Calder贸n: el pa铆s, a merced de sus caprichos

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Adri谩n Ortiz Romero Cuevas

Nuevamente, el pa铆s se enfrenta a una importante crisis de credibilidad respecto a sus instituciones pol铆ticas y democr谩ticas. El gobierno federal, al enfrentar sus responsabilidades de Estado, puso sobre la mesa de las negociaciones diversos asuntos que no s贸lo revelan su falta de compromiso con el pa铆s, sino tambi茅n que la agenda personal del presidente Felipe Calder贸n, y sus intereses pol铆ticos, se encuentran por encima de las necesidades y urgencias de la naci贸n. Tal parece que, como en anta帽o, se pretende que la decisi贸n, y el capricho presidencial, sean el eje de movimiento de los hilos del poder y la pol铆tica electoral en el pa铆s.

En los 煤ltimos a帽os, la pr谩ctica pol铆tica en M茅xico no s贸lo ha cambiado, sino que ha sufrido modificaciones sustanciales. Durante el largo reinado del Partido Revolucionario Institucional en el poder presidencial, se pas贸 del m谩s absoluto dominio del poder presidencial 鈥攑or encima de los poderes constituidos y los f谩cticos鈥 al ejercicio de un poder m谩s o menos equilibrado, que abri贸 las posibilidades serias de debate y oposici贸n al otrora poder omn铆modo del presidente en turno.

A diferencia de otros pa铆ses, que a mediados del siglo XX transitaron de gobiernos emanados de procesos m谩s o menos democr谩ticos, y luego se consolidaron dictaduras, para finalmente ser derrocadas en su mayor铆a por la fuerza y el accionar de grupos armados, en M茅xico luego de la Revoluci贸n se vivi贸 un proceso pacificador y estabilizador, que no por ello se tradujo en una pr谩ctica democr谩tica.

A diferencia de nuestros vecinos latinoamericanos, aqu铆 el proceso de democratizaci贸n del poder comenz贸 a darse en un marco de paz, hasta llegar a la situaci贸n actual. S贸lo que en este punto, m谩s bien parece que el devenir democr谩tico del pa铆s comienza a padecer un estancamiento y ciertos visos de regresi贸n al pasado. Esto lo demuestra la aberrante pr谩ctica pol铆tica que est谩 habiendo en el pa铆s, y que en buena medida ha sido impulsada y solventada por dos de las fuerzas nacionales m谩s importantes, pero sobre todo por el mism铆simo Presidente de la Rep煤blica.

驴A qu茅 nos referimos? A que no s贸lo de ahora, sino en todo lo que va de la presente administraci贸n en el gobierno federal, la agenda electoral es la que ha marcado los tiempos y los ritmos en cuanto a la aplicaci贸n de la ley, la celebraci贸n de pactos e incluso la gobernabilidad del pa铆s. Luego de 2006, todos los comicios importantes han estado marcados por un intervencionismo nocivo por parte del gobierno de la Rep煤blica, que utiliza sus recursos y sus medios legales para influir en las decisiones que s贸lo deber铆an tener cabida en la democracia.

LEGITIMIDAD MINADA

El presidente Felipe Calder贸n Hinojosa asumi贸 su gobierno en medio de un creciente clima de riesgos. Tal situaci贸n poco ten铆a que ver con los problemas actuales, y m谩s bien se asemejaba a una crisis institucional del sistema democr谩tico. Habiendo ganado la Presidencia de la Rep煤blica por un margen que ni siquiera rebas贸 un punto porcentual, la legitimidad fue una de sus primeras preocupaciones. 脡sta trat贸 de obtenerse a trav茅s de los golpes de tim贸n y las demostraciones contundentes de que en M茅xico hab铆a gobierno y que 茅ste har铆a valer la ley y el orden por encima de cualquier inter茅s o presi贸n de grupos o fuerzas pol铆ticas.

Mal que bien, el gobierno de Calder贸n supo sortear esos primeros retos. En su primer a帽o de gesti贸n consigui贸 incrementar sus m谩rgenes de aprobaci贸n, y las nutridas protestas por los resultados electorales se vinieron apagando paulatinamente. Andr茅s Manuel L贸pez Obrador, en este sentido, contribuy贸 en mucho a la disminuci贸n de la fuerza de su movimiento. Y los pactos con el Partido Revolucionario Institucional permitieron al presidente Calder贸n sortear algunos de los m谩s importantes diques a los que se enfrent贸 en el gobierno.

Desde los frentes priista, perredista e incluso panista, se pensaba que la solidificaci贸n de los acuerdos traer铆a como resultado una gobernabilidad m谩s pareja para todos. Parecer铆a, en aquellos momentos, que el PRI encontr贸 en el PAN a un gobierno aliado con el que tratar铆an de caminar juntos para detener el avance de una izquierda entonces radicalizada que conduc铆a el ex candidato L贸pez Obrador.

Todo el panorama cambi贸 el d铆a de los llamados comicios federales intermedios. En aquel momento, el Revolucionario Institucional, que era la tercera fuerza pol铆tica en el Congreso de la Uni贸n, casi logra ganar la mayor铆a absoluta de las curules en la C谩mara de Diputados. Acci贸n Nacional, que en 2006 se hab铆a alzado como la primera fuerza, cay贸 al segundo esca帽o, y el PRD tambi茅n perdi贸 posiciones para colocarse como la tercera fuerza.

Cuando eso ocurri贸, qued贸 claro que para el PAN, ahora el enemigo a vencer ostentaba un escudo con los tres colores de la bandera nacional; que el PRD tendr铆a necesariamente que dejar de ser su enemigo para convertirse en su aliado, y que el dique se tendr铆a que construir para detener al priista que pretendiera disputar la presidencia de la Rep煤blica al candidato del presidente Felipe Calder贸n.

No obstante, en esta recomposici贸n de fuerzas e intereses, el PAN ya hab铆a hecho de las suyas durante la campa帽a. El maridaje con el priismo lo termin贸 ante el resultado de los comicios. Pero mientras, ya hab铆a enrarecido el panorama con sendas estrategias de hostigamiento a priistas y perredistas en las entidades federativas.

HOSTIGAMIENTO

Apenas unas cuantas semanas antes de los comicios federales de 2009, la Procuradur铆a General de la Rep煤blica consign贸 una treintena de expedientes judiciales abiertos por investigaciones relacionadas con delincuencia organizada, que devinieron en la detenci贸n de igual n煤mero de autoridades municipales y funcionarios estatales del estado de Michoac谩n.

Aunque se estableci贸 formalmente que las detenciones eran resultado de investigaciones, de inmediato todo esto dej贸 ver que la tendencia era claramente electoral: el gobierno de la Rep煤blica, trataba de ayudar a los candidatos del Partido Acci贸n Nacional a trav茅s de una campa帽a negativa en la que se utiliz贸 la actuaci贸n de las instancias ministeriales y judiciales. Y lo peor: tal estrategia no funcion贸. En los comicios, los perredistas fueron fustigados por las estrategias panistas, pero 茅stas beneficiaron al priismo, no a los azules. Y de todos modos, por un capricho que pretend铆a consolidar el poder en la figura del presidente, el pa铆s se vio envuelto en un indecoroso esc谩ndalo de persecuci贸n judicial por consigna, y por motivos distintos a los de la justicia.

PRI-PAN: MAL Y DE MALAS

Una vez erigidos en primera fuerza pol铆tica, los priistas presionaron al gobierno federal para que el ejercicio del poder fuera compartido y acorde a su representaci贸n legislativa. Ante los efectos de la crisis econ贸mica, el gobierno determin贸 impulsar un alza de impuestos para solventar los faltantes en el gasto p煤blico. Tal incremento, necesariamente tendr铆a que ser aprobado en el Congreso, por una mayor铆a que el PAN no ten铆a.

驴Qu茅 hicieron? Pactar con el PRI. 脡ste partido, que tambi茅n antepuso la agenda electoral a la de los asuntos de Estado, puso como condici贸n que el panismo no erigiera alianzas electorales en las entidades federativas de las que los diputados priistas apoyar铆an el incremento de impuestos. Este acuerdo se firm贸 verbalmente entre el Secretario de Gobernaci贸n y varios gobernadores priistas, y por escrito ante los representantes del gobernador Enrique Pe帽a Nieto.

驴Qu茅 ocurri贸 entonces? Que el priismo impuls贸 un incremento al Impuesto al Valor Agregado, que dio los recursos frescos que necesitaba el gobierno federal. Y el PAN, previsiblemente, habr铆a de respetar las abstenciones a las que se comprometi贸. S贸lo que hubo un inconveniente: los azules siguieron adelante en su intenci贸n de coaligarse con las fuerzas de izquierda en las entidades federativas en las que habr谩 comicios en el presente a帽o. Esto termin贸 de corromper una relaci贸n ya de por s铆 tensa, y finalmente estallaron las acusaciones y las descalificaciones que, de nuevo, tuvieron como punto de origen el capricho y los incumplimientos del Presidente.

PRESIDENTE CAPRICHOSO

Felipe Calder贸n se ha impuesto a las circunstancias, en sus decisiones. Si sab铆a de los efectos del quebranto del acuerdo con el priismo, era previsible que tambi茅n asumiera las consecuencias. S贸lo que hoy 茅l llama a un entendimiento y conciliaci贸n que su gobierno y su partido mismos no fomentaron.

La nueva crisis en la que est谩 sumido el pa铆s tiene que ver con la desmoralizaci贸n total de la pol铆tica, y el predominio de los intereses de grupo respecto a los asuntos que son prioridad para la naci贸n. Tal pareciera que la ruptura de acuerdos y el choque impulsivo por motivos electorales, se est谩n convirtiendo en las constantes de este gobierno federal, que cada vez busca con m谩s desesperaci贸n las fuentes de poder que no puede obtener por la v铆a democr谩tica.

Es cierto que en las guerras de poder todo se vale. Sin embargo, es aberrante que la agenda nacional est茅 hoy condicionada a los designios de un solo hombre, y que por la contraparte est茅 tambi茅n adherida al calendario electoral de las fuerzas pol铆ticas. Por eso M茅xico tiene pocas posibilidades de avanzar. Porque los hombres de Estado escasean, y los hombres de partido abundan. Bien dicen, ante ello, que los llamados 鈥減ol铆ticos profesionales鈥 en los 煤ltimos a帽os le han hecho mucho da帽o al pa铆s.

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