Debe preocuparnos, que siete de cada diez no se identifique con reelegibles

Pleno Vacio
+ Legisladores sin respaldo ciudadano: su futuro político está cancelado

Hay dos variables que los actuales candidatos deberían estar tomando en cuenta, hoy que pretenden llegar al Congreso federal con base en mentiras, demagogia, propuestas desorbitadas y desapego ciudadano, y sólo apoyados por los capitales electorales de sus partidos. Primera, que esta será la primera ocasión en la que quienes resulten electos como Legisladores serán reelegibles de forma inmediata. Y segunda, que hoy más que nunca la ciudadanía no se siente identificada con ellos. Ese es un coctel venenoso para cualquier político que no esté consciente y dispuesto a cambiar de fondo su forma de interactuar con sus electores.

En efecto, de acuerdo con la reforma al artículo 59 de la Constitución de la República, publicada en el Diario Oficial de la Federación de fecha 10 de febrero de 2014, los Senadores podrán ser ahora electos hasta por dos periodos consecutivos, y los Diputados al Congreso de la Unión hasta por cuatro periodos consecutivo. Esto es, en término simples, que por virtud de esa reforma, los diputados federales electos en los comicios del próximo siete de junio ya podrán aspirar, en el proceso electoral de 2018, a buscar una segunda postulación por parte de su partido para tratar de repetir en el cargo.

Este es un primer tema que los candidatos actuales no registran. En los últimos días, en este espacio hemos hecho un recuento somero de la forma tan irresponsable en la que los propios abanderados asumen su deber de construir propuestas serias e identidad con los ciudadanos, a partir no de la compra del voto sino del convencimiento de un proyecto legislativo, o incluso de un esquema político.

De hecho, todos están decididos a hacer campaña según los métodos tradicionales, y para eso han echado de las estrategias ampliamente conocidas, como la de ir a tratar de convencer a partir de dádivas o de la compra del voto, o de tratar de generar identidad con los ciudadanos a partir de frases jocosas, canciones, jingles o mensajes que no tienen ni pies ni cabeza como un posible planteamiento serio de por qué, y para qué, se pretende ser legislador federal.

Lo que no registran los candidatos es que ellos serán los primeros con posibilidad de acceder a la reelección inmediata. Será natural —hasta por el solo antecedente político— que la mayoría de ellos intente repetir en la diputación federal. Sólo que, en ese posible escenario, ¿cómo querrán hacerlo si ahora mismo no están preocupados por construir una agenda política y legislativa con sus ciudadanos, que sea su ruta de trabajo como legisladores, y luego sea su fundamento para regresar a pedir un segundo voto de apoyo entre los ciudadanos?

Pues una de las quejas más recurrentes de los ciudadanos en contra de los partidos y candidatos, es justamente que en la enorme mayoría de los casos los políticos en campaña van a las comunidades a prometer obras, servicios y gestiones a cambio del voto, y que también van dizque a solidarizarse con los problemas y preocupaciones de la gente, y aparentemente a identificarse con sus problemas para pedir el apoyo político, y luego nunca regresan a cumplir sus promesas, o cuando menos a demostrar que hicieron algo para remediar el problema o preocupación que les externó la ciudadanía cuando eran candidatos.

Ello ha ocurrido históricamente, porque como los diputados y senadores eran irrelegibles para el periodo inmediato, entonces el voto que se les entregaba era algo así como un cheque en blanco. Esa irrelegibilidad relativa, cancelaba también cualquier posibilidad de evaluar —desde la ciudadanía, y con el sufragio— al legislador, y finalmente por eso —entre otras muchas razones— ellos terminaban haciendo de su periodo lo que les venía en gana, porque sabían que trabajaran o no, nadie se los podría reprochar en las urnas.

NO HAY IDENTIDAD

Ayer el periódico Excélsior, de la Ciudad de México, revelaba datos escalofriantes sobre la falta de identidad entre políticos y ciudadanos. Una investigación realizada por 12 organizaciones civiles, entre ellas Transparencia Mexicana y el Instituto Mexicano para la Competitividad, revela que en México siete de cada diez personas no se sienten representadas por sus legisladores.

Dicho estudio, concluye que el Poder Legislativo mexicano es uno de los que cuenta con mayor opacidad en América Latina, y alertaron que bajo esta circunstancia será una catástrofe la reelección de legisladores, que surtirá efecto a partir de los diputados que se elegirán el 7 de junio.

Hay algunos datos que de alguna forma “explican” la brecha tan grande que existe entre legisladores y ciudadanía. Uno de ellos, da cuenta de la marginación hecha por el Poder Legislativo en México a los ciudadanos. Pues sólo 44 por ciento de los Congresos locales permite que los ciudadanos acudan a sus trabajos de comisiones y sólo 3 por ciento de estos cuerpos legislativos publica la versión estenográfica del debate en las mismas.

Sobre el manejo del dinero del que disponen para su funcionamiento, los congresos de Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, y Quintana Roo no cumplen con ninguna variable de información presupuestal y administrativa. Hay un 84% de cumplimiento promedio en derecho a la información de los ciudadanos ante sus representantes populares y un 60% en accesibilidad y difusión del trabajo legislativo.

¿Con esos antecedentes, y con esa evidente falta de identidad y arraigo de los legisladores con los ciudadanos, pretenderán nuestros ahora candidatos ser nuevamente aspirantes a una reelección legislativa? El panorama es sombrío para la ciudadanía y para la representación popular porque no hay ninguna certeza de que quienes resulten electos tengan de verdad afinidad con la ciudadanía a la que irán a representar. Pero es todavía más oscuro si este escenario se observa a partir de que los mismos candidatos no parecen conscientes de que a ellos también les urge cambiar la forma en que conciben la manera de hacer política, para regresar a construir su propio arraigo con la gente.

PLIEGO PETITORIO

La Sección 22 adelantó que en días próximos entregará su pliego petitorio anual a las autoridades locales. Dicen que el aspecto central de ese pliego será la entrega de escuelas que se encuentran en poder de la Sección 59. Ante este anuncio, ¿seguirá el IEEPO siendo el facilitador de la persistencia de la hegemonía de la Sección 22 en Oaxaca, o ahora sí asumirá su papel de autoridad en la materia?