Oaxaca: el eslab贸n olvidado del federalismo y la recentralizaci贸n

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Aqu铆 no hay hegemon铆a local ni nacional: s贸lo vac铆o

Es preocupante que Oaxaca sea la excepci贸n en el proceso de democratizaci贸n y fortalecimiento de las entidades federativas, y que lo sea tambi茅n frente a la decisi贸n pragm谩tica de re centralizar el poder desde la Federaci贸n. Esto es algo que va de lo curioso a lo preocupante, pues el vac铆o que existe frente al atropellado proceso de armonizaci贸n de la legislaci贸n educativa, deja ver que en el gobierno federal nadie est谩 preocupado ni por rescatar a Oaxaca ni por abrirle una puerta alternativa a la democratizaci贸n de sus decisiones. Aqu铆 s贸lo queda el vac铆o, y eso se traduce en que a nadie le importa lo que ocurra en nuestro estado.
En efecto, en la entidad ocurre un desastre respecto a la armonizaci贸n de las legislaciones local y federal en el 谩mbito educativo. La raz贸n es simple: la Secci贸n 22 del SNTE tiene un poder desproporcionado frente a los Poderes Ejecutivo y Legislativo local, que no encuentran c贸mo sobreponerse a las presiones del sindicato magisterial. Esta cuesti贸n se agrava porque el gobierno federal 鈥攓ue es el beneficiario de la reforma, porque es quien arrebata atribuciones a los estados y las concentra para ejercerlas 茅l鈥 no ha demostrado la menor intenci贸n o inter茅s de intervenir para darle cauce a este proceso.
Esta situaci贸n constituye o una paradoja del proceso de recentralizaci贸n de poder por parte de la Federaci贸n, o por lo menos un signo claro de que simplemente es Oaxaca quien no le importa al gobierno federal. 驴Por qu茅? Porque desde fueron planteadas las principales reformas estructurales del presidente Enrique Pe帽a Nieto, se apreci贸 que todas ten铆an una intenci贸n centralizadora, o re centralizadora. Es decir, que el 谩mbito federal le quitar铆a facultades o zonas de competencia a los estados y municipios, para ser 茅l quien los supliera en su ejercicio.
En ese sentido, ser铆a una paradoja que frente a todo el planteamiento de reformas de corte centralizador que han venido haciendo los poderes federales en el pa铆s, y en cuya c煤spide se encuentra la reforma educativa, la federaci贸n simplemente claudicara frente a Oaxaca. Eso ser铆a tanto como aceptar que su poder concentrador en realidad est谩 diluido, y que es mucho m谩s relativo de lo que hoy parece, adem谩s de que entonces los estados de la Rep煤blica f谩cilmente se podr铆an rebelar 鈥攃omo parece que lo est谩 haciendo Oaxaca, con poderes f谩cticos sometiendo a los poderes constitucionales鈥 a las decisiones federales en los temas que est谩 centralizando.
La otra situaci贸n que es igual de grave, es que a la federaci贸n simplemente no le importe Oaxaca. Esto ser铆a algo grav铆simo 鈥攜 posible鈥 porque entonces lo que estar铆amos viendo es la apertura de un espacio de total vac铆o, en el que ni opera la democracia propia de las entidades federativas, ni opera la centralizaci贸n 鈥攖omados 茅stos los dos extremos naturales de una situaci贸n como 茅sta鈥 que en los 煤ltimos tiempos ha intentado reimplantar la federaci贸n, como una forma de fortalecer al Presidente en detrimento del poder de decisi贸n de las entidades federativas, los gobernadores y los congresos locales.

OAXACA, EN EL LIMBO
Hace unos d铆as el jurista Diego Valad茅s explicaba, en las p谩ginas del diario Reforma (24.06.2014, p谩gina 12), el panorama actual del federalismo centralizador en nuestro pa铆s. A partir de eso podemos deducir la extra帽a relaci贸n que tiene Oaxaca con ese nuevo panorama pol铆tico del pa铆s. 鈥淓n M茅xico el sistema federal 鈥攁firmaba Valad茅s鈥 se planteo虂 para atenuar la tradici贸n centralizadora virreinal pero sin construir un sistema democr谩tico que impidiera la formaci贸n de dictaduras y cacicazgos. El r谩pido ascenso de figuras dominantes locales se tradujo en una tensi贸n creciente entre gobernadores y presidentes en la que 茅stos acabaron por dominar la escena. El federalismo mexicano, por ende, no fue un instrumento para el control de los presidentes, sino un veh铆culo para el control por los presidentes. Durante la hegemon铆a de partido esos mecanismos se acentuaron con la postulaci贸n vertical de los candidatos a los gobiernos estatales y, si algo fallaba, se echaba mano de la llamada desaparici贸n de poderes (鈥) Cuando esa hegemon铆a llego虂 a su fin, la democracia de baja intensidad y el proceso centralizador entraron en sinergia. La reforma constitucional se convirti贸 en el procedimiento sustitutivo para ensanchar las facultades federales y estrechar las locales. En lugar de una soluci贸n local democr谩tica para contar con gobernadores responsables y controlados, se ha optado por el ox铆moron constitucional de un peculiar federalismo centralizado鈥.
Frente a ese panorama, es claro que Oaxaca est谩 en el limbo. Esto por dos razones: primera, porque al menos en el caso de nuestro estado, las reformas nacionales no han reflejado la intenci贸n del gobierno federal de asumirse claramente como nuevo depositario de esas facultades, y por ende incidir en nuestro estado para que sus determinaciones se cumplan; y segunda, porque si ese primer escenario no se da, tampoco se ve que los poderes locales tengan una intenci贸n o capacidad real para darse un ordenamiento alternativo o una forma distinta de determinaci贸n frente a las obligaciones que le impone el 谩mbito federal.
Por eso el panorama es desolador: Oaxaca se encuentra en una zona de vac铆o, en el que la federaci贸n no est谩 preocupada por hacer valer ninguna de sus determinaciones. Simplemente es sorda a lo que aqu铆 ocurre y, seg煤n parece, tampoco tiene ning煤n inter茅s en invertir algo de su capital pol铆tico, o atenci贸n, para resolver un problema que tampoco se encuentra en su palestra de prioridades. A la federaci贸n, pues, parece darle lo mismo lo que pase en Oaxaca, independientemente de si se aplica o no la reforma educativa, o de si se lleva o no bien a cabo el proceso de armonizaci贸n de la legislaci贸n de la materia.

PODERES LOCALES,
CODICIOSOS Y SOMETIDOS
Y luego lo que ocurre en el 谩mbito local es tambi茅n cr铆tico: los poderes locales Ejecutivo y Legislativo no tienen capacidad para enfrentar a la Secci贸n 22, y prefieren aliarse a 茅l para ver si en la revuelta ganan algo 鈥攃uando menos unos pesos. Estamos en el escenario inaudito de que la Secci贸n 22 del SNTE, un poder f谩ctico, est谩 expulsando a los poderes formales de la discusi贸n de una iniciativa de ley que s贸lo los poderes del Estado deben hacer, discutir y aprobar. Aqu铆 no hay ninguna democracia, ni forma alternativa, ni orden, ni nada. Aqu铆, pues, en palabras de Valad茅s no hay ni federalismo centralizador, ni democracia de baja intensidad por parte de los poderes locales.

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