Carlos R. Aguilar Jiménez
Hace unos días se inauguró el mundial de futbol en el estadio que, en su fundación, tuvo el nombre de Azteca y desde entonces se ha intentado cambiar, quedándose siempre en la opinión pública el nombre original, no obstante, las distintas denominaciones que se han intentado, imponer, el nombre de: “Estadio Azteca” se sigue utilizando, aunque hoy su nombre oficial sea de un banco, y durante el mundial sea “Estadio Ciudad de México”, lo cierto es que Azteca es un nombre de triste, cruel, despiadada y brutal historia.
Antes de que llegaran al valle del actual México, en la zona vivían pobladores que cruzaron el estrecho de Bering hace doce mil años y al avanzar al sur en busca de tierras prósperas o prometidas, los primeros en llegar se instalaron en la región, concentrando pobladores provenientes de diversas regiones, construyendo una civilización neolítica que únicamente utilizaba madera, hueso y pieles, sin metalurgia, vidrio y toda la tecnología que en la misma época ya se tenía en Eurasia.
Tiempo después, otros pueblos salvajes de cazadores recolectores que no tenían nada que perder, llegaron del norte al hoy valle de México y, luego de establecerse en algunos de los islotes, rodeados de pobladores que habían llegado antes, con el transcurso del tiempo lograron imponerse, conquistar y someter a sus vecinos, fundando la civilización mexica o azteca, que se caracterizó por su crueldad y brutalidad al capturar y matar a miles de pobladores vecinos para desollarlos, extraerles el corazón y en sacrificio ofrendárselo a Tonatiuh aun sanguinolento y palpitante. Hace unos años se descubrió el Huey Tzompantli con miles de cabezas decapitadas
Al margen de la historia oficial con la que nos han adoctrinado desde la escuela primaria y después, lo que historiográficamente es un hecho, fueron los cientos de miles de muertos a quienes extraían el corazón o desollaban, además de exigir abusivos tributos a todos los pueblos que conquistaban y sometían, siendo los Aztecas, por lo que hoy sabemos, incluso perores que los nazis con los judíos o Stalin con su pueblo, por lo que debiera ser política, ética e incluso religiosa y nacionalmente incorrecto, que el estadio y todo lo que lleve el nombre de azteca se utilice, como se elimina y condena todo lo nazi o soviético.
Hernán Cortes encontró apoyo y alianzas con todos los pueblos sometidos por los aztecas, de tal forma que apenas unos 500 europeos y con la colaboración de cientos de miles de habitantes inconformes con el imperio azteca, al ver la oportunidad, apoyados por Cortes con su avanzada tecnología, estrategias de guerra, alfabeto, pólvora, caballos, armaduras e incontables cosas desconocidas para ellos, para liberarse del sometimiento, en alianza lograron la caída del cruel y bestial imperio Azteca, consiguiendo la caída de Tenochtitlan y en consecuencia, quitar el infame nombre de Estadio Azteca es correcto, porque sería como si el Estadio de Berlín tuviera por nombre: Estadio Nazi o Hitler.
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