Nuevo arzobispo

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Investido como nuevo arzobispo de la arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Pedro Vazquez Villalobos es desde ayer el representante de los intereses políticos, religiosos y especialmente económicos del Estado Vaticano en Oaxaca y de la intención de involucrarse y entrometerse en los asuntos de los católicos mexicanos, luego que durante la conquista europea dieron de baja por la fuerza, con armas, gérmenes y acero, a los venerados dioses prehispánicos para imponer al suyo, uno judeocristiano y propio del Medio Oriente y Roma, así que siguiendo el ritual y liturgia correspondiente, a las 10:00 horas en la Basílica de la Soledad el nuevo arzobispo le encomendó su ministerio a “La Madre de los Sacerdotes” saliendo después en caravana rumbo a la Catedral , donde realizó la promesa de fidelidad al Papa del Vaticano, lo que se puede tipificar como traición a México porque declara obediencia y sumisión al Vaticano, no a nuestro país y sus autoridades, pero, como sea, porque México es un país Laico, lo cierto es que ahora hay nuevo arzobispo de una iglesia y religión misógina, retrógrada, que se opone a la libre decisión de las mujeres de suspender embarazos en cualquier tiempo y circunstancias, que condena por depravados a homosexuales, que niega el sacerdocio a mujeres, que sabe sus curas son pederastas, que en la Edad Media y hasta dos siglos torturó, asesinó, quemó y mutiló a mujeres que llamó brujas y eliminó herejes, que creó la Inquisición, se opone a todo progreso y desarrollo científico y se inventó una Virgen Morena para su misión mariana mexicana.

El nuevo arzobispo es quien tiene jurisdicción sobre obispos de su provincia, al tiempo que ejerce autoridad episcopal en su propia diócesis y su insignia principal es el Palio, una cinta blanca de 5 cm de ancho que lleva bordada seis cruces negras que se le colocó alrededor de los hombros y espalda, a modo de collar como símbolo de distinción y autoridad divina. Los Palios son hechos en Roma por las religiosas del Convento de Santa Úrsula con lana tomada de corderos que se bendicen en la Iglesia de Santa Inés el día de su fiesta, siendo quizá uno de estos el que lució el nuevo Arzobispo de Antequera ayer durante su investidura luego que el anterior arzobispo, José Luis Chávez Botello hubiera alcanzado el límite de edad para ejercer su profesión (75 años), continuando así la dominación espiritual de los mexicanos que han olvidado sus antiguos dioses, sus ancestrales creencias mexicanas para creer ahora en dioses y arzobispos importados de Roma para dominar y someter religiosa y políticamente, circunstancia que en México ya no aplica desde las instauración de las leyes de Reforma del más grande oaxaqueño, el benemérito Benito Juárez, presidente que separó la Iglesia del Estado permitiendo que en México cada quien crea lo que le parezca sin miedo a ser condenado a la hoguera por los sacerdotes, obispos o arzobispos, interesados más en el Vaticano o en el más allá, que en Oaxaca y México.