Morena va sólo tras propuestas populistas y demagógicas

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+ ¿Sirve quitar fuero y reelección, así como bajar salarios?


Los diputados de la LXIII Legislatura están en vías de definir cuáles serán sus rutas de trabajo, pero desde ahora puede verse —con preocupación— que ninguno de ellos da luces sobre una verdadera agenda para los ciudadanos. Particularmente, los legisladores del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) plantean una agenda replicada del discurso de su Líder nacional el cual, a la luz de la realidad, está plagado de inexactitudes, contradicciones y poco sentido común respecto a lo que se necesita para un mejor y más democrático ejercicio de gobierno.

En efecto, lo único que hasta ahora han dicho los legisladores electos de Morena en Oaxaca sobre su posible agenda de trabajo para los dos años de la LXIII Legislatura, es que seguirán los planteamientos que en los últimos meses ha hecho su dirigente nacional, Andrés Manuel López Obrador. Básicamente, éste se ha referido a temas muy concretos como la eliminación del fuero para servidores públicos y representantes populares; la reducción de salarios para la burocracia, o el reestablecimiento —como norma de conducta estatutaria para sus militantes, y como planteamiento político— del principio de no reelección para todos los cargos populares. ¿De verdad es muy democrática esa agenda?

Habrá que verla no a partir de discursos demagógicos y populistas, sino de las necesidades reales de nuestro sistema de gobierno y nuestra democracia. Y, en eso, resulta que ninguno de esos temas debería estar incluido en una agenda útil para los ciudadanos, simplemente porque ni la eliminación del fuero, ni la reducción de salarios de la alta burocracia, y mucho menos la no reelección, serían determinantes para tener un gobierno. Sólo hay que ir un poco más allá del discurso ruidoso sobre la austeridad y la justcia, que ondea el Líder de Morena, para corroborar estas afirmaciones. Veamos.

En el caso del llamado “fuero” o inmunidad constitucional, nadie se había acordado del tema quizá en la última década —desde 2006 cuando López Obrador fue desaforado para ser procesado judicialmente por el desacato en el procedimiento judicial relativo al predio El Encino—, y poco se había discutido la necesidad de transformarla o eliminarla.

Acaso, el único precedente que justificaría la eliminación del fuero por haber sido una herramienta de impunidad, fue el del diputado de la LXI Legislatura federal (2009-2012) Julio César Godoy Toscano, a quien se le sigue un proceso penal federal por sus presuntos vínculos con el crimen organizado. Fue su antiguo partido, el de la PRD, quien lo protegió y le dio la pauta para que asumiera su cargo y con ello evitara que se le ejecutaran las órdenes de aprehensión que existían en su contra por delincuencia organizada. Hasta entonces, el PRD decía que Godoy Toscano era inocente y perseguido político. Pero fue la filtración a la prensa de unas grabaciones telefónicas, lo que puso en evidencia que éste no parecía ser tan inocente como decían los perredistas.

Esto “justificó” la exigencia de la eliminación de la figura del fuero, aunque en realidad no hay forma de corroborar sustantivamente que el fuero constitucional haya sido utilizado como una forma de impunidad, por encima de los pactos entre gobernantes para evitar las persecuciones.

MÁS DEMAGOGIA

Otro de los temas de la “justicia para los pobres” que ondea Morena en Oaxaca y en el país, es el de la urgencia de bajar los salarios de la burocracia. ¿De verdad funcionaría algo así en Oaxaca? Porque hasta donde se sabe, altos salarios sólo tienen quienes se aprovechan de algún tipo de favoritismo, tráfico de influencias, o corrupción, en el gobierno de Oaxaca. Todos los demás, incluída la burocracia media y alta, tienen salarios muy por debajo del nivel de responsabilidad que enfrentan.

El tema no da espacio a las evasivas: una burocracia mal pagada, aquí y en China, es la puerta de entrada a la corrupción. En Oaxaca casi todos los servidores públicos tienen salarios muy por debajo de la media nacional de ingresos. Y no nos referimos al gobernador, a los secretarios, directores y demás burocracia de primer nivel, sino a todos los que están debajo de esa escala superior, y que son quienes realmente ejecutan las labores públicas. Un elemento que en Oaxaca no consideramos es que ese mismo nivel de responsabilidad en la iniciativa privada —sobre todo en los altos niveles, que en la IP son conocidos como directivos o gerenciales— tienen salarios muy superiores a los de la burocracia en general, y mucho más respecto a la maltratada burocracia media oaxaqueña.

Esa burocracia está mal pagada, es explotada, sobre exigida y además está inmersa en innumerables cuestionamientos por esos mismos problemas. ¿A ellos hay que castigarlos más? Más bien, en lugar de miserables discursos demagógicos, AMLO y sus seguidores —legisladores electos, incluidos— deberían ver porque disminuyeran los privilegios y la discrecionalidad de la que se sirven para obtener beneficios muy por encima de los que la ley les permite. A los mismos diputados, les vendría bien no una disminución de salarios, sino de privilegios económicos, presupuestales y políticos.

¿REELECCIÓN?

Quizá ni AMLO lo sabe, pero la única irrelegibilidad emanda de la Revolución fue la del Presidente. Las demás (de diputados, senadores, autoridades municipales) surgió cuando se consolidó el régimen de partido hegemónico priista, como uno más de sus mecanismos de control (ceder espacios en calidad de privilegios a los servidores y aliados del régimen) político. ¿Esa es su democracia? Lo cierto es que, más bien, esa agenda demagógica y trasnochada, tiene poca utilidad y, frente a los imperativos de la democracia, deja mucho que desear.