlos Ugalde.
O de Alianza Social y tantos otros que han disfrutado cuarenta años de impunidad y siguen tan campantes.
BRASAS
“México es el epicentro de violencia de los cárteles”, dijo Trump y puso a brincar en una pata, de pura dicha, a los vendepatrias que anhelan una invasión militar gringa en nuestro suelo.
También dijo que el gobierno de EU “hará lo que sea necesario para defender la seguridad y proteger la seguridad del pueblo estadounidense”, lo cual llevó al paroxismo a esos desnacionalizados, hasta dejarlos catatónicos.
Se entiende que así haya sido. Interpretaron que hacer lo necesario equivale a ¡incursión, ya!, algo que la verdad no parece inminente.
Tratándose de un desquiciado como Trump, claro, puede ocurrir cualquier cosa; pero sería resultado de la condición de pirado del mandamás y delincuente, no de que sean verdad sus insultantes acusaciones.
Hay indicios de que el convicto de 34 delitos y sospechoso de pedofilia dosifica bombardeos internacionales como maniobra distractora, a medida que la lumbre del caso Epstein le llega a los aparejos. Lo habría hecho en Venezuela e Irán y amenaza hacerlo en México.
El pretexto ya es de libreto. Dijo que EU está bajo la “amenaza existencial” de los narcos, tal como el genocida Benjamín Netanyahu pretextó “amenaza existencial” sobre Israel para masacrar iraníes y gazatíes.
Así y todo, hay quienes en nuestra prensa mal disimulan su regocijo por los dichos del gringo loco. El alborozo pudo leerse así en algún medio:
“Avisados estamos de una intervención terrestre del Ejército de Estados Unidos a México para tomar el control de algunos puertos y aeropuertos clave”. Y, “si el gobierno mexicano no hace la tarea, y pronto, la hará Estados Unidos”. ¡Hurra!
Imbuye confianza el que nuestro gobierno está en buenas manos y que Trump pudo corroborarlo: “Le dije: ‘Presidenta, déjenme erradicar a los cárteles’. Y ella respondió: no, no, no”. ¡Bien hecho!
RESCOLDOS
Este 8M el gobernador de San Luis Potosí pudo presumir de que en su estado ha mejorado la situación de la mujer. De su mujer, claro. En el marco del Dia Internacional de la Mujer la senadora Ruth González Silva, dijo estar lista para suceder en el gobierno a su marido, Ricardo Gallardo. Y él declaró que, en lo tocante a la reforma electoral, acatará la línea del Verde, partido suyo y de su cónyuge. Más claro no canta un gallo: La postulación de González Silva es una de las varias armas de chantaje de los ecologistas a Morena.
aurelio.contrafuego@gmail.com
————————————————
Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista.


