Noticia para el país: Oaxaca sí existe

+ Sólo protestan cuando presionan a ellos

Hoy que el magisterio oaxaqueño y de otras entidades tiene bajo asedio a la capital del país, todos “descubren” los métodos duros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, para hacerse presentes. En ese contexto, desde nuestra entidad deberíamos darle, al gobierno federal y a toda la Federación, la “noticia” de que Oaxaca sí existe y que eso de lo que tanto se alarman, siempre ha pasado en este estado olvidado por todos, y dejado hasta de la ley.
En efecto, este es hoy el escenario de la Ciudad de México: Los legisladores sesionando en un centro de convenciones. El Zócalo tomado y el Palacio Nacional acosado por el magisterio. Cientos de miles de ciudadanos afectados en sus actividades laborales. Cientos, seguramente miles de millones de pesos en costos. El aeropuerto internacional de la capital del país, casi secuestrado. Maestros asediando a televisoras y radiodifusoras para exigirles espacio. Y, como Espada de Damocles, pendiendo sobre la capital de la República la amenaza de que, ante cualquier oposición o intento de acción policiaca, los maestros darán la pauta para la ingobernabilidad, para la revuelta y para las acciones de sabotaje.
Ese escenario, es cierto, es aterrador… pero nadie puede decir que es algo desconocido para nuestro país. En ese sentido, hace algunas décadas, cuando hubo la amenaza de que las protestas estudiantiles se desbordaran y cayeran en el cuestionamiento franco a la autoridad o a la ley en la Ciudad de México, se aplicó la fuerza del Estado al grado de la represión brutal. Ese “fantasma”, es lo que ha impedido que la capital de la República se convierta en ese foco de insurrección que, aunque nadie lo reconoce, sí son hoy en día algunas entidades alejadas del centro del país, como lo es Oaxaca.
Por eso nadie debería asustarse de lo que pasa en la capital del país, y más bien deberían asumir que eso es un reflejo de todo lo que cada año ocurre en Oaxaca, ante el desinterés y la indolencia de todos los que ven a Oaxaca como una tierra aparte, y no como una entidad igual de importante que todas las demás en México, y que por ende necesita de forma apremiante de la atención tanto de la Federación, como de todas las entidades de la República.
Y es que, como hemos insistido en este espacio, en Oaxaca ya nadie se asusta por acciones de protesta como las que ocurren hoy en la capital del país, y tampoco lo haríamos si el magisterio tomara medidas aún más radicales, porque a la luz de las experiencias locales, las protestas pueden aún subir mucho de tono sin que, en el fondo, nada se altere. Aquí en la Verde Antequera, por ejemplo, es un tema que sí provoca enojo, pero que para efectos prácticos es casi irrelevante, es la toma del zócalo citadino y la instalación de un plantón masivo por parte del magisterio, que abarca más de cuarenta cuadras del primer cuadro del Centro Histórico de la capital oaxaqueña, y que deja sin clases a más de un millón 300 mil niños y jóvenes que acuden a escuelas públicas.
Del mismo modo, en Oaxaca nadie se asusta ya —y más bien es tomado con la tolerancia que sólo da la desesperanza de saber que nada puede hacerse en contra—, cuando el magisterio de la Sección 22 decide obstruir el trabajo gubernamental ante la toma de sus sedes, ya sea la Cámara de Diputados, o los complejos administrativos que albergan a los Poderes Ejecutivo y Judicial del Estado.
Lejos de asustarse, esa es la razón por la que todos los funcionarios oaxaqueños —todos, hasta los de niveles jerárquicos inferiores— cuenten con “oficinas alternas” para ir a refugiarse cuando sus sedes principales son ocupadas por maestros, por luchadores sociales, por campesinos o por quien sea que simplemente, en la exigencia de un satisfactor, decide obstruir el espacio y la actividad pública en el Estado.

FLAGELOS CONOCIDOS
No nos ufanamos de ser “experimentados” en el padecimiento de las protestas de grupos como el magisterio. Más bien, el sentimiento que queda es el de la doble vergüenza no sólo por haber permitido que todo eso ocurriera libremente bajo la figura de la tolerancia y del “estado de Derecho”, sino también porque en todo este tiempo Oaxaca ha sido algo así como un “territorio aparte” del resto del país. Aquí la legalidad ha sido puesta en entredicho a cada momento. Y aún ni ante los fuertes llamados de atención que fueron para todos los hechos del 2006, hubo voces responsables, de Estado, que tuvieran la determinación o la capacidad de hacer algo porque las cosas cambiaran.
En 2006 el magisterio desplegó, en Oaxaca, todas las tácticas que hoy está poniendo en marcha en la capital del país. Quizá no existe una numeralia exacta de todas las obstrucciones que realizaron en ese año. Pero si hacemos una revisión hemerográfica seguramente encontraríamos que fueron docenas de días los que el magisterio mantuvo aquí la toma del aeropuerto citadino, así como de otros puntos de concentración de medios de comunicación.
Si eso lo trasladamos a la actividad pública, podremos corroborar que fueron meses, sí, meses, los que el magisterio tuvo tomada la sede del Poder Legislativo, y otro montón de tiempo el que tuvo paralizada la gran mayoría de la actividad pública administrativa y judicial en la capital del Estado. Por eso, a nosotros los oaxaqueños lejos de causarnos sorpresa que hoy los maestros vayan a la Ciudad de México a emprender esas protestas que ya saben realizar, lo que nos sorprende es que aún frente a los llamados de atención, y la alerta que han sido en sí mismos los últimos años de acciones de protesta magisterial cada vez más radicalizada, nadie en el gobierno federal, nadie, parezca haberse dado cuenta que todo eso se estaba gestando, y que a la menor provocación eso mismo ocurriría en la capital del país, o cualquier otro en el que necesitaran concentrarse los maestros de Oaxaca.

TÁCTICAS GUERRILLERAS
Ahora, otro de los temas que parece sorprender a todos en la capital del país son las “tácticas guerrilleras” que puede emprender el magisterio para seguir protestando. ¿Eso es nuevo? Por favor: en Oaxaca las ensayaron, en tiempo real, durante meses. ¿O qué la toma de medios informativos, las barricadas, los bloqueos intermitentes, la brigada móvil, la comunicación por cohetones y las tácticas de defensa y resistencia ante las acciones policiacas fueron una casualidad? Todo eso estuvo siempre a la vista de todos. Que no lo hayan querido ver, y ahora se hagan los sorprendidos, es distinto.