El 2017 traerá una gran crisis para la izquierda en Oaxaca

+ PRD, PT y Morena, se dicen fuertes pero reflejan debilidad


Es importante registrar los primeros movimientos de las fuerzas de izquierda de cara a la transición de poderes en la entidad. Aunque hay signos de sus intenciones, no ha quedado claro quién de ellos podrá asumir el liderazgo de la oposición en Oaxaca. No se trata sólo de querer sino, sobre todo, de poder político y de que quien lo logre, traiga a su favor los números y el respaldo político para conseguirlo. El signo distintivo es que hasta hoy ni el PRD, ni el PT, e incluso tampoco Morena, parecen tener lo suficiente para asumir ese liderazgo.

En efecto, faltan escasas seis semanas para que culmine la Legislatura actual, y asuman los nuevos diputados. Es un hecho que las dos bancadas principales serán la del PRI y la del Movimiento de Regeneración Nacional. Lo que hasta ahora sigue siendo una incógnita es qué pasará no con las bancadas sino con el liderazgo opositor, y de la izquierda. Hasta el momento no existen coordenadas específicas de ello. Por esa razón es importante registrar los movimientos que realicen las fuerzas de izquierda, y las intenciones que externen —y que denoten— de cara a la LXIII Legislatura y al gobierno de Alejandro Murat Hinojosa.

En ese sentido, vale la pena revisar los movimientos que hasta ahora están realizando en cada una de las izquierdas para ver, no lo que quieren, sino lo que pueden hacer. En el caso del PRD existe una lucha feroz, aunque hasta ahora poco registrada, por el relevo en la dirigencia estatal. En los documentos, Carol Antonio Altamirano sigue siendo el dirigente, aunque es evidente que ya sin ningún tipo de peso al interior del partido. Más bien, el futuro del perredismo se lo están disputando los grupos orgánicos perredistas contra el grupo del malogrado candidato perredista a la gubernatura, José Antonio Estefan Garfias, que pretende adueñarse de esa plataforma partidista como una tabla de flotación de lo que quede del grupo gobernante saliente.

En esa disputa, es importante registrar que a partir del 1 de diciembre tendrán que convivir no sólo ellos, sino también la operación política que seguramente intentará hacer el PRI para desarticular los esfuerzos de los grupos perredistas. ¿De qué hablamos? De que a nadie más que al nuevo grupo gobernante, le conviene que Estefan no se quede con el liderazgo del PRD. Permitirlo será tanto como legitimarlo como el heredero de la izquierda y del grupo perdedor en la contienda de junio pasado. Por esa razón, además de los esfuerzos que hagan los propios grupos al interior del PRD, también habrá que ver qué movimientos inducen desde el gobierno a partir de diciembre, para atajar las intenciones del ex Candidato a la Gubernatura.

Todos esos, son movimientos naturales que, finalmente, en donde impactarán será en la posibilidad de ser o no un verdadero liderazgo de la izquierda. Y, en eso, puede haber una victoria parcial al impedir que arribe a la dirigencia del PRD el grupo de Estefan —que además vendría impulsado por el panismo diodorista de Puebla, con otras intenciones—. Pero de no ser Estefan el próximo líder perredista, no habría una sola figura de altura para erigirse en el liderazgo opositor que naturalmente necesita Oaxaca.

LAS OTRAS IZQUIERDAS

Ayer, en conferencia de prensa, el senador Benjamín Robles Montoya hizo pública su intención de asumir el liderazgo de la izquierda. Dijo, por ejemplo, que “vamos a ser la única y verdadera oposición en Oaxaca que va a defender la causa del pueblo”,  no descartó la posibilidad de crear alianzas con la finalidad de no permitir “que el PRI apruebe leyes a conveniencia”.

En este sentido dijo que ya mantiene pláticas con otros dirigentes como la del PAN, entre otros institutos políticos, y dijo que estas acciones se suman a la que van a realizar con el proceso de entrega recepción, donde serán vigilantes que se cumpla con apego a la ley y transparencia y, en resumen, anunció que serán “una gran oposición” para Alejandro Murat y el PRI en la próxima Legislatura.

La única forma que tiene el senador Robles Montoya de cumplir con ese cometido será a través de su ariete en la LXIII Legislatura, Jesús Romero López, que será el diputado que encabece la representación del Partido del Trabajo. En esa lógica, la pregunta de fondo no radica en si Romero López podrá o no asumir alguna forma de liderazgo petista o de toda la izquierda en la entidad —de hecho, es de los que más experiencia política tiene de entre todas las izquierdas—, sino en si el mismo Robles Montoya estará dispuesto a seguirse ofreciendo como un kamikaze político dispuesto siempre a golpear, pero sin tener establecido un derrotero concreto, máxime cuando él es uno de los coprotagonistas de la pulverización de la izquierda como identidad política en Oaxaca.

¿Y QUÉ QUEDA DE MORENA?

Tienen una bancada importante pero en medio de un ayuno casi famélico de liderazgos políticos. Ninguno de sus cuadros políticos goza de referencia alguna en el radar político estatal. En el fondo, parece que su misma gloria es también su infierno: el liderazgo avasallador de Andrés Manuel López Obrador es el que hizo ganar al partido al margen de los candidatos. Eso llevará a muchos noveles políticos al Congreso local. Tan profunda es su carencia de cuadros, que en Oaxaca se reducen a dos, que no tienen responsabilidades concretas dentro de Morena: Salomón Jara y Flavio Sosa. Eso los deja en un claro titubeo a la hora de responder si alguno de sus diputados tendrá la posibilidad de asumir el liderazgo de la izquierda. Por eso, a pesar de todas las izquierdas son previsibles pocos, o nulos, liderazgos.