Transici贸n: 驴asunto de leyes o de personas?

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+ Las reformas sin cambios personales, equivalen a nada

Tienen raz贸n todos aquellos que, comenzando por el mismo gobernador Gabino Cu茅 Monteagudo, hoy aseguran que la transici贸n democr谩tica en Oaxaca no ocurrir谩 de la noche a la ma帽ana. Sin embargo, m谩s all谩 de esa afirmaci贸n incuestionable habr铆a que comenzar a pensar con seriedad qu茅 conlleva la tantas veces mentada 鈥渢ransici贸n鈥, y qu茅 es lo que todos 鈥攊ndependientemente de los partidismos, los intereses de grupo y las ambiciones personales鈥 debemos aportar para que ese cambio de fondo ocurra.

El asunto no es menor. Porque hoy m谩s que nunca deb铆amos analizar con mayor detenimiento qu茅 es lo que realmente se necesita para que ello ocurra. En un primer momento nos vendieron la idea de que votando por una opci贸n diferente lograr铆amos la transici贸n. Luego se nos dijo que con una 鈥渓impia鈥 de funcionarios del anterior r茅gimen se lograr铆an avances.

Desde hace un par de meses, se nos ha querido incrustar la idea de que con las reformas constitucionales la democracia llegar谩. Y ayer, al cumplirse los primeros 111 d铆as de gobierno, se nos asegur贸 a los oaxaque帽os que el cambio ocurrir谩 luego de que ese acumulado de factores lleve un ritmo sostenido de cuando menos 25 a帽os. Es evidente que, frente a todo eso, lo que resulta es un peligroso descuido del discurso de cambio por parte de quienes ya se vieron beneficiados de 茅l, al haber accedido al poder estatal. 驴Por qu茅?

Porque, de entrada, lo que ya es hoy claramente perceptible es la contradicci贸n entre el discurso del cambio profundo a partir de la alternancia, y los se帽alamientos actuales respecto a que toda evoluci贸n debe llevar un curso sostenido de cuando menos dos d茅cadas. Aunque esencialmente tienen raz贸n al aceptar que los cambios no pueden ser tan abruptos 鈥攜 que ni siquiera lo pueden ser tanto a煤n cuando 茅stos se logran a trav茅s de la v铆a armada鈥, lo que tambi茅n es visible, es que ellos est谩n jugando con fuego al no poder sostener 鈥攏i ret贸ricamente鈥 lo que machaconamente dijeron que lograr铆an al haber alternancia de partidos.

Y, en este sentido, habr铆a que puntualizar bien lo que aqu铆 se dice: no se trata de que sostengan promesas que hoy visiblemente son imposibles de cumplir en el corto plazo. Pero tampoco se trata de que r谩pidamente se caiga en esta actitud de des谩nimo, frente a lo que dijeron que conseguir铆an. Ante tales contradicciones, o en su momento no sab铆an de lo que hablaban al prometer la transici贸n en seis a帽os, o deliberadamente vertieron esas promesas irrealizables s贸lo para captar la confianza y el voto de los electores.

Por todo eso, hoy lo primero que tendr铆a que ocurrir en quienes tienen en sus manos al Gobierno del Estado, es que abandonaran esa actitud de pasmo y descontrol que, independientemente de la causa, denotan en su actuaci贸n como servidores p煤blicos. Es cierto que el r茅gimen anterior pudo haber dejado hecho un desastre la administraci贸n. Pero tambi茅n lo es que el pueblo de Oaxaca los eligi贸 para trabajar y hacer mejor las cosas, adem谩s de ajustar cuentas con los corruptos, pero no para s贸lo responsabilizar a sus antecesores por las cosas que ellos no tienen capacidad de resolver.

Y junto a eso, deb铆an enfocar sus actitudes en otras rutas que denotaran que si bien los cambios de fondo no llegar谩n de la noche a la ma帽ana, ellos s铆 sentar谩n bases s贸lidas para que la transici贸n comience con una inquebrantable decisi贸n por cambiar las actitudes y las pr谩cticas de poder.

 

LEY: CAUSA Y EFECTO

Se帽alan los te贸ricos de las ciencias sociales, que el poder pol铆tico s贸lo puede ser ejercido en lo que ellos denominan como 鈥渦na sociedad estatal鈥. Esa sociedad estatal, es la que dicen que existe cuando un grupo de ciudadanos convive regido por la ley, bajo el imperio de un Estado soberano, que ejerce sus funciones a trav茅s de un gobierno conformado por un grupo especializado de funcionarios.

En todo esto, el poder pol铆tico no radica s贸lo en la capacidad que tienen esos funcionarios de hacer que los dem谩s cumplan con las normas que marca el Estado para cumplir sus aspiraciones de lograr el bien para todos, sino tambi茅n en la disposici贸n y entendimiento que tienen los ciudadanos para acatar espont谩nea y voluntariamente la ley, y para hacer notorio el respeto y las coincidencias que tienen con el Estado respecto a alcanzar el bien com煤n.

驴Por qu茅 decir lo anterior? Porque en Oaxaca deb铆a quedar claro que a煤n con nuestros errores y deficiencias, no vivimos en una sociedad 鈥減reestatal鈥 y mucho menos los ciudadanos somos ajenos al cumplimiento de los fines del Estado. En raz贸n de ello, los cambios de fondo deb铆an partir no solamente de que se modifique una ley, o que se despida del sector p煤blico a un grupo de funcionarios presuntamente corruptos. La transformaci贸n real vendr谩 cuando quede constatado que existe voluntad com煤n por cambiar las cosas, y se manifiesten firmemente las coincidencias que existan entre quienes detentar el poder y los ciudadanos.

En todo esto, si alguien ya dio muestra clara y contundente de querer cambios y hacer algo para lograrlo, fuimos quienes estamos del lado de la ciudadan铆a oaxaque帽a. Lo aceptemos o no, nos guste o no, o lo celebremos o no, la mayor铆a de nosotros los ciudadanos vot贸 por un cambio, al que ahora se debe corresponder rec铆procamente desde el sector p煤blico.

Creer que la transici贸n llegar谩 con una reforma constitucional es poco m谩s que rid铆culo. Incluso no habiendo un solo cambio a las normas legales, puede hacerse mucho si existe la voluntad y el compromiso suficiente para lograrlo. Lo mismo ocurre con las 鈥渓impias鈥 y las persecuciones que est谩n en puertas. Esas s贸lo servir谩n para ajustar cuentas entre grupos de poder, pero no para generar modificaciones de fondo.

 

CAMBIOS, INDIVIDUALES

Todo eso deber铆a comenzar a quedar claro. En general, los oaxaque帽os deb铆amos comenzar a entender que los cambios deben comenzar a partir de uno, y no seguir esperando a que los dem谩s cambien para que entonces actuemos en consecuencia. Si el gobierno sigue esperando qui茅n sabe qu茅 para sostener sus promesas, y si la oposici贸n se instala en esa actitud maniquea de que antes todo estuvo bien y ahora todo est谩 mal, entonces no podremos esperar mucho. Mientras no asumamos la parte de responsabilidad que nos corresponde, y sigamos viendo siempre al de al lado como el responsable de todo, entonces seguiremos instalados en este c铆rculo vicioso que nos ha dejado de todo, menos algo bueno para nuestra sociedad.

 

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